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Viernes, 21 de Septiembre 2018

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Las Piedras bola de Ahualulco

Texto y fotos: John y Susy Pint

Por: EL INFORMADOR

Hace todavía dos años, visitar Las Piedras Bola de Ahualulco podía considerarse un reto, ya que el camino era difícil hasta para un pobre burro. Normalmente se necesitaba la ayuda de algún guía, quien a veces perdía el rumbo y te conducía por lugares en donde, por momentos, podías sentirte en una película de Indiana Jones. Aunque la caminata de tres kilómetros era extenuante, llegar al final y contemplar el espectáculo que ofrecen esas enormes piedras perfectamente redondas que se esparcen entre bellos pinos y robles, te dejaba una sensación tan maravillosa que el cansancio se olvidaba de golpe.

Las piedras varían en tamaño, y las más grandes pueden rebasar los tres metros de diámetro. Hoy en día ese paseo ha cambiado en favor de los visitantes, pues ya existe una brecha impecable que comienza a un lado de la carretera, a 13 kilómetros, yendo de Ahualulco a Ameca. El trayecto es ahora de cinco kilómetros hasta donde se encuentran las primeras piedras, y continúa por un kilómetro más sobre un sendero que conduce a Las Torrecillas, que son columnas de tufa con una esfera suspendida en la punta. Estas columnas poco a poco se han ido deslavando, por lo que en otros años las piedras seguramente rodarán por tierra.

Aunque estas esferas pétreas no son únicas en el mundo, ya que se ven también en Nueva Zelanda (con otras más pequeñas en España y Costa Rica), es un privilegio tener éstas entre nosotros.

SU ORIGEN

La verdad es que ni geólogos ni vulcanólogos han logrado ponerse de acuerdo en cuanto al origen de estas megaesferulitas. Sólo concuerdan en que son producto de explosiones volcánicas de hace unos 40 millones de años en la Sierra de Ameca. Entre las teorías menos probables obviamente está la de Erich Von Daniken, quien sugiere que estas rocas fueron traídas por seres extraterrestres.

La otra, prácticamente imposible, es que durante esas explosiones, algunos fragmentos tomaron forma esférica (que no sucede con las bombas volcánicas, que son ovaladas) y cómodamente cayeron sobre terreno suave (jal), por lo que pudieron mantener esa forma. Por desgracia, ésta es la versión que explica al público su origen en el mismo parque.

Pero… de la manera que sea, es un paseo que vale muchísimo la pena en cualquier época del año, llegues hasta allá o no, pues los paisajes a lo largo del camino son verdaderamente hermosos.

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