Suplementos | Jesús, por medio precisamente de una parábola, se autodefine como “la Puerta” La puerta Jesús, por medio precisamente de una parábola, se autodefine como “la Puerta” Por: EL INFORMADOR 15 de mayo de 2011 - 10:46 hs Un recurso muy utilizado por Jesús para predicar la Buena Nueva, para enseñar sus mandamientos y su doctrina y revelar el plan de salvación de Dios Padre, fue el de las parábolas, las cuales le permitían --con un lenguaje llano, sencillo, muy conocido por sus oyentes, y utilizando figuras de la vida común y cotidiana de sus contemporáneos-- dejar el mensaje de manera clara, entendible y asimilable. Esto, desde luego, y como Él mismo lo sentenció: para “aquellos que tuvieran oídos para oír”. De acuerdo con el “Diccionario Católico”, por parábola se entiende: “una comparación en forma de historia. Muchas veces, en la parábola las cosas suceden precisamente lo contrario de lo que la gente esperaba; y es que no siempre vemos las cosas como Dios las ve. La parábola hace pensar, balancea ciertas convicciones que no vienen de Dios; lleva a encarar la vida desde un punto de vista NUEVO. Por eso, sólo entiende la parábola quien se abre a Dios, quien tiene fe”. Pues bien, en el pasaje evangélico que la Iglesia nos invita a meditar en este domingo, Jesús, por medio precisamente de una parábola, se autodefine como “la Puerta”. ¡Ojo! Como “la Puerta”, y no como “una puerta”. En mi concepto, ésta es una de las figuras, si bien simbólica, que más claramente nos habla de la misión de Jesús, el Salvador. Y es que dice así: “Yo soy la Puerta: el que entre por mí estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará alimento. El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir, mientras que yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud”. Quienes han abierto su corazón al Señor Jesús y confían en Él, han encontrado la entrada al Reino de Dios que Él vino a inaugurar; y podemos vivir ya, desde este mundo, un reino de abundancia de los bienes excelentes y trascendentes, como la Vida Nueva, el amor, la justicia, la paz, la gracia y la paz, así como los demás bienes necesarios para esta vida, como son el alimento, el vestido, la vivienda, etc. Sin embargo, son muchos los que, cerrando su corazón y su vida entera al Señor, a su Palabra, a sus mandatos y a su plan de salvación, han preferido entrar a través de distintas puertas falsas, de puertas que lejos de llevar a una auténtica felicidad --que es lo mismo que salvación--, conducen a quienes lo han hecho a caminos y lugares de perdición, de condenación, de obscuridad, a pesar de que aparentemente llevan a la dicha y a la plenitud, cuando en realidad se produce una profunda tristeza y un enorme vacío en quienes las eligen. Cuántos, dándole la espalda a Cristo, prefieren ingresar por la puerta de la corrupción, que los lleva a una vida totalmente descompuesta, en la que practican el dolo, el fraude, la injusticia, el abuso de confianza, lo que suscita una vida llena de inquietud,de zozobra, de temores y de remordimiento ante la denuncia de la propia conciencia, aunque en el momento les cause placer, satisfacción efímeros; cuando si el Señor fuera su puerta y entraran a una vida honrada, honesta, digna, justa, limpia, su existencia estaría plena de gozo y paz, verdaderos y duraderos. Cuántos otros, dejándose dominar por sus propias inclinaciones y pasiones, prefieren transgredir el plan de Dios y entrar por la puerta falsa del libertinaje sexual, viviendo en la infidelidad a Dios y --en el caso de los casados-- a su cónyuge, ignorando, menospreciando o rechazando la voluntad de quien nos creó y obsequió nuestra sexualidad con fines muy claros y específicos, como son la procreación y la preservación de la humanidad y la plena realización humana y la santificación de los esposos. Finalmente --y porque el espacio es limitado--, son muchos los que optan por la puerta falsa de las adicciones, sean éstas a las drogas, al alcohol, al juego, a la violencia, a la gula, a la ambición de poseer, de poder, etc., lo cual no es otra cosa que huír de la realidad a través de ella, y con ello escabullirse de las responsabilidades que como hombres o mujeres con un valor y una misión tan grande en la vida, se dejan vencer por el miedo a enfrentarlas y se refugian en ellas. Y ¿qué decir de la conocida coloquialmente como “la puerta falsa del suicidio”, la manera más trágica y equivocada de fugarse? Lo interesante de todo ello es que, en el fondo, existe un común denominador entre éstas y otras tantas personas que entran por puertas falsas, tanto las que hemos mencionado, como las que no, en esta reflexión: la búsqueda de la felicidad, que en el lenguaje bíblico es sinónimo de salvación. Muchas son las puertas que llevan a una falsa felicidad, y sólo Dios puede hacer al humano feliz, por lo que la verdadera puerta es Jesús. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj@yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones