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Martes, 22 de Enero 2019

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Suplementos | Pedro Meyer comparte su visión sobre el significado de una foto en estos tiempos

La fotografía, esa ficción

Pedro Meyer comparte su visión sobre el significado de una foto en estos tiempos

Por: EL INFORMADOR

Galería. Una fotografía que forma parte de la colección religiosa de Pedro Meyer, bajo la curaduría de Elizabeth Ferrer. ESPECIAL / Diariopuntual.com

Galería. Una fotografía que forma parte de la colección religiosa de Pedro Meyer, bajo la curaduría de Elizabeth Ferrer. ESPECIAL / Diariopuntual.com

GUADALAJARA, JALISCO (18/SEP/2016).- "Es imposible predecir cómo será la fotografía dentro de cinco años", afirmó Pedro Meyer durante su reciente visita a Guadalajara, donde compartió con jóvenes estudiantes sus experiencias no sólo detrás de la lente de la cámara, sino también sobre las maneras en que nos acercamos a las imágenes, la tecnología misma, la educación y una postura frente a la vida.

En su charla en el ITESO hace unos días, la presentación corrió a cargo del escritor Rogelio Villarreal, periodista, editor, docente y fotógrafo, además de ser asesor de la Fundación Pedro Meyer, fundada en 2007.

Pedro Meyer nació en Madrid (1935), ciudad en la que se instalaron temporalmente sus padres al huir de la Alemania nazi. De niño fue fan de National Geographic, dijo Villarreal: su iniciación en la fotografía sucedió en la adolescencia, cuando su padre le regaló una cámara antes de salir de campamento. Meyer cubrió las manifestaciones estudiantiles en México en 1968. De dichos sucesos tomó fotografías que se observan en las portadas de dos libros icónicos: “Los días y los años” de Luis González de Alba y “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska. Con su cámara viajó al festival de rock en Avándaro, “nuestro Woodstock”, apuntó Rogelio. Más tarde cubrió la revolución sandinista.

Además, a comienzos de los años ochenta compró un equipo de la primera computadora personal, fabricada por Macintosh. Esa pasión por las novedades tecnológicas lo llevó a participar en el equipo técnico en el desarrollo de programas para la edición de imágenes, como Photoshop. Rogelio Villarreal recordó también que hace 25 años Pedro Meyer vaticinó que las cámaras serían una especie de computadora donde iban a confluir diversas tecnologías. A finales de los ochenta organizó coloquios críticos sobre la fotografía, pues sumado a la práctica la labor de Meyer incluye la reflexión sobre el oficio. En 1988 realizó un viaje para retratar a los trabajadores de Pemex, en el 50° Aniversario de la expropiación petrolera. El resultado no le agradó a Petróleos Mexicanos, por lo que quedó embodegado, apuntó Villarreal.

En los noventa lanzó el sitio ZoneZero.com, y en 2015 inauguró el Foto Museo Cuatro Caminos en la Ciudad de México, cuyo primer aniversario fue el sábado antepasado: ha tenido cerca de 260 exposiciones individuales, de México a China. Villarreal calificó a Pedro como un personaje importante para la fotografía no nada más en México, en Latinoamérica y en el mundo; “partícipe de la revolución digital que ha transformado la realidad”.

La postura de Pedro Meyer en la fotografía es de apertura. Así lo dejó en claro al exponer sus opiniones respecto al uso de filtros, muy común en las fotografías tomadas con celular. Al típico “así qué chiste” de los puristas, Meyer lo define como una descalificación que no cuestiona: el filtro, como herramienta, es un cambio, y como todo cambio habrá quien esté en contra de ello por la sola razón del miedo a desplazar el conocimiento ya adquirido, afirmó el fotógrafo. Por eso, él pretende no dejar de aprender, y exhorta a los jóvenes a adoptar la misma postura: “Dense permiso de hacer todo. La gente no se da permiso de utilizar las herramientas, no se dan el permiso de equivocarse, de explorar, de divertirse”, dijo, para más adelante sintetizar en un claro “Para el aprendizaje es tan importante fallar como acertar”.

Poesía en las fotos

Sobre el fotoperiodismo, el fotodocumentalismo y la imagen fotográfica como una “fiel” representación de la realidad, es decir, de “la verdad”, Pedro tiene una afirmación categórica: “Todas las fotos que existen, todas las que se van a hacer, todas son ficción”. Se refirió a la práctica frecuente de describir la imagen: “La manera de sintetizar cierta convención es mediante el pie de foto, la manipulación más extrema”. Esto porque por sí sola “Una foto no dice la verdad”, aunque, como la literatura misma: “La ficción nos hace contar verdades”, dijo más tarde. En esa misma analogía con las letras, comentó: “El fotógrafo nos regala su interpretación de algo que ve, igual que un poeta”.

De los defensores que ponderan la fotografía como un reflejo de la realidad, agregó: “Tienen una visión moralista de la fotografía que yo no comparto… Con la foto no se puede decir la verdad: está sujeta a interpretaciones múltiples”. Además, el artista de la lente sugirió que la fotografía no queda en sí misma, pues hay un espectador, alguien que la interpreta: “la fotografía es polisémica… Cada quien la entiende de manera diferente”. La fotografía, continuó, “es un referente, cuya decodificación tiene en nuestra memoria visual y nuestra cultura un factor vita”l.

Durante la charla entre Meyer y Villarreal, en la que hubo espacios para preguntas del público, los involucrados se remitieron a la entrevista que Rogelio le hizo a Pedro para Magis, revista del ITESO. Su comentario es que con la tecnología “Hoy todos somos fotógrafos”. Ante el prejuicio de los profesionales que niegan ese hecho, Pedro agrega: “No digo que todos seamos buenos”. Para Meyer, la cultura visual es escasa. A modo comparativo, mencionó la invención de la imprenta y cómo permitió en un principio la distribución masiva de libros, aunque la mayoría de la población no supiera leer: los celulares han permitido expandir el horizonte de la fotografía, aunque todavía nos falte “aprender a ver”.

La cultura es necesaria para identificar qué es interesante, para quién, en qué contexto, etcétera. Por eso, para Pedro no hay fotografía banal, incluso entre las millones de imágenes que circulan cada día por internet: Toda fotografía tiene algo especial, aunque sea para un reducido círculo de personas.

Una de las preguntas finales para Pedro fue si tenía alguna nostalgia por la fotografía análoga: la respuesta, clara, fue que no, pues pasaba ocho horas de pie, sufriendo venas varicosas, usando químicos, contaminando, haciendo en tres horas algo que ahora se hace en treinta segundos: “No extraño nada de eso, no soy masoquista. No extraño nada de la era analógica”.

“Fotógrafo para recordar”

En 1990, Meyer publicó fue pionero al publicar un CD-Rom en el formato de fotografía narrativa: “Fotografío para recordar” es el título de la serie, que muestra imágenes de sus padres desde su boda hasta tres años antes de sus muertes, a causa de cáncer. La emotiva narración del hijo explica el contexto de cada fotografía, y puede observarse en el video de treinta minutos disponible en la página de YouTube de la Fundación Pedro Meyer.

EL INFORMADOR / JORGE PÉREZ

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