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Miércoles, 20 de Marzo 2019

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Suplementos | Cristóbal Durán

La cabeza de Haydn

A 200 años de la muerte del músico

Por: EL INFORMADOR

Seguramente entre los círculos musicales del mundo, en estos días mucho se escribirá sobre el aniversario luctuoso de uno de los compositores más importantes en la historia de la música, Franz Joseph Haydn, quien junto con Mozart y Beethoven forman la triada de los grandes del Clasicismo. Nació en el pueblo de Rohrau, región fronteriza entre Austria y Hungría, en marzo de 1732. Su padre, Matthias Haydn, quien tocaba el arpa, le mostró el apasionante mundo de la música, el cual no abandonó jamás.

Fue maestro de capilla de algunas familias importantes de Austria y Hungría, y su más importante trabajo como compositor lo obtuvo cuando fue contratado, en 1761, por el príncipe Paul Anton Esterházy, de una poderosa familia real de Hungría. Al servicio de esta familia pasó el resto de sus días, contratado por los príncipes sucesores de Paul Esteházy: Nikolaus, Paul Anton y Nokolaus II. Muchos años pasó en la ciudad de Eisenstadt al servicio de esta familia.

Si Haydn en vida con su música revolucionó la historia de este arte, luego de su muerte en Viena, el 31 de mayo de 1809, sucedieron cosas asombrosas. Fue sepultado en el cementerio de de Hundstaurm (Parque Haydn), y a los pocos días, el administrador de la cárcel, Joahnn Peter, y el secretario del príncipe Esterházy, Carl Rosenbaum, sobornando al enterrador lograron exhumar el cadáver para extraerle la cabeza. Estos hombres, al parecer “rendían culto a la teoría de Call” (“doctrina del cráneo”), que sostiene que “el sentido del sonido reside en la cabeza”, por lo que con el cráneo de Haydn podrían descubrir los secretos de sus capacidades creativas.

El príncipe Esterházy, en 1820, ordenó trasladar los restos del músico al cementerio de Eisenstadt, en ese momento se descubrió que le faltaba el cráneo. Las rápidas investigaciones policíacas hicieron que Rosenbaum, entregara a las autoridades el cráneo, pero no era el de Haydn. Aun así, los restos, junto con la cabeza extraña, fueron trasladados a Eisenstadt y sepultados.

Rosenbaum murió en 1828 y dejó el cráneo auténtico a su amigo y cómplice Peter, quien a su vez ordenó en su testamento que se donara a la Sociedad de Amigos de la Música de Viena. La viuda de Peter la entregó a un tal doctor Halle, quien en 1852 la vendió a un profesor de anatomía patológica llamado Rokitansky. Éste murió en 1878, y el Instituto de Anatomía de Viena para el cual trabajaba reclamó la cabeza, pero fue negada por los herederos de Rokitansky, quienes prefirieron donarla a la Sociedad de Amigos de la Música de Viena. Esta sociedad la mantuvo por muchos años.

El príncipe Pablo Esterházy, en 1932, ordenó construir un mausoleo para el compositor y fue en 1954 cuando se trasladaron sus restos y por fin se reunieron la osamenta y el cráneo auténtico de Haydn. Doscientos años de su muerte y 55 de descansar en paz.

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