Lunes, 13 de Octubre 2025
Suplementos | Del lado norte hay un muro con pinturas sobre puertas viejas y del lado sur se encuentra la cantina “El Escritorio”

La Casa de los Patios

El número 89, de la calle Ignacio L. Vallarta, de la población de Sayula, corresponde con el acogedor y relajante hotel llamado “La Casa de los Patios”

Por: EL INFORMADOR

Del Portal Colón, recorrimos unas cuadras y apreciamos la bizarra fachada de “ La Casa de los Patios”, conformada por siete ventanas verticales con forja, las puertas del zaguán y dos ventanas más. El precioso zaguán nos dio la bienvenida, al igual que Adriana Ramos, Jessica Zúñiga y Cristina Pérez, quien nos condujo a nuestras agradables habitaciones, amplias, de techos altos, con abanicos, ventanas con dos hojas de madera, roperos con televisión y bonitos baños, con tragaluz y ventilación natural. Luz Elena Vázquez es la responsable de que las habitaciones luzcan un aseo conventual, las cuales se encuentran en el segundo patio, de tres corredores, con arcos de medio punto, de capiteles dóricos y esbeltas columnas.

Nos alistamos para ir al restaurante “La Bodega”, que se encuentra en el primer patio, que es delimitado por dos cautivadores corredores, que ostentan cinco arcos escarzanos cada uno, soportados por capiteles dóricos y esbeltas columnas redondas. Del lado norte hay un muro con pinturas sobre puertas viejas y del lado sur se encuentra la cantina “El Escritorio”, a un costado de la barra esta la simpática ánima con una bolsa de monedas en su mano izquierda, Diego se acercó, la miró a los ojos y yo jalé la bolsa, Diego se asustó cuando surgió el instrumento viril del ánima y posteriormente nos reímos por un buen rato.

Alejandro Magaña llevó a nuestra mesa un molcajete con camarones, pollo en salsa de mostaza, pechuga de pollo marinada, filete en salsa de vino tinto, y filete a las finas hierbas, exquisitos platillos preparados por la chef Berecine Ruvalcaba. De postre llegaron, “copas del ánima”, y la música que se escuchaba en el vibrante espacio era clásica.

Después de una rica siesta, fuimos a la fantástica y fresca alberca, pasamos por dos pasillos con sensuales bóvedas de cañón y luego por una espaciosa terraza, con fotografías de carnavales de antaño, reinas, faenas, el gracioso cantinflas y por supuesto miembros de la familia González Guerra, dueños de la vibrante casona, del siglo XVIII, que desde 2001 fue convertida en posada y ha sido atendida cordialmente por las hermanas, Carmen y Rosa González.

Más tarde fuimos a disfrutar del spa, Cherie tomó un masaje de espalda, Marisol de arcilla, Nicolás de piedras calientes, y Diego y yo fuimos al vapor y luego al jacuzzi. Las masajistas fueron Elba Rodríguez y Paty Ramírez. Reservamos al 018005078828.

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