Suplementos | 25 Domingo ordinario La sencillez es una fuerza que vence todas las astucias La santidad tiene un difícil camino: ir contra la corriente del mundo Por: EL INFORMADOR 23 de septiembre de 2012 - 00:32 hs / En este domingo vigésimo quinto ordinario del año, en el capítulo noveno del Evangelio de San Marcos, el Señor Jesús, el Hijo de Dios, marca con meridiana claridad la antitesis radical entre el mensaje de salvación –la Buena Nueva su palabra- y las apetencias del mundo. Como cada época de la vida marca sus características, sus inclinaciones, sus apetencias y sus satisfactores, en las últimas décadas del siglo que recién pasó y en estos años del presente, la confusión, si no generalizada, sí manifiesta en muchos aspectos, es la dudosa línea divisoria entre el bien y el mal. Muchos no se ocupan en pensar si hay pecado o no lo hay, y para el manejo de su vida, buscan irse deslizando por un camino fácil, sin apremios, sin exigencias, sin valores. La santidad tiene un difícil camino: ir contra la corriente del mundo Los que toman parte por el seguir a Cristo se empeñan con denuedo en vivir conforme el Evangelio, con una profunda distinción entre placer y felicidad. San Francisco de Asís, entre la disyuntiva de seguir siendo hijo del rico Pedro Bernardone y disfrutar de riquezas y placeres, o ser hijo de Dios, encontró la felicidad en la pobreza, en la sencillez, en los trabajos, en el desprendimiento. Muchos, en veinte siglos de cristianismo, han encontrado la felicidad en la generosa renuncia a los halagos del demonio, el mundo y la carne. Hay una virtud poco cultivada: la sencillez. Giovanni Papini escribió así: La sencillez es una fuerza que vence todas las astucias. La prudencia es una cara de la sencillez. Mas la plenitud no está sólo en la sencillez, sino en el amor, y el amor hecho servicio. Por eso el Maestro concluye que sea el último quién quiera ser el primero. La Iglesia del Concilio Ecuménico Vaticano II, de muchas formas insiste en la vocación de servicio de los cristianos. Una sola cosa pretende la Iglesia: continuar bajo la guía del Espíritu Santo la obra de Cristo, que vino al mundo para dar testimonio de la verdad, para salvar y no para condenar, para servir y no para ser servido. El verdadero cristiano, a imitación de Cristo y de la multitud de santos, fieles servidores de Dios y de sus hermanos en el Reino, debe desterrar el egocentrismo; ha de orientar su vida en el ejercicio de la más alta virtud, la caridad, hecha servicio alegre a los demás. “Ser grande por el camino correcto” De una manera intencional, Dios puso en cada hombre un anhelo por la grandeza, un deseo por trascender, que lo ha llevado a intentar todo lo que sea, con tal de sentir que ha hecho algo grande. Eso explica a los exploradores, que han subido a las montañas más altas y peligrosas, han explorado las cavernas más recónditas, y que se han aventurado para conocer partes del planeta que nunca antes habían sido vistas por el hombre. El deseo de ser grande también ha llevado a los artistas a crear las obras más excelsas que los hombres han conocido, estos hombres y mujeres han desarrollado todo su potencial y han pulido todos sus dones, para crear obras que maravillen a los hombres, y sin duda lo han logrado con creces. Alcanzar la grandeza ha impulsado a los conquistadores para crear grandes ejércitos, y planes de guerra que los ha convertido en los dueños de países y grandes territorios. Han levantado monumentos propios, han puesto su nombre a ciudades, y han confiado que la posteridad mantendrá la grandeza de sus conquistas. Al deportista más extraordinario lo consideramos grande, lo mismo que a la mejor cantante, y así sucesivamente con casi cualquier quehacer de los hombres. El deseo de grandeza que Dios sembró en el corazón de los hombres es la explicación para muchos de los avances científicos, sociales, económicos y culturales de la humanidad. Pero el mismo Dios que sembró en el corazón del hombre el deseo por la grandeza, un día envió a su Hijo a la tierra, para que nos explicara cuál es, ante los ojos de Dios la manera de llegar a ser verdaderamente grande: “El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”. Una oraciónMBS, FSP Señor Jesús, hoy acudimos a Ti para pedirte que nos ayudes a comprender qué es lo que nos pides cada día, porque a menudo nos desorientamos y vamos por caminos alejados de aquello que Tú nos enseñaste con tu Palabra y tu vida. Te pedimos que nos ayudes a rectificar nuestra esperanza cuando pedimos a la vida lo que sólo tú puedes darnos y cuando imploramos al cielo lo que es un compromiso que debemos construir con nuestras manos aquí y ahora. Perdónanos cuando pretendemos cosechar buenos frutos donde tan sólo hemos esparcido semillas defectuosas o podridas. Ayúdanos, Señor, a mirarte, a aprender de ti, y a imitarte. Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones