Jueves, 09 de Octubre 2025
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Guachimontones: una buena excursión para estos días

A unos minutos de Guadalajara se levantan estas construcciones

Por: EL INFORMADOR

Jorge Monroy agregando  con paciencia y talento delicadas y precisas pinceladas al mural. EL INFORMADOR / P. Fernández

Jorge Monroy agregando con paciencia y talento delicadas y precisas pinceladas al mural. EL INFORMADOR / P. Fernández

GUADALAJARA, JALISCO (28/DIC/2014).- Hace unos treinta o cuarenta años, Phil Weigand y Acelia su esposa, por casualidad encontraron “objetos curiosos” tallados en obsidiana que les llamaron la atención. Como el sitio del hallazgo fue por allá por el sur del Volcán de Tequila y el vaso lacustre de La Vega, decidieron hurgar entre el lomerío para seguir encontrando vestigios de las construcciones de la civilización que ahí floreció en los remotos años del 200 a.C.

Tenacidad, estudio y perseverancia, fueron los ingredientes para que empezaran a surgir de entre los cerros, los interesantes edificios circulares, rodeados de plazoletas sorprendentemente amplias que separaban a los templetes de su derredor. Así fue que, en el contexto histórico mexicano aparecieron las valiosísimas culturas del occidente, desde siempre desdeñadas por los “arqueólogopolíticos” centralistas.

Sé que los arqueólogos tienen una buena explicación para explicar el por qué se le llama “Tradición Teuchitlán” el lugar de “Cultura Teuchitán”. Así como ¿Por qué se les llaman Guachimontones? ¿De donde salió ese nombre? Unos dicen que viene de “Montón de guajes”; otros dicen que quiere decir “Lugar cerrado”; y otros más dicen que “Lugar del Dios del Viento” por Hehécatl. Mil veces me ha sido explicada, y mil veces me he quedado en el limbo la explicación. Perdón, pero así ha sido. Si alguien puede aclararme el asunto, se lo agradeceré.

Lo importante es que los ahora famosísimos Guachimontones están teniendo un éxito como destino turístico-cultural, como pocos sitios arqueológicos de nuestro México. Cosa que nos complace sobremanera, porque esto está dando pié a que se sigan desarrollando exitosamente los proyectos pro-ambientales, eco-turísticos y culturales, entre los programas del Gobierno del Estado para esta zona: Vías Verdes. Sitio Ramsar. Pesca deportiva. Protección del sitio. Malecón frente a los restaurantes, Andador al nacimiento del lago. Paisaje Agavero. Rescate de bellas y antiguas haciendas etc…

Por lo pronto; en el curso de un camino empedrado que sube hasta el sitio, se encuentra un elegante edificio en donde, en un enorme mural que abarca la larguísima y curva pared de la entrada, el maestro Jorge Monroy, con su conocimiento de las tradiciones, sus magníficas proporciones y vivos colores, nos describe con su pincel la historia de quienes habitaron estos lugares.

El juego de pelota está impresionantemente logrado. El volador ataviado con plumas colgando de sus brazos con anillos de concha es —según los arqueólogos que asesoraban el proceso— lo más apegado a la realidad. Ni que decir de la interpretación con que Jorge, haciendo una evocación al saco amniótico hace una representación de las tumbas de tiro que sirve como introducción a un estrecho pasadizo casi oscuro, en donde se representan las ceremonias que hacían para los muertos, pasando sobre la réplica de una “tumba de tiro” que se puede observar a través de un piso de cristal.

El túnel oscuro y la tumba de tiro, en donde “el más allá” aún permanece en nuestras mentes, nos lleva hasta un radiante, luminoso y agradable lobby con la  espectacular vista de presa de La Vega y el pueblo de Teuchitlán rodeado de cerros azules entre cúpulas y verdores. ¡Maravilloso!

 ¿Exagero? No. No exagero. Lo pueden atestiguar más de setecientas personas que visitan el sitio los fines de semana. ¡Y unos 300 diariamente entre semana! ¡Éxito turístico y cultural!

Un buen estacionamiento vigilado, con impecables baños al entrar, auguran orden, seguridad  y confort en el recorrido. Una buena caminata asoleada y ascendente hasta lograr llegar al sitio, es indispensable para que, llenos de historia, de aire fresco y de sol, disfruten las pláticas de los guías del “Centro Weigand para Interpretación de los Guachimontones” y se premien luego con un merecido refrigerio en la cafetería.
Sin duda, uno de los sitios al aire libre que vale la pena visitar en estos días.

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