Suplementos | Por: Eduardo castañeda La vida en shuffle Esnob Por: EL INFORMADOR 7 de febrero de 2009 - 07:58 hs La manera en que pensamos o nos comportamos ahora tiene siempre un ancla en el pasado, cuya cadena presenta matices en cada uno de sus eslabones. La historia de las costumbres es una disciplina apasionante en tanto que nos hace vernos en el espejo de la historia de quiénes somos como sociedad, como cultura. La historia de las costumbres, como la de las mentalidades y la de las ideas, siempre me han parecido interesantes porque son un ejercicio de observación de la especie humana como si fuéramos gorilas, elefantes u hormigas. El sociólogo, el antropólogo, el filósofo hacen como si no pertenecieran a ella y señalan características, modos de comportamiento, variaciones, acciones reiteradas, reflexionan y sacan conclusiones. Es lo que ha hecho Frédéric Rouvillois, profesor de derecho en la Universidad de Paris V, quien acaba de publicar Histoire du snobisme (Historia del esnobismo, no traducido hasta ahora), donde hace un recuento serio y entretenido de lo que ha significado ser esnob en Francia. El volumen sirve seguramente para que nos divirtamos observando a nuestro alrededor y a nosotros mismos. Pero de dónde viene la palabra “esnob”. Su origen es inglés (snob), y quiere decir: persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etcétera, de aquellos a quienes considera distinguidos. Sin embargo sigue la polémica sobre si proviene de la palabra usada en Irlanda para designar a un zapatero o su ayudante (snab) o la frase latina sine nobilitate abreviada s-nob (sin título de nobleza), colocada en listas de universidades inglesas, o en las de pasajeros de los barcos para distinguirlos. La primera palabra fue registrada hacia finales del siglo XVIII, más o menos en la época en que los estudiantes de Cambdridge la usaban, no para señalar a los carentes de título nobiliario, sino para cualquiera que no fuera estudiante, de acuerdo con el Oxford Dictionary. Las reseñas del libro de Rouvillois señalan que esta historia del esnobismo, del siglo XVII a nuestros días, cuenta los entresijos de un comportamiento antiguo, pero cuya designación no parece haberse extendido en Francia (y quizás en el mundo entero, por la influencia cultural de ese país) sino hasta más o menos la mitad del siglo XIX, si bien ya en 1848, el inglés William Thackeray había publicado Book of snobs, libro considerado como el primer “tratado” sobre el tema. De hecho el esnobismo francés tenía mucho que ver en sus inicios con adoptar costumbres inglesas. En el fondo, abundan los comentarios sobre Histoire du snobisme, el esnobismo atañe a todo mundo, en todos los campos, aunque el texto habla de los sectores más sensibles para el esnob, como la aristocracia y la alta burguesía y su pasión por adherirse a “los rojos”, sobre todo el siglo XX, como una manera de estar “in”. Asimismo, habla de los esnobismos en la vestimenta, en la alimentación, así como los religiosos y artísticos. Los editores del libro dicen que antes de tirar la primera piedra se haga un examen de conciencia, meditando sobre lo dicho por un maestro del esnobismo como fue Robert de Montesquiou (noble francés de principios del siglo XX, poeta y mecenas de artistas como Mallarmé, Verlaine y Debussy): “Se tendría que carecer de inteligencia para no ser esnob”. Nacha Guevara tiene una canción muy divertida, que abunda en el tema: Soy snob. / Soy snob. / Es mi defecto mejor./ Me llevó meses de trabajo lograrlo. / Es una vida tan agitada, / Pero ahora... / Con el resultado estoy encantada. Soy snob. / Terriblemente snob. / Todos mis amigos lo son, / Porque ser snob es un amor. Vestidos de Pucci. / Zapatos de cebú. / El brasier de Madrid. / En el dedo un rubí. / En el del pie, ¡eh! / Las uñas negras / Para hacer juego con las medias. Voy al cine / Sólo a ver vistas suecas. / Cuando voy a my club / Pido whisky a secas... / No sufro del hígado. / Ya no se usa. / Tengo una úlcera / Que es más patética / Y menos piruja. Soy snob. / Soy snob. / Tengo abono en Bellas Artes / Pero no voy. / Todas las mañanas / Cabalgo por la hierba / Porque me fascina / El olor de la mierda. / Sólo visito a los nobles / Con apellidos dobles. / Soy snob. / Soy snob. / Y cuando hago el amor / Lo hago con guantes y en el comedor. Tengo un guardarropas / Espectacular. / Me accidento los martes / En mi Jaguar. / Porque en estas sutilezas / Se distingue la “snobleza.” / Soy snob, tan snob, / Que Jackie Onassis / A su último entierro / Ya me invitó. Oh! Just one more time. / Soy snob, tan snob, / Que cuando me muera / Tendré una mortaja / De Christian Dior. / De Christian Dior. eduardocastanedah@gmail.com Pero de dónde viene la palabra “esnob”. Su origen es inglés (snob), y quiere decir: persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etcétera, de aquellos a quienes considera distinguidos. Sin embargo sigue la polémica sobre si proviene de la palabra usada en Irlanda para designar a un zapatero o su ayudante (snab) o la frase latina sine nobilitate abreviada s-nob (sin título de nobleza) Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones