Suplementos | Las maravillas que el Estado de San Luis Potosí brinda La Caja Real Las maravillas que el Estado de San Luis Potosí brinda a quienes se aventuran por sus rincones Por: EL INFORMADOR 26 de julio de 2015 - 05:30 hs Tesoro. Un recinto cuya arquitectura se encuentra bellamente conservada. EL INFORMADOR / V. García GUADALAJARA, JALISCO (26/JUL/2015).- San Luis Potosí ostenta de hermosas esquinas, la esquina noreste de Madero y Aldama es una de ellas, espacio donde se levantó una admirable finca para cobijar a “La Caja Real”. Fundada en 1627 y un lustro después abrió sus puertas en dicha esquina. El actual edificio se levantó en 1764, la elaborada y vibrante construcción la supervisó el tesorero de la recaudadora virreinal, Felipe Cleere. En el México independiente, la finca pasó a ser aduana y comisaría. Posteriormente, Santa Anna la transformó en Palacio Episcopal, dotándola de capilla y otras dependencias. Con la Reforma, en 1858, el inmueble fue atribuido para oficina de correos. Para 1869, lo recuperó el clero, para hospedar al obispo Montes de Oca, su escudo en la fachada ratificó su posesión. En 1915, el gobierno confiscó la propiedad nuevamente, dejándolo abandonado por dos décadas. Hoy por hoy, es de la UASLP y el espacio se utiliza para la difusión cultural, llamándose: Centro Cultural Universitario “La Caja Real”. Del Museo Regional, recorrimos pausadamente por la bonita calle de Aldama y a una cuadra fuimos cautivados por el Palacio Monumental, edificación que albergó la antigua Casa de Moneda, data de principios del siglo XX, de influencia neoclásica, flanqueada por esplendidas columnas. Lugar donde se aposentó el líder revolucionario Francisco I. Madero, con arresto domiciliario. Una placa revela que en el histórico Palacio se redactó el “Plan de San Luis”, documento que gestó y llamó a la Revolución. “México está amenazado de un peligro inmenso, pues si dejamos las cosas como van, el poder absoluto se perpetuará en nuestro país, la corrupción será aún mayor… La lucha se inicia por todas partes… y yo, que debo representar un papel de importancia en esa lucha”. “El día 20 de noviembre… todos los ciudadanos de la República tomarán las armas para arrojar del poder a las autoridades”. Enfrente de la histórica finca, admiramos una atractiva esquina, en círculo, de dos pisos, con tres ventanas arqueadas y arriba de la central, un balcón y sobre el cornisamento una balaustrada, era La Lonja. En 1868 se fundó la Sociedad Potosina La Lonja. Para 1877, se instaló en la casa que habitó Manrique de Lara, contó con billares y cantina. En 1906, se compró la casa de la esquina y Octaviano Cabrera Hernández proyectó con sensibilidad en el espacio de las dos casas la nueva Lonja. Iniciando la obra en 1907 y una década después fue la inauguración con un fastuoso baile. La fachada principal nos mostró ventanas arqueadas que abrazan dos conjuntos de tres puertas arqueadas y con dos hojas cada una, arriba, tres balcones y por remate, un frontón triangular. La esquina vecina, también nos cautivó, ochavada y con labradas canteras rosas, que comulgan con donaire una exquisita expresión de influencia barroca. El marco con rectángulos y cornisa dentada, enmarcado por columnas estriadas con capiteles corintios, dos hojas de madera con chapetones de bronce abren a La Caja Real. Sobre la cornisa luce un señorial balcón, el marco de su puerta con ornamentos de flores y hojas. Las columnas se repiten, pero envueltas con festones, inscrito, “Non plus ultra”. Arriba de la puerta, el escudo del obispo y más arriba un nicho arqueado y rematado con cruz, con la Purísima, regalo de Carlos III. Columnas un tanto salomónicas, a base de cordones de hojas, enmarcan con gracia el inicio de las fachadas laterales, que presumen de tres románticos balcones cada una. El interior nos hechizó, con sus bellos corredores, cuatro, con cortes ochavados, delimitados por esbeltas arcadas dóricas en medio punto. Unos marcos barrocos nos delataron la capilla, que nos invitó a apreciar una exposición sobre el Colegio de la Compañía de Jesús 1623-1767, pinturas de sacerdotes, elaborados muebles, suntuosos hábitos y escritos en vitrinas, documentos que marcaron pautas en la vida del Colegio. La escalera fue reforzada por columnas octagonales, la subimos, y los corredores del segundo nivel nos regalaron agradables perspectivas. Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones