Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | Ciertamente sus palabras no eran suaves, ni lisonjeras

La importancia de preparar el camino

Juan por sí mismo es un personaje admirable: completamente ajeno al hueco protocolo de los religiosos de su época

Por: EL INFORMADOR

La vida misma nos enseña que una parte esencial de un proyecto es su preparación, es decir, todos los eventos previos que ayudan a lograr lo que se desea. Por ejemplo, para construir una carretera, es necesario trazar el camino, quitarle los obstáculos y, si es necesario, modificar las características del terreno. En ocasiones el camino se encuentra con el obstáculo de una cadena montañosa, o unos barrancos muy pronunciados, con el cauce de un río, o con  un terreno muy accidentado; y en casos como estos, los diseñadores tienen que usar todo su ingenio y capacidad para poder trazar de la manera más óptima un camino que satisfaaga las necesidades de comunicación de esa región.

No se trata simplemente de llegar y colocar asfalto o concreto. No puede hacerse así. Si no se apartan todos los obstáculos posibles, entonces la tarea de trazar la carretera será doblemente difícil, y posiblemente se comprometerá el resultado final.

Este planteamiento nos ayuda a entender la tarea tan necesaria que llevó a cabo Juan el Bautista, como precursor de Jesucristo. Juan por sí mismo es un personaje admirable: completamente ajeno al hueco protocolo de los religiosos de su época, y apasionado por ver el reino de Dios viniendo sobre la tierra. Su mensaje era tan poderoso, que hacía venir al desierto de Judea a todo tipo de personas, sólo por escucharle.

Ciertamente sus palabras no eran suaves, ni lisonjeras, y esto llama la atención, porque aún así la gente llegaba por multitudes ante él, queriendo no sólo escucharle, sino obedecerle, al bautizarse en el río Jordán, confesando sus pecados. ¡Qué diferente era esto, contrastando con el frío ritual con que la gente era atendida en el templo de Jerusalén, y en donde los peregrinos intentaban adorar de Dios, siendo conducidos por un grupo sacerdotal alejado en su corazón de Dios!

Las palabras de Juan, fuertes y confrontativas, tenían un solo propósito: llevar a la gente al arrepentimiento; hacer que la gente reflexionara sobre la condición de su corazón y buscara la ayuda de Dios para cambiar. Este proceso, de arrepentimiento y sensibilidad, era necesario para que la predicación de Jesús no cayera sobre un terreno duro y seco, sino sobre tierra humedecida y barbechada, lo cual permitiera que la semilla de la palabra profundizara y diera fruto.

Es impresionante darnos cuenta de que aún Jesús mismo, siendo el Mesías, el Hijo de Dios, cuyas palabras estaban llenas de gracia y de verdad, requirió que un profeta fuera delante de Él para prepararle el camino. No debemos desestimar este hecho, no sólo porque esté relatado en la biblia, sino por la lección que nos da para nuestra vida actual.

Es posible que algunos de nosotros no nos demos cuenta de que si vamos a acercarnos a Dios, ya sea porque en lo personal tendremos un tiempo con Él, o quizá decidamos congregarnos en un lugar concorde con nuestra fe, es necesario preparar nuestro corazón, nuestra mente y nuestras emociones, para sintonizarnos con Él, para sensibilizarnos ante su Palabra y para que nuestra respuesta y nuestro fruto sean de acuerdo a Su voluntad.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

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