Suplementos | Bajo los rayos del Sol La voz de los diarios Nemesio Navejas Vázquez trabaja desde hace 17 años como voceador y asegura que nunca dejará este oficio Por: EL INFORMADOR 28 de mayo de 2011 - 01:45 hs Tras un accidente, Nemesio Navejas Vázquez optó por la venta de periódicos. A. MUÑIZ / GUADALAJARA, JALISCO (28/MAY/2011).- En octubre de 1994, Nemesio Navejas Vázquez sufrió un accidente; trabajaba en el Club Providencia cuando cayó de una altura de 10 metros, tuvo una fractura lumbar, un esguince en el cuello y la mano izquierda, y se descalabró. Tenía 35 años y el mundo, casi literalmente, se le vino encima. Durante un año no pudo trabajar, tuvo que esperar a que su cuerpo se recuperara; mientras tanto, las necesidades de la casa seguían siendo las mismas, sobre todo teniendo tres hijos de 12, siete y tres años de edad, así como su esposa. Una vez recuperado comenzó la búsqueda de empleo. Aunque era un hombre joven, las posibilidades se habían reducido prácticamente al 100 por ciento. “Del accidente que tuve me dieron una pequeña pensión, que prácticamente yo lo vi como un abuso de la doctora que me atendió en la Clínica 34, porque supuestamente yo estaba joven y apto para trabajar. Durante ocho años estuve usando chalecos de aluminio para fin de sostenerme, ahorita ya me los quitaron, pero debo estar fajado de por vida”, dice. Una a una las puertas comenzaron a cerrarse, sus posibilidades de desarrollo laboral se redujeron hasta que finalmente encontró en la venta de diarios la forma de sostener a su familia. “Anduve navegando por empresas, pero nomás llegaban al parte médico, ya nomás me decían que después me llamaban y nunca me llamaron, opté por entrar a vender periódico. Aquí nomás es cuestión de irse acostumbrado; a mí al principio me daba vergüenza vocear el periódico, pero poco a poco se va uno familiarizando con la gente, con los clientes y va uno voceando hasta tres periódicos. No te voceamos la noticia principal, pero prácticamente con el simple hecho de estar voceando el nombre del periódico ya te hacen caso”, explica Nemesio, quien desde hace algunos años se sitúa en la Avenida Mariano Otero frente a la torre (Torrena) que parece nunca se alzará sobre la ciudad. Con más de 15 años de experiencia, Nemesio es ya un experto en el tema. Sabe –o tal vez intuye– el día en que la venta de periódicos será mayor, reconoce la hora en que pasarán más autos e identifica a la perfección a sus compradores habituales, incluso a aquellos que ya han dejado de adquirir algún diario… tal vez él no sepa por qué, pero de todas forma se acerca al auto para saludar a su conductor. Siempre sonríe. Parece que los rayos del Sol matinal no lo tocan, que el calor no le afecta, que el ir y venir de la esquina a la mitad de la calle no le agota. Él sabe bien lo que tiene que hacer. “Yo voy a 28 de Enero y Constitución (sede de la Unión libertaria de voceadores de prensa del Estado), con Serafín Salgado. Dependiendo el punto donde estés (es el número de periódicos que le dan), hay cruceros donde se venden hasta 30 o 40 periódicos, van variando las cantidades, no se puede decir que la misma cantidad de todos, EL INFORMADOR sigue en el número uno, por su precio”, advierte y añade que siempre deben tener este diario en la mano derecha, alzándolo para que pueda ser visto, “por cuestión de que es el que nos rige a todos los voceadores”; en el otro brazo cargan el resto de los diarios. La competencia Esto de vocear los periódicos no es muy común, a menos que se sea parte de “la Unión”, donde se ha establecido esto como un requisito. Sin embargo, hay otras personas que se dedican a la venta de algún diario en específico y que no tienen el compromiso de gritar el nombre del diario o las noticas que éste posee. “Pasan como si les pesara vocear el periódico y a esos yo no los catalogo como voceadores. Los de los otros periódicos se conforman con su sueldo, les están pagando 50 pesos y la comisión. Yo cómo me voy a andar metiendo en ese tipo de periódico, más que nada nomás vienen a pasearlo. Entran a las 7:00 de la mañana, salen a las 12 del día y ya llevan sus 50 pesotes y su comisión, yo por 100 pesos no voy a trabajar el día”. Nemesio se despierta a las 4:00 de la mañana, después de vestirse se va a “la Unión” a recoger los periódicos y revistas, a las 7:00 horas ya se encuentra en su esquina. “Aquí debemos de estarnos ‘maleando’ con uno y otro periódico para fin de sacar ventas, ya vendemos cigarros, vendemos revistas y el periódico, aproximadamente entre todas las cosas vamos sacando un promedio de 200 o 250 pesos”. El día laboral termina cuando se acaban los periódicos, aunque hay ocasiones en que debe volver a “la Unión” con algunos ejemplares: “Si no se acaba, de todas formas ya nos dieron de perdida un 10% de la devolución de lo que entreguemos, sabemos que una parte la reciclan y otra la almacenan”. Después de estar parado bajo los rayos del Sol, Nemesio camina unos pasos para atender su puesto de periódico, ahí se queda hasta las 18:00 horas, incluso a veces deja el lugar pasadas de las 19:00 horas, “para que salga lo más que se pueda, tanto de periódico como de revistas, y una que otra chuchería que vendo”. Como servicio adicional, Nemesio ofrece a sus clientes la oportunidad de adquirir diarios de fechas pasadas, claro… si es que está al alcance de sus manos. En familia Es probable que Nemesio no tenga un sucesor en este trabajo que le ha permitido sostenerse, sus hijos hoy ya han elegido sus propios caminos, los tres cuentan ya con estudios que les permitirán encontrar otro tipo de oportunidades. “Con poquito de lo que gana mi esposa y poquito de lo que yo gano, les tenemos sus carreras. Uno es del 28 de junio del 82, otro es del 13 de marzo de 1987 y el tercero, el más chico, es del 21 de enero del 91. Ya prácticamente tienen sus carreras: el más grande es técnico profesional en informática; el segundo, que fue mujer, (estudió) ecología, y el tercero, dibujo técnico industrial”. “Gracias a Dios hasta ahorita ninguno puede decir que yo les puse un mal ejemplo, al contrario, ellos cada vez que me pasa algo están atentos para ver qué se me ofrece”. Nemesio está próximo a cumplir 52 años, en julio próximo, y sabe que va a trabajar hasta que la vida se lo permita, así lo prometió cuando fue a pedir a Dios que le ayudase a encontrar trabajo. Su promesa la mantiene hasta el día de hoy. Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones