Sábado, 18 de Octubre 2025
Suplementos | Eduardo Escoto

La tradición, en estado original

El mariachi o mariache como grupo, nace en el Occidente de México, y en Guadalajara lo celebramos

Por: EL INFORMADOR

Guadalajara acoge desde el pasado miércoles y hasta el día de mañana, domingo 30 de agosto, el octavo Encuentro Nacional de Mariachi Tradicional, una manifestación de la cultura popular que tiene una gran importancia desde el punto de vista de la musicología mexicana y que, a pesar de ser el origen del mariachi contemporáneo, se mantuvo ajeno a la incorporación de los rasgos que dieron aceptación masiva a este último de manera que se ha mantenido siempre al margen de cualquier proyección mercadotécnica y, además, en un relativo desconocimiento. Un mariachi sin trajes de charro, ni sombreros, ni trompetas, que busca seguir en contacto con su esencia.

El mariachi o mariache como grupo, nace en el Occidente de México. Fechas, lugares y circunstancias no han podido ser determinadas con la precisión deseada, sólo es claro el hecho de que se trata de una manifestación campesina, medio en el que se encuentra ya a mediados del siglo XIX al pequeño grupo de instrumentistas de cuerda (frotadas y tañidas) que amenizan todo tipo de festividades sociales y religiosas.

La instrumentación con que estos grupos acompañaban la voz incluía la vihuela, el violín, la jarana y el guitarrón con que algunos investigadores afirman se sustituyó el arpa, aunque en algunas regiones se mantuvo su uso al igual que otras variantes. Esta plantilla instrumental favorecía el carácter rítmico de su repertorio, conformado por sones, jarabes y corridos principalmente.

La popularidad lograda por su música festiva y despreocupada trascendió en su momento hasta la misma capital del país, donde se presentó por primera vez un mariachi en 1905 con motivo del cumpleaños del presidente Porfirio Díaz y las celebraciones del día de la Independencia. Se trataba de un cuarteto originario de Cocula, Jalisco, dirigido por Justo Villa.

Claro está que aquella presentación carecía de trajes fastuosos y demás elementos destinados a realzar el espectáculo. Aquel ensamble más bien debió haber sido visto como una muestra de expresión auténticamente popular, presentando ante las altas esferas del país su música transmitida “de oído”.

En los años 30 del siglo XX, la música de mariachi era ya bien conocida en la Ciudad de México y su difusión hacia el resto del país se facilitó gracias a la radio, aunque en este punto había sido objeto de cambios que en buena parte explotaban estereotipos con el fin de ganar popularidad.

De hecho, existe la versión de que la inclusión de las trompetas en el conjunto fue una sugerencia directa del propietario de la XEW, Emilio Azcárraga Vidaurreta, buscando el efecto estridente que llamara más la atención por la radio.

Por último, el mariachi trasciende las fronteras de México cuando en 1940 es presentada en Nueva York la obra “Sones de Mariachi”, del compositor jalisciense Blas Galindo, obra creada con base en material propio de estas agrupaciones y que despertó el interés por la música vernácula del Occidente en los más variados círculos, aunque hoy en día se haya trivializado en cierta forma debido a su sobre-exposición.

El mariachi tradicional, por su parte, subsiste alejado de los reflectores y fiel al concepto original, aunque en muchas comunidades se ha interrumpido el relevo generacional de sus integrantes, como señala el investigador y experto en el tema Jesús Jáuregui. Sin embargo, los más de 200 intérpretes que se han dado cita en el encuentro que termina mañana en punto de las 18:00 horas con una gala pública en la Plaza de la Liberación, y su participación en distintas muestras y conferencias dejan claro que tanto ellos como los organizadores de dicho evento desean trabajar de manera seria en la preservación de las tradiciones en las que creen.

Para saber

El mariachi tradicional tiene cuatro o cinco integrantes, que sólo tocan instrumentos de madera y cuerda (el violín, la jarana, el guitarrón y la vihuela). Otra de las diferencias marcadas en el género está en el vestuario de los músicos, ya que en el tradicional se conserva el uso de ropa de manta típica y guaraches, con un sencillo sombrero.

Al son que me toquen… bailo


Los sones del mariachi tradicional son una herencia cultural, por lo que muchos de ellos se consideran parte de la tradición oral de los pueblos. Cada son está constituido, en términos generales, por: la sucesión de estrofas y (en muchas ocasiones) estribillos, en el terreno poético; por la reiteración de una o varias melodías, en el aspecto musical y por el zapateado en el terreno dancístico.

Vale la pena preservar los sones para que no se pierdan en el olvido como resultado del desuso. Cantemos entonces el son de La negra…

La negra


Negrita de mis pesares,
ojos de papel volando,
a todos diles que sí,
pero no les digas cuándo;
tú así me dijiste a mí,
por eso vivo penando.
¿Cuándo me traes a mi negra,
que la quiero ver aquí
con su rebozo de seda
que le traje de Tepic?

Cinta Velázquez

Tapatío

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