Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | El Evangelio de este domingo nos dice que Jesús se hallaba en Cafarnaúm, y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar

La Palabra del Domingo: “Enseñaba con autoridad”

Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba con autoridad y no como los escribas

Por: EL INFORMADOR

     El Evangelio de este domingo nos dice que Jesús se hallaba en Cafarnaúm, y el sábado fue a la sinagoga y se puso a enseñar. Los oyentes quedaron asombrados de sus palabras, pues enseñaba con autoridad y no como los escribas. Allí mismo liberó a un hombre que padecía posesión del demonio. Todos se quedaron estupefactos y se preguntaban: “¿Qué es esto?, ¿qué nueva doctrina es esta? Este hombre tiene autoridad para mandar hasta a los espíritus inmundos y lo obedecen”.
     Jesús tiene autoridad y enseña con autoridad, porque Jesús es el Hijo de Dios que se hizo hombre en el seno de la Virgen María, por obra del Espíritu Santo. Jesús fue enviado por el Padre para reconciliarnos con Dios y hacernos partícipes de la naturaleza divina, como hijos adoptivos de Dios, herederos de su gloria. Jesús es en persona la Palabra definitiva del Padre, y acompaña su doctrina con obras redentoras de amor y servicio.
     Desde nuestro Bautismo, estamos incorporados a Cristo y a su Iglesia. Hemos recibido la fe y la voz profética de propagar la Buena Nueva de la salvación. Pero esa responsabilidad se cumple sólo siendo fieles a la Palabra de Dios, y al mismo tiempo practicando las obras de ayuda a nuestros prójimos que están hambrientos y necesitados de pan y de justicia.
     Nuestras palabras deben estar en armonía con las obras de nuestra vida. Comunicaremos la fe si somos creyentes; anunciaremos la liberación, la justicia, la paz, el amor, cuando estamos trabajando ejemplarmente por esos valores. De lo contrario, todo puede quedarse en un juego de bellas palabras que caerán de nuevo en la desesperación y el absurdo.
     La Iglesia nos recuerda con insistencia que nuestra actividad misionera debe comenzar en la familia, donde se recibe la vida y se tiene la primera experiencia de la fe y el amor. Los padres de familia deben ser fieles a lo que Dios enseña y ordena. El auténtico y maduro amor en la familia mantiene la fidelidad en los esposos; el amor verdadero es gozosa responsabilidad del padre y la madre, de formar en el amor a Dios y al prójimo a los hijos que Dios les ha dado.
     Ser testigos del Evangelio en nuestra familia y en el amplio campo de la sociedad a nuestro alcance, es tarea difícil, llena de dudas, preocupaciones, desalientos, incomprensiones y hasta persecuciones. Pero no tengamos miedo. Jesús va con nosotros, nos da confianza en la misericordia infinita de Dios. Jesús quiere que seamos sus discípulos y misioneros para trabajar con él, llenos de alegría, con la fuerza de su gracia, en la edificación del Reino de Dios.
     Amiga, amigo: Hoy es un buen día para decidirnos a caminar con Cristo Jesús hacia el Padre, a impulsos del Espíritu Santo, con la ayuda de María y de todos los santos, llevando con nosotros a nuestros hermanos a la eterna bienaventuranza con Dios.

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