Suplementos | La multitud estaba airada, y lista para apedrear a la mujer que fue sorprendida en adulterio... ¿Hay algún inocente entre nosotros? Finalmente el Maestro habló, y lo que dijo desconcertó a todos: 'El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra' Por: EL INFORMADOR 20 de marzo de 2010 - 12:11 hs La multitud estaba airada, y lista para apedrear a la mujer que fue sorprendida en adulterio; no había posibilidad de que ella escapara con vida, porque la ley obligaba a los demás a matarla. Pero en medio de este acontecimiento, una perversa idea vino a la mente de los que aborrecían a Jesús: quizá pudieran aprovechar esta situación para atraparle en alguna falta. El asunto era tan perverso como astutamente tramposo: si Jesús condenaba a la mujer, entonces echarían por tierra sus palabras y actitudes de amar a los pecadores e incluso atreverse a perdonarles los pecados; por otra parte, si Jesús de alguna manera intentaba salvar a la mujer, podían acusarlo de tratar de violar la ley de Moisés y apedrearlo también. Cuando la turba le presentó el caso a Jesús, el Maestro no pareció ponerles atención, sino que escribía con el dedo en la tierra. Todos estaban atentos a lo que él pudiera decir, pero no decía nada. Posiblemente la mujer tampoco estaba interesada en lo que Jesús pudiera decir, ya que su destino estaba sellado, y era cuestión de segundos para que la mataran; además, era evidente que a nadie le importaba esta mujer, solo era un instrumento para tratar de tentar a Jesús. Finalmente el Maestro habló, y lo que dijo desconcertó a todos: “El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra”. Nadie esperaba que dijera algo así. Esta era la respuesta perfecta, ya que no estaba invalidando la ley, pero por otro lado, puso a prueba la conciencia y el corazón de los demás, cuando mencionó no sólo el pecado de la mujer, sino los pecados de la multitud. Esto hizo que de pronto, todo quedara claro: todos habían pecado, comenzando por los más viejos y hasta el más joven de ellos; por lo tanto, todos debían morir de la misma manera. Ahora ¿habría alguien entre ellos que, por estar sin pecado pudiera “lanzar la primera piedra”? Sí. El único en ese lugar que estaba sin pecado y que podía lanzar la primera piedra era Jesús; Él tenía toda la autoridad para condenar a todos, y sin embargo, fue el primero en perdonar a la mujer y liberarla de su vida pasada, para mandarla a una vida nueva en la que “no pecara más”. Las cosas no han cambiado el día de hoy. Si hiciéramos una encuesta de las cosas que atormentan la conciencia de los hombres, nos daríamos cuenta de que todos, absolutamente todos, hemos ofendido a Dios muchas veces y por lo tanto eso nos ha separado absolutamente de Él y de su propósito para nosotros. Ante los ojos de Dios estaríamos condenados sin remedio, si no hubiera sido por aquel que, viviendo una vida perfecta ante Dios, tomó nuestro lugar para ser castigado por nosotros. Maravillosamente fue Jesús quien, en vez de “lanzar la primera piedra” en contra de nosotros, decidió a cambio vivir una vida perfecta para luego entregar su vida en una cruz, y de esta manera recibir el castigo por nuestros pecados, y atribuirnos a nosotros su vida perfecta ante los ojos de Dios. Es una obra portentosa darnos cuenta de que Jesús dio su vida por los pecados de toda la humanidad, pero al mismo tiempo es una verdadera tragedia que muchas personas no reciban este regalo a través de la fe porque no creen, porque no quieren, o porque no les interesa. ¿A cuál grupo pertenece usted: a los que creen, o a los que no quieren? Angel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones