Suplementos | Olinka Huerta está próxima a dar fuerza y presencia al Anita N. Martínez Ballet La danza, el aliento de la vida La bailarina mexicana Olinka Huerta está próxima a enfrentar un gran reto: darle fuerza y presencia al Anita N. Martínez Ballet Folklórico Por: EL INFORMADOR 30 de agosto de 2015 - 04:11 hs Olinka Huerta está decidida a enfrentar el reto, y para ello está dispuesta a prepararse al máximo. EL INFORMADOR / A. Camacho GUADALAJARA, JALISCO (30/AGO/2015).- La cultura y el amor por el arte siempre han estado presentes en la vida de la mexicana Olinka Huerta, una defeña que ama la música, esa que viene del color y la tradición de la nación que la vio nacer y que precisamente hace que ella también haga sonoridades, pero con sus pies a través de la danza folclórica, disciplina que ahora la lleva a tener el cargo de directora artística del Anita N. Martínez, Ballet Folklorico en la ciudad de Dallas, Texas. Esta experiencia para la joven resulta interesante, porque apenas en julio fue invitada a dicha institución como maestra invitada y de pronto se ve inmersa en un puesto que asume con algunos miedos, pero que sabe que todo está dispuesto para que salga bien, lo dice mientras charla en el restaurante de un hotel de Avenida La Paz de concepto minimalista. Mientras conversa y mira fijamente una copa de cristal repleta de cacahuates y con la música de fondo de los años setenta con aires electrónicos, Olinka cae en cuenta que dedicarse al arte tiene mucho mérito para ella, pues nadie en su familia se ha desarrollado en esta rama profesional, aunque —eso sí— sus padres son personas muy cultas y aficionadas del arte, y ese amor por lo estético a ella la llevó a adentrarse en un mundo fascinante. “Bailo desde pequeña, mis papás han tenido este amor a la cultura muy marcado y me lo transmitieron. Me metí en clases de danza, pero la presión social de tener un trabajo que sea bien remunerado te obliga de alguna manera a escoger una carrera que no es la tuya”, dice Olynka mientras hace un pausa para recordar que primero estudió arquitectura, pero después se dio cuenta que la danza jamás la iba a abandonar. “Esto se agudizó porque me fui a Francia un año, allá vi la arquitectura europea y me dije: ‘yo quiero hacer esto’ y regresé a México, estudié la carrera, y cuando iba en el último paso, ya no lo quise hacer”. Olinka se vio en la encrucijada de ver que quería para su vida y le surgieron tres opciones partiendo de su amor por el arte: estudiar musicología, danza contemporánea o danza folclórica. “Me pareció que lo que configuraba todo lo que quería hacer era la danza folclórica. Entonces me metí a estudiar al Instituto Nacional de Bellas Artes, hice mi examen de admisión y me metí a estudiar danza folclórica y después me especialicé en danza tradicional hasta hacer una maestría en investigación de la danza”. La exhalación de la músicaHuerta hace otra pausa, respira, se acaricia el brazo izquierdo que reposa sobre un sillón de tono oscuro y vuelve a caer en cuenta que está haciendo en este momento lo que verdaderamente la hace feliz y que la lleva a tener un puesto muy importante en Dallas donde no se puede permitir fallar, pues hay todas las ganas y el empuje para que esta institución tenga su propia identidad. “Escoger una carrera es como encontrarse a sí mismo y ahora me doy cuenta que hago danza folclórica y danza tradicional porque en realidad lo que estoy haciendo es música con mis pies”. Cuando se hizo esta entrevista, Olinka tenía la adrenalina de llegar pronto a Dallas, pues llegaba el miércoles a la ciudad y el sábado ya estaría haciendo audiciones para formar un cuerpo de baile con mayor técnica, estética y precisión. La invitación se la hizo Lisa Rogers, coordinadora de la institución que estuvo valorando su trabajo todo el mes de julio cuando fue invitada a impartir clases. “La organización se maneja a través de becas, ganaron una para tener una maestra invitada, fui a dar un taller de verano y platicando y viendo el trabajo que yo organicé con los integrantes de la organización fue que me comentó Lisa que en realidad necesitaba una directora artística y que yo podía tener ese cargo”. Olinka nunca había tenido un puesto similar, después de Francia donde vivió un año, esta será otra estancia larga donde estará alejado de sus actividades cotidianas en México. “Hace mucho tiempo que no hago una estancia larga y creo que lo más difícil para mí fue atreverme a dar clases en una lengua que no es la mía, -el inglés-, que aunque lo hablo, no es lo mismo que entenderlo, leerlo y que dar una clase folclórica en este idioma, ese es mi reto”. La bailarina hace otra pausa para recordar su experiencia como docente en una escuela pública de la Secretaría de Educación Pública donde tenía la intención de cambiar al mundo y de salvar a adolescentes, pero que después comprendió que es algo muy difícil y que en poco tiempo le provocó una frustración muy grande. Pero de esas experiencias se aprende y ahora que estará como directora artística, su reto es darle una individualidad al Anita N. Martínez. “Hay muchísimo trabajo por hacer, yo veo al ballet como una mina de oro, porque se está dando mucho en Estados Unidos un crecimiento de ballets folclóricos. Yo al Anita N. Martínez lo veo un poco como estacionando en una época, siento que es necesario actualizarlo, ese realmente va a ser mi trabajo”. Lo que vieneEl Anita N. Martínez, Ballet Folklorico es una organización sin fines de lucro que se mantiene de los recursos y becas que destina la ciudad de Dallas, el próximo 19 de septiembre tendrán una función con un pequeño trabajo coreográfico y después, para el Día de Muertos, llegará la obra “La llorona de ayer y hoy”. En busca de la identidadOlinka Huerta, quien también tiene experiencia con grupos de danza árabe, ve que los ballets folclóricos de Estados Unidos son una copia exacta del Amalia Hernández, algo que no está mal, pero que considera que cada ciudad americana debería tener su propia identidad y ella apela por eso, y sus esfuerzos estarán enfocados en darle una esencia a su ballet. “Quiero hacer coreografías nuevas y ayudarlos a que su trabajo no sólo tenga el escudo mexicano, también el escudo de los Estados Unidos”. El amor por la música y el arte hacen que Olinka esté en constantes procesos creativos, es una enamorada de los fandangos, de hecho son su especialidad, y ya tiene cuatro años viniendo a Guadalajara para enriquecerse de las agrupaciones de Mariachi Tradicional que desde Sonora hasta Guerrero, todos se juntan en Jalisco para hablar de sus experiencias, y claro disfrutar de la música, esa pasión que Olinka aviva con su mirada, pareciera que mientras habla de su gusto por el fandango lo siente en la piel. Y esas ganas de aprender, de observar y de mantenerse viva, la hace que sus ideales se mantengan firme con respecto a la danza folclórica, pues ha encontrado que con su papel de maestra y directora escénica, tiene que promover un público que observe que el ballet folclórico también evoluciona en la danza folclórica donde esta se nutre de ciertas corrientes tradicionales para presentar obras, historias distintas y contemporáneas. “El Ballet Folclórico de México surgió en los años cincuenta y a partir del surgimiento se hicieron otros ballets folclóricos con esta idea nacionalistas, ahora hay como tres corrientes: una quiere seguir haciendo esta idea estilizada y nacionalizada como el de Amalia Hernández, hay otra que quiere hacer danza folclórica pero que es casi una copia de lo que se hace en las comunidades muy tradicionales y otra que es donde yo me enfoco o me incluyo y esa es que queremos hacer propuestas diferentes a las otras dos, tomar elementos de la danza tradicional y pasarlos por un proceso creativo que dé como resultado un trabajo escénico con una estética”. Olinka ya tiene en mente dos propuestas coreográficas para llevar a escena: “La llorona de ayer y hoy”, que es para el Día de Muertos y habla de una línea del tiempo donde se representa a La Llorana y a la Virgen de Guadalupe como la misma persona;y una pastorela danza que lleva por nombre “Qué pasó con Dios”, donde el eje rector es la ingenuidad sin caer en el sarcasmo o lo cursi en un recorrido del nacimiento de Jesús. Temas Tapatío Danza Lee También El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Guadalajara: la ciudad que respira arte Herencia artística que trasciende fronteras Año de “ballenas flacas” Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones