Martes, 14 de Octubre 2025
Suplementos | Por David Izazaga

Guadalajara en un bache

Fuera de las avenidas renovadas para los Panamericanos, las calles de la ciudad están llenas de peligrosos “cráteres”

Por: EL INFORMADOR

Ilusión. La calle Libertad es una de las más afectadas en el primer cuadro citadino por la realidad de los baches.  /

Ilusión. La calle Libertad es una de las más afectadas en el primer cuadro citadino por la realidad de los baches. /

GUADALAJARA, JALISCO (25/MAR/2012).- Es la segunda vez en unos cuantos meses que a una de las llantas del auto de Liliana le sale un chipote. La explicación del “llantero” es simple: “cayó en un bache, eso les está pasando a todos”. Es prácticamente inevitable cuando hay que circular por toda la ciudad. Casi no hay espacio en el que no exista al menos alguno. Excepto en las calles o avenidas en las que hay concreto. Y a veces hasta ahí. En la calle José Guadalupe Zuno, antes de cruzar Chapultepec (justo frente a la Universidad LAMAR) el concreto se fracturó y nació un hoyo que cada vez se ha extendido más. Porque el problema con los baches es que no se quedan satisfechos así como nacen: crecen y crecen y de repente puede llegar a caer la llanta de un auto ahí y no sólo sacar un chipote, sino de plano dañar la direccional. ¿Cómo hacer para no caer?

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Podría pensarse que la recomendación de Rodrigo, experto en detallado automotriz, es sensata: lo mejor —dice— es circular despacio para tener tiempo de ir esquivando los baches. Pero circular por Santa Tere (o la colonia Villaseñor, si se quiere ser formal) es la prueba de fuego para confirmar que, de plano, no se puede. Y no se puede porque la densidad de baches por cuadra rompe con el promedio que podría ser tolerable. No hay manera, aún manejando despacio, de esquivarlos. Y es que algunos incluso parecen esconderse y aparecer cuando ya no hay más que resignarse. ¿Y, entonces, mejor no manejar?

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La opción de subirse al transporte público para evitar los baches sólo puede tener éxito en el caso del Tren Ligero y el Macrobús. En los demás casos el asunto se maximiza: a la mayoría de los camioneros y minibuseros parece no importarles que su unidad caiga en un bache. O quizá han creado una especie de resistencia, pues a ellos parece irles bien cuando comienza el zangoloteo y la sucesiva caída de las llantas en cuanto bache existe en la ruta. Es un asunto serio cuando se entera uno de casos en los que sobre todo personas de la tercera edad se han lastimado la columna cuando el camión cayó o brincó en un grosero obstáculo. Los más expertos recomiendan nunca sentarse en la fila de hasta atrás pues dicen es donde más seco se siente el golpe. ¿La bicicleta entonces?

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Cuando recién han “bacheado” la calle, si lo hicieron más o menos bien, lo que sucede es que los hoyos se convierten en “montecitos”, por llamarlos de alguna manera. Bordes, topes involuntarios que hacen que cuando cualquier auto circula por ahí, baile y brinque igual o peor que si hubiera baches. Es un tema así de sencillo: hoyanco o bordo, en ambos casos lo que no es parejo es chipotudo. Y quien piense que si va uno en bicicleta el problema está resuelto, se equivoca. Basta circular sobre la calle Justo Sierra, en el tramo que va de Américas a López Mateos. Es un horror el bailoteo y el que lo resiente es el trasero. Si alguien piensa que subirse a la banqueta soluciona las cosas está equivocado: también en la banqueta hay baches, bordes, raíces de árboles, concreto roto y cientos de autos subidos de todas las formas posibles, lo que hacen imposible que circulen cómodamente ya no digamos bicis, sino peatones. Ni hablar de los que necesiten andar en silla de ruedas. ¿Y ahora?

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Don Roberto es ingeniero civil y algo entiende de materiales. El miércoles pasado observaba a una cuadrilla del Ayuntamiento de Guadalajara que tapaba los baches apresuradamente sobre la calle López Cotilla, cerca del Centro Magno. Los hombres llegan al bache, lo rellenan, lo compactan y se van al que sigue. En su opinión eso no sirve de nada, porque es como si cualquiera le echara nomás tierra para rellenarlo. Y prevé que para las primeras lluvias, o antes quizá, todo lo que están mal tapando quedará descubierto. Antes de seguir su camino, Don Roberto dice que ojalá y los millones que se van a gastar en propaganda durante las elecciones, fueran mejor para arreglar las calles.

Ojalá, pero sabemos que no.


DENUNCIA CIUDADANA

Tapan unos y aparecen otros


El Huracán “Jova”, a mediados del año pasado, deshizo las calles de Guadalajara, luego, la pertinaz lluvia al inicio de 2012 hizo lo propio.

Por estos días las autoridades se dedican a tapar baches denunciados por los ciudadanos.


david.izazaga@gmail.com

Tapatío

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