Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Un espacio donde la quietud, la historia y la belleza arquitectónica se dan la mano

La Plaza de Armas de San Miguel Allende

Un espacio donde la quietud, la historia y la belleza arquitectónica se dan la mano

Por: EL INFORMADOR

La hermosa Plaza de Armas. Donde palpita el ánimo de sus moradores y visitantes.  /

La hermosa Plaza de Armas. Donde palpita el ánimo de sus moradores y visitantes. /

GUADALAJARA, JALISCO (20/JUL/2014).- Las preciosas calles de San Francisco, Hidalgo, Umarán y Reloj, delimitan el corazón de San Miguel, la hermosa Plaza de Armas, donde palpita el ánimo de sus moradores y visitantes. Del Santuario de Atotonilco nos dirigimos a San Miguel.

En 1812, la escultura de Jesús Nazareno fue llevada a San Miguel debido a una epidemia. Y el Señor de la Columna peregrina al dicho poblado desde 1823, en la noche del sábado de Ramos. Cabe evocar al cura Hidalgo, quien tomó del Santuario un estandarte de la Virgen Morena para enarbolar a los insurgentes. Pasando las vías del tren atisbamos con gusto el caserío de San Miguel, al acercarnos un letrero nos dio la bienvenida y otro nos recordó el límite de velocidad, ejemplar detalle. Nos hospedamos en la sensacional Casa del Parque (Tel. 4151527040), una casona salpicada de buen gusto, en Santa Elena # 2, aledaña al encantador Parque Benito Juárez.

Lo primero que se nos ocurrió fue bajar a la plaza, y digo bajar porque la posada está en un nivel muy superior. Nos olvidamos del coche y nos dispusimos a caminar, puesto que San Miguel es para caminarlo en pausas y admirarlo. Recorrimos parte del sombreado Parque, apreciando sus diversas frondas y luego recorrimos lerdamente unas tres cuadras de la calle Aldama, cuadras de atractivas construcciones coloniales, de vanos verticales, con marcos de canteras, magistralmente labradas, zaguanes con bancas y macetas floridas, románticos balcones esperando serenata y elaboradas gárgolas.

Pasando la calle del Hospicio, continuamos por la calle Hidalgo y a unos pasos se dejó ver el verdor de la Plaza, dotado por ficus, podados cilíndricamente. La plaza tiene una planta arquitectónica cuadrada, la calle Umarán es la que obedece al nivel de la explanada, pues las calles de Hidalgo y del Reloj bajan a la calle San Francisco. El espacio fue delimitado por unas barbicanas de cantera rosa, comprendidas por columnas con almenas y faroles, que lindan con un amplio andador, con bancas de fierro, enseguida jardineras con fuentes de dos copas, unos corredores se adentran al centro, donde se encuentra un kiosco de zócalo octagonal.

Las calles aledañas están cerradas a los vehículos, sólo transita un jinete sobre un albardón, con botas altas, casaca y tocado español, quien custodia el primer cuadro, sin arma alguna, sólo un radio.

La plaza es un buen observatorio de fantásticas fachadas, primero nos sentamos en la barbicana que mira a la casa Allende, a la parroquia, con la escultura del fraile fundador, a San Rafael y al antiguo mercado Aldama, el espacio lo animaba un mariachi. Después nos cambiamos a una banca con vista a la calle del Reloj, parte de la barbicana la ocupaban varios periódicos  de diversos estados del país del norte, de días pasados, pero con noticias interesantes para sus lugareños. La calle con un atractivo portal, donde abren refinados cafés, arcadas conformadas por señoriales construcciones, Fray Luis del Refugio de Palacio, refirió a la primera: “El palacio… Un edificio muy bien comprendido, ideado y realizado: seis partes hacen su distribución exterior por cada uno de los lados que muestra, pues hace esquina, indicadas por pilastras sumamente prolongadas, pues asentando las basas y plintos casi en el suelo, las impostas dóricas reciben el gran entablamento elegantísimo, pero ya no dórico; sino más bien compuesto… Los seis tramos que a la plaza miran, forman amplio y vistoso portal… por todo lo de arriba corre la majestuosa balconería”.

Por la calle San Francisco miramos la posada de igual nombre, con su portal que cobija al comedor. Un norteamericano de barba blanca, le agradó la palabra “hola”, que cantaba con las personas que encontraba. El portal de la calle Hidalgo nos invitó a disfrutarlo, fuimos al Restaurante del Jardín y degustamos un vino tinto, unos quesos y un pan, mientras nos deleitábamos de la alegre plaza y de la atractiva parroquia.   

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Para visitar

Los mejores momentos para visitar San Miguel son Semana Santa, la Fiesta de San Antonio de Padua (13 de junio) y la Fiesta de San Miguel Arcángel (29 septiembre).

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