Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | Por Julieta Flowers

La década fatal

Emergencias 33

Por: EL INFORMADOR

¡Feliz cumpleaños a mí! Lo logré, sobreviví a los treinta. O mejor dicho, a toda la época de los veinte, en la que aunque todo nos pasa, nunca pasa nada de nada realmente. Pues cumplí años, me cambié de casa y me habló mi ex. Ya lo había yo dicho, no tengo novio, tengo ex. Un ex futuro nada. Relación apasionada, infructuosa y veinteañera donde a la Julieta en cuestión, o sea yo, le robaron el corazón. Mis amigas cercanas, me dijeron que no hiciera caso, que había que dejarlo por la paz.

Decidí pues en mi nuevo hogar (el que estrené al inicio de este año), comenzar una nueva vida, sin ataduras, ni aspavientos ni fantasmas ni “exes”. Decidí llevar registro de ello y actuar de manera diferente. Así también, opté por salir de mi ostracismo y en vez de esperar (porque eso ya no va bien con mi edad) a que llegase mi príncipe azul, acepté el encuentro de varios prospectos que habían metido solicitud de cena con su amable servidora. La cita fue por Internet. Guau. Suena mal, lo hice por deporte, perdón, mejor dicho, digamos, que disciplina. Disciplina para no encerrarme en mi mismidad. Le pregunté a Pancho, mi mejor amigo, qué tenía qué hacer para salir con galanes nuevos para que me tomaran en serio y no pensaran que me quería casar. Con eso de que en Guadalajara una mujer de más de 30 lo único que busca es casarse, mi mensaje subliminal debería ser claro: Pasarla bien, salir un rato, conversar sin problemas. Estaba facilísimo. Razón por la cual no entendía la complicación. Pancho “retesweet” me dijo: “Sé tú”. Lo amo al Panchillo. Y que me voy con el “mushasho pa’ser yo misma”. Con el que me invitó a cenar claro, no con Pancho.

Pues sincerándome y siendo yo misma con todo orgullo, me he llevado el chasco de mi vida. No entiendo la razón, ni ahora ni nunca que un hombre se desviva por ti, buscándote horas y horas por teléfono, msm, facebook, twitter y todo para al momento de tenerte enfrente, caer en la indiferencia. Bastaron dos palabras para dar por sentado que me conocía y no volver a hacer una pregunta en toda la noche. “Hombre arrepentido” pensé. Y de la desilusión se me deshicieron los bucles. No está bien, seguí pensando. Este hombre no es normal. Mi amiga Claus, está absolutamente segura de que lo asusté. Quién sabe. Una cita por Internet puede responder a dos cosas: que puede ser el medio más rápido para contactarse o el medio más efectivo para buscar gente con quien matar el tiempo. Lo registré claro y me puse a escribirlo en un cuaderno nuevecito en la sala de mi casa nuevecita. Claudia y Pancho me comentaron que efectivamente, luego del cumple número 30, algunas cosas de pareja, se van complicando.

Tapatío

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