Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | Una fiesta para Jesús

Jesucristo es nuestro Maestro o Señor

Porque ningún ser humano puede, a solas, encontrar plenitud, realización o felicidad

Por: EL INFORMADOR

Terminan los Juegos Panamericanos y continuamos la vida con otras fiestas, muy variadas y de diferentes colores y sabores. Y seguiremos así hasta que termine el año y empiece el nuevo, porque en la vida humana el sentido festivo está muy incrustado en los seres humanos.

Una fiesta para Jesús

El último domingo de octubre se celebra una fiesta que aunque todavía no se ha extendido mucho a toda la Iglesia, como festividad litúrgica, su trasfondo sí tiene mucho arraigo, por el sentido que le damos a Cristo Jesús en nuestra vida.

Jesús mismo lo dijo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6)

Por eso el Padre Santiago Alberione dio a Jesús Maestro como figura central de sus devociones, a las congregaciones que fundó, y en torno a Él gira toda la espiritualidad paulina.

Jesús es el Maestro, el que nos enseña lo que es bueno creer; el que nos indica lo que debemos hacer o por dónde tenemos que ir para llegar a Dios, y cuál es la gracia y la bendición que nos da para llenar nuestro corazón de alegría y de felicidad.

Jesús nos revela el Amor del Padre

Pero desde que el mundo es mundo, Dios ha querido darse a conocer a todas las gentes conforme pasan por este mundo, y desde siempre, en todos los tiempos y lugares de la historia, la humanidad ha vivido diversas intuiciones religiosas; pero nunca se ha llegado a comprender verdaderamente, cómo y el porqué Dios quiere liberar a toda la humanidad y salvar de la muerte eterna a todos aquellos que lo buscan con sincero corazón.

Por eso, para que los seres humanos no anduvieran a tientas ni tengan el riesgo de equivocar el camino, ni confundir la verdad con supersticiones y mentiras, Dios envió a su Hijo Jesucristo, y Éste fue uno como nosotros.

Jesús vivió en un tiempo y en un pueblo determinados; Él nos trajo una revelación directa de Dios Padre, que nos asegura por la fe, que nuestra historia no desemboca en el vacío.

Por eso podemos tener la certeza de que Jesús es Verdad, Camino y Vida para todo ser humano de buena voluntad.

Pero después de tanto tiempo, siglos de historia y de tradición, no hemos llegado a comprender el Mensaje de Vida que el Señor nos dejó en el Evangelio.

Jesús es la Verdad

El que nos dice con certeza lo que Dios enseña, lo que Dios quiere, lo que da sentido a nuestra fe.

Jesús es el  Camino

Él nos enseña lo que podemos y debemos hacer, para no equivocar la ruta y para llegar con bien a la meta final.

Jesús es la Vida

Pero no la que arrastramos a lo largo de los días, sino la vida plena, gratificante, hermosa, que llena el corazón de amor y felicidad.

¿Y nosotros?       

Si nos preguntamos con franqueza... ¿A quién creemos? ¿A quién sentimos y obedecemos? ¿A quién amamos y a quién acudimos en nuestros momentos importantes?

Porque no es lo mismo decir que amamos a Jesucristo, y darle la espalda en cuanto se presenta la oportunidad; decir que le amamos y luego preferimos lo que está en su contra.

La vivencia del amor


Es lo principal que Jesús nos enseñó, aunque ciertamente nos falta mencionar la oración; pero es por nosotros mismos, que necesitamos acercarnos personalmente a Dios por los sacramentos: por la Misa, por conocer bien su Evangelio. También es un hecho que la principal manifestación de que estamos con Cristo Jesús, se da a través de la comunidad, del amor de la familia, de los que están cerca o conviven con nosotros.

Porque ningún ser humano puede, a solas, encontrar plenitud, realización o felicidad: es preciso relacionarse con los demás, amar como Jesús amó...

Esa es la voluntad de Dios. Él quiere que así se realice su historia de salvación.

María Belén Sánchez   fsp

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