Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | Por: Ma. Cristina Santana De Silva

Guadalajara en un llano

*NOSTALGIA DEL BICENTENARIO, POR LOS AÑOS ACUMULADOS *NOTITAS DE MI CIUDAD

Por: EL INFORMADOR

Conocidas y reconocidas personas asistentes al homenaje.  /

Conocidas y reconocidas personas asistentes al homenaje. /

GUADALAJARA, JALISCO (23/SEP/2010).- “La fuerza no proviene de la voluntad física, sino de una voluntad indomable”

**  Hablar del Bicentenario y tantos años acumulados, me recuerdan que la única vez en nuestras vidas en las que deseamos envejecer, es cuando somos niños. Estamos tan entusiasmados en eso de ser grandes, que pensamos en fracciones… tengo cuatro años y medio, o siete, o nueve pero con el medio. Entramos a la adolescencia con urgencia, aunque sean 13, se presume “ya voy a cumplir mis 15”. Y entonces llegan los días más grandes de tu vida, los 18 y los 21. “Ya soy adulto… sí, ésa es la clave!!”
Pero llegamos a lo que no nos pareció tan divertido, ¡los 30! Quisimos poner el freno cuando nos acercamos a los 40, sintiendo que los sueños se irían. Y cuando menos pensamos llegamos a los 50, se nos escapaba la textura de la vida.

Crecimos, cambiamos, tuvimos hijos y los enseñamos a caminar. Enterramos a seres queridos, nos dolimos y nos enojamos toda una vida, para darnos cuenta que toda una vida es mucho y que no valía la pena. Sufrimos heridas e inevitablemente, herimos. Creímos morir muchas veces y encontramos la fuerza para seguir.

Y sin planearlo, hemos acumulado tanta velocidad para los 60 y cumplir los 70 en un abrir y cerrar de ojos, pero hemos construido nuestros propios cimientos con madurez y plenitud.

Después de eso, es cosa de ir día con día. Con rostros surcados por la vida que han dejado su huella y aunque seamos más exigentes, empezamos a disfrutar de las cosas sencillas, de la familia con sus recuerdos. Apreciar el aroma de los amaneceres con sus atardeceres, a escuchar música con nostalgia y encontrar que nuestra casa es un refugio. Pero siempre con la mente activa para no dar entrada al temido Alzheimer.
Tenemos vida, hay que vivirla al máximo y amorosamente. Como siempre, como nunca, como toda una vida.
Me encanta el recuerdo de estas palabras “La vida no se mide por el número de respiraciones que hacemos, sino por los momentos que nos quitan el aliento”.

Las fotos que ilustran esta columna, pertenecen a personas educadas en una sociedad con principios fundamentales, fortalecidos por la unión y convivencia familiar.

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