Martes, 21 de Enero 2020
Suplementos | La Iglesia Católica, a través de la historia, se ha visto y seguirá viéndose en situaciones críticas

La Palabra del Domingo: La semilla del Reino da frutos

En este domingo, Jesús nos propone dos parábolas de la vida campesina, para hacernos comprender cómo actúa Dios en la historia para que venga a nosotros su Reino

Por: EL INFORMADOR

     En este domingo, Jesús nos propone dos parábolas de la vida campesina, para hacernos comprender cómo actúa Dios en la historia para que venga a nosotros su Reino. En la primera parábola, compara su Reino con la semilla arrojada por el sembrador, y sin que éste sepa cómo, la semilla va germinando, crece y da espigas y granos maduros. En la segunda parábola, Jesús compara el Reino de Dios con el pequeño grano de mostaza, que va convirtiéndose en un arbusto y finalmente en un árbol que echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra.
Con estas comparaciones, Jesús nos hace ver que el Reino de Dios es la presencia viva del mismo Dios que está construyendo su Reino lentamente, respetando la libre voluntad del hombre, que acepta o rechaza los planes de Dios. Más aún, el Reino crece a pesar de las oposiciones y condiciones adversas. Surge a pesar de las tragedias y las alteraciones de la naturaleza. Y dondequiera que el hombre acoja con fe y con amor los planes salvíficos de Dios, allí estarán presentes Dios y su Reino.
     La Iglesia Católica, a través de la historia, se ha visto y seguirá viéndose en situaciones críticas: desviaciones, controversias y separaciones en amplios sectores de personas y países. A pesar de todo, la Iglesia se renueva, se actualiza a la luz del Evangelio y se desarrolla poco a poco en el mundo. El Espíritu Santo la va conduciendo hacia la perfección del juicio final.
     El Santo Padre Benedicto XVI, en su Carta Encíclica “Dios es amor”, nos dice: “Quien gobierna al mundo es Dios, no nosotros. Nosotros le ofrecemos nuestro servicio solamente en lo que podemos y hasta que Él nos dé fuerzas. Sin embargo, hacer todo lo que está en nuestras manos, con la capacidad que tenemos, es nuestra tarea de mantenernos siempre activos en unidad con Cristo Jesús”.
     No debemos desanimarnos por la indiferencia y hostilidad de muchos que se declaran contra Dios y su Reino. Dios va construyendo sirviéndose de las palabras y acciones que nosotros le entregamos con humildad y amor.    Vivamos día con día nuestra conversión al Evangelio, dedicando nuestras fuerzas al servicio de los demás. Los resultados dependen de Dios y Él tiene la última Palabra.
     Reconozcamos que la fe florece y se vive vigorosamente en otros campos de nuestro mundo. La Primera Lectura de la Misa de este domingo nos dice que Dios plantará el árbol de su Reino, en la cima de un monte excelso y sublime. Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnífico en el que anidará toda clase de pájaros.
     Amiga, amigo: Vamos caminando en el desierto, guiados por la fe, llenos de confianza en los planes de Dios. Y acudiremos a Jesús en la Eucaristía, para que, en unión con el Espíritu Santo, pidamos al Padre del cielo: “¡Venga a nosotros tu Reino! ¡Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo!”.          

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