Suplementos | Renault Mégane GT Hecho para complacer Pocos coches con la potencia de este Mégane, son a la vez tan divertidos y confortables Por: EL INFORMADOR 26 de junio de 2009 - 21:54 hs Renault tiene la fama de hacer autos confortables y estables a la vez. Ahora, con el Mégane GT, logró esa magia con la máquina, que resulta poderosa como un turbo y lineal como un aspirado. Poner un motor que sea satisfactorio al cliente en el segmento de los compactos no es tarea fácil. Porque ahí, todos exigen economía, pero ya quieren algo de poder. Las soluciones casi siempre usadas son motores chicos a los que hay que revolucionar mucho, como por ejemplo el Honda Civic Si, o los turbo, que funcionan muy bien en la mitad del régimen de revoluciones, pero muy mal en bajas, es decir, antes de que entre la o las turbinas en acción. Esos últimos son tan bruscos, que su conducción diaria resulta complicada, por la dificultad en modular su entrega de potencia. Pero en el Mégane GT, con la máquina de 2.0 litros y 163 caballos de fuerza que lo equipa, Renault encontró lo que los estadounidenses llamarían “sweet spot”. En español, el punto perfecto en que una máquina turbo nos da toda la potencia que queramos, sin el sacrificio de tener que esperar por ella. El tren motor del Mégane GT es una muy agradable sorpresa. Resulta ya casi innecesario describir el Mégane. Desde que llegó al mercado, ya muchos mexicanos se han decidió por uno de ellos, más que nada por el sedán. Sin embargo, la verdadera personalidad del auto se percibe en el hatchback, con esa trasera tan peculiar creada por el equipo de Patrick Le Quement, el jefe de diseño de la marca francesa. El Mégane hatch ha sido un auto estéticamente muy afortunado. Es que no es fácil romper esquemas visuales, como se hizo con este coche, y a la vez lograr que el auto envejezca bien. Y el Mégane lo hace con una gran dignidad. Aún resulta atractivo. Todavía logra intrigar desde algunos ángulos, lo que ocurre mucho más en la versión que probamos, de tres puertas, que en la de cinco. Por dentro, las sensaciones agradables continúan. Su interior también logró vencer la barrera del tiempo y aún se percibe al día. Los materiales son correctos y la sensación es la de un auto de un segmento superior. Desafortunadamente hay demasiados ruidos que aumentan con el paso del tiempo y esto termina por ser un fuerte punto en contra el Mégane. Pero al menos en éste encontramos tanto placer en su conducción, que perdonamos lo que termina por ser catalogado como “problemas menores”. Ponga la tarjeta que sustituye la llave el Mégane en la ranura de la consola central, pise el embrague y presione el botón de arranque y el coche cobra vida. Silencioso y tranquilo, no parece esconder un verdadero atleta que vive bajo el cofre. No es un demonio devorador de kilómetros como el RS, pero tampoco exige los sacrificios que aquél, ni a la hora e llenar un cheque para llevarlo a casa, ni en el momento de enfrentar los caminos llenos de baches, topes y vados con los que nos enfrentamos a diario. Aceleramos despacio, con una mínima presión sobre el pedal del gas y el Mégane responde con igual suavidad. Si decidimos que queremos aumentar le velocidad gradualmente, el coche obedece sin problemas. También responde en el momento de hacerlo de súbito. Es un motor que de tan suave, parece aspirado y no turbo como en realidad es. Renault logró el “milagro” al poner un turbo de doble entrada, con salidas separadas para los cilindros 1 y 4 y otra para los cilindros 2 y 3. En la ciudad, resulta excelente para sortear el pesado tráfico con bajo consumo de combustible. En la carretera, también es bueno en el momento de hacer los rebases o vencer pendientes prolongadas. Pero su mejor momento en realmente en la mitad del tacómetro, porque cuando se comienza a rebasar las 5,000 RPM, el motor llega a su límite y no da mucho más. Pero los 220 km/h de su velocidad máxima nos parecen más que suficientes para garantizar la diversión antes de llegar a nuestro destino. La caja es manual de seis velocidades. Es precisa, con relaciones cortas e inclinadas hacia la deportividad. La dirección es eléctrica pero se siente bien, tal vez un poco artificial. O tal vez simplemente nos haga falta acostumbrarnos a su modo de hacer las cosas. En las curvas, el Mégane inclina mucho su carrocería, pero no a punto de transformarse en un coche estable. Esa suspensión que permite el juego de la carrocería se agradece en la forma de confort, que no existe, por ejemplo, en el más radical RS. El Mégane GT resulta una excelente mezcla entre la comodidad del básico y el espíritu correlón del RS. Su precio, de 266,400 pesos para la versión tres puertas, no es una ganga. Ni podía ser. Autos importados en Europa, con el euro costando más de 18 pesos, no pueden ser baratos. Por esto, la siguiente generación del Mégane no vendrá a México. Y esto hace que este Mégane GT sea una de las últimas oportunidades de hacerse de un Renault europeo, con esa famosa magia de la casa para desarrollar suspensiones cómodas y estables a la vez. Y en el caso del Mégane GT, la magia también está en el motor, que es sin duda su más agradable virtud. Ficha Técnica Renault Mégane GT Motor: Frontal transversal; cuatro cilindros en línea; 2.0 litros de desplazamiento; DOHC; Turbo; 16 válvulas; inyección de combustible secuencial multipunto; Potencia- 165 cv a 5,000 rpm. Torque- 230 Newtons-metro a 3,750 rpm. Tracción: Delantera. Transmisión: Manual de seis velocidades (6+R). Suspensión: Delantera- Independiente, pseudo McPherson, con resortes helicoidales y barra estabilizadota. Trasera- Eje rígido, con resortes helicoidales. Frenos: Discos en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS), distribución electrónica de la fuerza de frenado (EBD) y SAFE. Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia eléctrica. Dimensiones y capacidades: Largo/ Ancho/ Alto (mm) 4,209/ 1,777/ 1,458 Distancia entre ejes: 2,625 mm Peso- 1,275 kilogramos. Tanque- 60 litros. Cajuela- 320 litros. Precio: 266,400 pesos Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara: Aceleración de 0 a 100 km/h en: 9.1 segundos. Frenado de 100 km/h a cero en: 42 metros Cuarto de milla: 15.39 segundos a 138.5 km/h Velocidad máxima gobernada: 220 km/h Sergio Oliveira Temas Autos Lee También Pasos para tramitar permiso de instalar vidrios polarizados en tu coche Disminuye producción de autos en México Ésta es la multa por polarizar los vidrios de tu auto ¿Cuáles son errores comunes al inflar las llantas del auto? 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