Viernes, 17 de Octubre 2025
Suplementos | Factores como piezas asequibles causan efecto entre los jóvenes al comprar obras

Jóvenes tentados por el arte

Piezas asequibles, contar con efectivo o solamente adquirir como inversión, son factores que causan efecto entre los jóvenes a la hora de comprar obras

Por: EL INFORMADOR

También compran por contar con efectivo o solamente adquirir como inversión. NTX / ARCHIVO

También compran por contar con efectivo o solamente adquirir como inversión. NTX / ARCHIVO

GUADALAJARA, JALISCO (12/JUN/2016).- Además de los museos, ¿quién compra arte? ¿A qué precios? El cine y las noticias que dan cuenta de la venta de las grandes obras de los clásicos han creado en la opinión pública la sensación de que el arte sólo se vende en subastas con precios estratosféricos, con compradores multimillonarios y que han cruzado la frontera de la tercera edad. Pero la realidad tiene otra cara en la que existen los jóvenes compradores y obras con precios asequibles (y en las que sí se puede “regatear”).

Sobre el perfil de los nuevos jóvenes compradores, la galerista Gabriela González nos platicó: “Sí hay un gran interés de jóvenes por hacerse de piezas. Hay piezas accesibles. Obvio su bolsillo no les alcanza para grandes piezas. Lo que yo trato de hacer es tener piezas accesibles de artistas consolidados, y darles facilidades de pago para que no sea tan pesado”.

Gabriela estuvo fuera del país durante un tiempo, y al volver a Guadalajara y al negocio del arte notó un crecimiento en la demanda: “Me sorprendió cuando comencé a trabajar en el medio de nuevo: los chavos están más prendidos, les gusta ir a las subastas, están interesados de saber qué pueden obtener de los artistas que conocen. Y cada vez buscan estar más informados, están más al pendiente de lo que pasa en el mundo del arte”.

Un posible factor que explica el interés juvenil es que también ha florecido la escena de las artes plásticas: “Ha habido un despertar de muchos artistas emergentes de Jalisco, sobre todo en Guadalajara. Estamos rodeados de gente muy creativa, eso hace que los chavos estén más interesados. Lo ven también como una inversión: en lugar de comprar accesorios o coches, se clavan más en la educación visual y hacer poco a poco una colección. Eso los emociona”.

De los rangos de edad y el perfil, apuntó: “Muchos jóvenes que quieren armar su colección personal: son personas entre 25 y 35. Son jóvenes que trabajan”.

Más allá de las edades, la compra de arte representa una inversión segura. Sobre ello, Gabriela González afirmó: “Lo importante es que te guste, que sepas bien de qué artista compras, hacer un seguimiento, saber qué ha hecho, dónde ha expuesto, si tiene residencias artísticas en otros países. Eso se los digo, se los explico al coleccionista, joven o no. Es importante, porque además del gusto es el conocimiento del artista. Al final la pieza vale más en varios años”.

Una tendencia internacional son las subastas en las que se puede pujar desde cualquier lugar del mundo, por internet. Aunque en la experiencia de Gabriela la red ha servido más para que los compradores tengan un primer contacto: “Es una manera de acercarte, muy individual. Por eso la primera idea es tener un catálogo virtual, pero es necesario tener el contacto del comprador con la obra: es importante ver la textura, el tamaño… son muchos factores. En mi caso, la venta por internet no sucede tanto”. Por internet, agregó, es más común que la gente compre serigrafías o grabados, “Pero piezas más importantes no, por lo menos en mi experiencia”. Gabriela González recibe a los posibles compradores con citas. Su sitio web es www.ggonzalezo.com.

¿Como decoración?

En su experiencia, la galerista Mimi Mendoza ha notado que en muchos casos, el primer acercamiento de un joven que comprará arte tiene un motivo de decoración: “Tienen sus departamentos y quieren decorar su departamento de una buena manera. Pero piensan en decoración y no en arte. Ahí es donde entramos: les ofrecemos obras de precios razonables, también porque no pueden gastar en grandes firmas. Eso pasa con los jóvenes, los grandes coleccionistas ya saben lo que quieren, tienen una idea más clara. Los nuevos coleccionistas lo ven al comienzo como elementos de decoración. Si algunos buscan decoración, se los presentamos como arte, les explicamos esa otra manera de ver las piezas. Poco a poco son más sensibles, por lo regular se hacen buenos clientes, siguen comprando originales. A veces empiezan por obra gráfica”.

Como vendedora, Mendoza también ofrece facilidades de pago, “eso ayuda mucho para hacerse de buena obra sin gastar tanto”. El rango de edad que señala Mimi es entre 25 y 28 años, con un perfil de “pequeños empresarios, muchos hijos de empresarios. O jóvenes empleados con buen sueldo”.

Sobre su rol como galerista frente a nuevos compradores, comentó: “Los asesoro con artistas que son buenos, de buena escuela. Hay rangos de precios desde los tres mil pesos, con obra gráfica. Otros originales de unos 20 mil pesos, que son buenos, de artistas que ya tienen trayectoria, exposiciones. Ahí uno los va guiando. Hay quienes compran obras originales ya de precios altos: pagan a plazos”. Los artistas que suelen comprar son locales y nacionales: “Hay mucho arte de origen oaxaqueño; se vende muy bien. Pero los locales también compran mucho”, agregó. En su caso, muchos artistas tocan la puerta para exponer en su galería, pero “no puedo con todos, tenemos un filtro en la galería. Voy viendo cómo van, los recomiendo si no. Hay mucho artista muy bueno en la ciudad”.

Mimi Mendoza tiene dos espacios donde expone las piezas de su galería: uno en Avenida Chapultepec número 480, donde recibe a los visitantes con cita, y otro público en el Palacio de la Cultura y la Comunicación (Palcco).

Pasión por coleccionar


Bernardo Herrera tiene 22 años y es un apasionado del coleccionismo. Sobre los orígenes de su gusto por el arte, nos compartió: “Desde muy pequeño tuve el gusto. A los 6 o 7 años comencé a construir maquetas, me gustó el trabajo manual, los detalles pequeños y minuciosos. A partir de eso empecé a aprender de los estilos arquitectónicos antiguos: barroco, neogótico, neoclásico, ecléctico, todos esos. Por ver esos edificios, todas esas imágenes, me entró el gusto por aprender de las artes decorativas de esa época, además de la arquitectura. De ahí el gusto por las antigüedades, el arte, todo eso. Empecé a coleccionar, pero chácharas. Me iba a la Avenida México los domingos por la mañana para comprar lo que me alcanzara: licoreras de cristal cortado… Después, con un poco más de dinero (siempre ahorraba mi dinero para comprar antigüedades), comencé a comprar cosas más formales con anticuarios de Guadalajara. Lo que me interesa es lo europeo: francés, italiano, alemán. Tengo más predilección por las cosas francesas, de la época de Luis XV y XVI”.

Sobre la compra de arte como inversión, Bernardo dijo: “Sé que el dinero que invierto en una pieza es dinero que materializo. No es gasto, simplemente lo transformo del efectivo a una pieza, y allí se queda. Pero para mí eso no es lo principal. Es una consecuencia positiva. Lo que me gusta es coleccionar, tener un espacio con esas piezas. Sale la inversión, sí, qué bueno; pero no es el objetivo”.

En cuanto a la economía y el mercado del arte, para Bernardo “piezas caras no hay que comprar: pero hay piezas costosas. Todo tiene su precio: hay obras buenas que valen mucho, son costosas, pero no es caro porque lo vale. No hay un precio de referencia: se puede comprar algo muy pequeño o muy grande de tamaño, pero son cosas completamente diferentes, no hay estándares”.

Al comenzar, la asesoría es necesaria para los compradores que recién empiezan: “Es muy importante: yo tengo 22 años y empecé a comprar piezas hace unos cinco años. Yo siempre busco una segunda opinión. El vendedor siempre dirá maravillas de la pieza que vende, es obvio, pues le interesa venderla. Es bueno tener a un amigo con experiencia que te diga sus puntos de vista, si la pieza es buena o no, si el precio es correcto o si está muy barata, por ejemplo. También para aprender ciertas mañas, porque se necesitan conocimientos para tratar una pieza en venta”.

Es en lugares como el tianguis de antigüedades de Avenida México donde se realiza la práctica del regateo: “Es el típico regateo de mercado: saber en cuánto la puedes comprar. Uno va a comprar barato o al precio. O si no, por lo menos más barata al precio”.

Una recomendación de Bernardo para quien guste adentrarse en el mundo del arte es “Empezar por lo que más les guste. Al agarrarle el gusto, el interés de saber más y aprender mucho viene de la mano. Eso da las herramientas para hacerlo mejor, pero lo primero es apasionarse”.

Tapatío

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