Suplementos | Por: Vicente García Remus La Haciendita Un rincón que guarda en sus muros mucha historia Por: EL INFORMADOR 13 de mayo de 2012 - 01:48 hs GUADALAJARA, JALISCO (13/MAY/2012).- Al margen del río Verde, cerca de San Aparicio, se levantó una atractiva estancia que por su tamaño se le llamó “La Haciendita”, también conocida como la estancia de Elías Padilla. Nicolás De Anda Sánchez, refiere las haciendas vecinas: “La hacienda Halconero era propiedad de los señores González de Hermosillo en el siglo XVII, en el siglo XVIII fue del capitán don Sebastián González de Hermosillo. Los dueños en 1902 eran doña Fermina y don Cruz Morán. La hacienda de la Mendocina, el primer dueño que se encuentra registrado en el censo de estancias y haciendas de 1652, corresponde a don Rodrigo Osorio de los Ríos. Ya para 1680 era propiedad de don Francisco de Orozco y Agüero. En 1703 el dueño de esta finca era el capitán don Cristóbal Jiménez de Cañas. En 1719 esta propiedad pasó por herencia a manos de la hija de don Cristóbal, que al casar con el capitán don Antonio de Parga y Ulloa, y enviudar éste, queda como dueño. En 1769 la poseía don Antonio López de Oropeza. En 1833 formó parte del legado que dejó a favor de la Beneficencia, don José Manuel de la Mazuca y González de Hermosillo, para que se fundaran las escuelas para instrucción de la niñez del pueblo (Teocaltiche) y para la fundación de un hospital. En 1856 con las leyes de Reforma, dieron lugar a la primera afectación de los “Bienes de Beneficencia”, ya que el Ayuntamiento de 1857 le cedió los derechos de esta propiedad a don Simón Hernández Díaz, que en esas fechas era el director del Departamento de Teocaltiche, después sus herederos vendieron a don Jesús Morán Martin del Campo; pero en el estudio e investigación que se hizo en 1913 por los señores don J. Refugio Ramírez de Olivos, don Crescencio G. Laris Ramírez, Don Emigdio Magdaleno Reynoso y don Jesús Cervantes Jiménez, para reconstruir el contenido de los ‘Bienes de la Beneficencia’, vuelven a considerarla como parte de la misma. Actualmente los dueños son los señores González Reynoso”. La estancia en cuestión, probablemente formó parte de dichas haciendas. De Buenavista, me dirigí a Teocaltiche, de donde tomé el camino a Belén del Refugio, a una corta distancia viré a la derecha por el sendero que va a Órnelas. Pasando la Cañada del Mezquite me encontré ante dos caminos, seguí el de la derecha, que va a San Aparicio y luego de una curva aprecié una preciosa finca de adobe, era la estancia de Padilla, sobre una loma, que mira con donaire al vibrante río Verde, que baja de Garnica. Su fachada principal fue orientada al noreste, con un jardín austero al frente, delimitado por rejas sostenidas por barbicanas blancas, rematadas en pirámide, en el jardín sobresalen dos añejas y altas yucas, las acompaña una vieja máquina. La fachada principal la comprenden dos puertas a los extremos y tres bizarras ventanas entre ellas, verticales, con forja y vistoso remate. Las puertas un tanto bajas, desproporcionadas en relación al muro y a las ventanas. Entre la primera y segunda ventana hay una “P” en relieve, simbolizando el fierro de la estancia. Arriba de los vanos, salen 12 gárgolas y sobre el marco de la segunda puerta, luce un pequeño vano en forma de trébol. Sobre la sencilla cornisa y en las esquinas, posan unas señoriales almenas. El patio presume de gruesas y altas palmeras, donde varios pajarillos se refugian. Las fachadas laterales son ciegas, mostrando solamente las texturas de los adobes y las gárgolas. La fachada posterior con una puerta que liga con el potrero de la estancia. Frente al casco, miré una finca blanca, sombreada por órganos. Me acerqué al cautivador río, acompañado y embellecido por sabinas. Saludé a un niño que cruzaba el río, dando largos pasos entre unos sacos con arena (que facilitan el paso) y a la vez empujaba su bicicleta, fabuloso vehículo que le permite romper el viento de las lomas aledañas, lomas animadas por el río, río que les canturrea felicidad a sus moradores. PARA SABERDonde esta La Haciendita se encuentra en las cercanías del municipio de Teocaltiche, cerca de San Aparicio. Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones