Suplementos | Hace 15 años, el fotógrafo Mariano Aparicio visitó el Teatro Hidalgo en Colima a invitación para hacer un ejercicio de tomas de desnudo Fotografía Los entreactos de Mariano Aparicio Por: EL INFORMADOR 4 de julio de 2008 - 19:18 hs Por: ana guerrerosantos Fotos: Sergio garibay Hace 15 años, el fotógrafo Mariano Aparicio visitó el Teatro Hidalgo en Colima a invitación para hacer un ejercicio de tomas de desnudos. “Entonces me prestaron el teatro un fin de semana para una sesión”, cuenta él. Lo que aparentemente fuera sólo una cuestión premonitoria, cobró realidad para Aparicio quien casi 10 años más tarde dejó Guadalajara como plaza laboral y estuvo yendo y viniendo al Distrito Federal donde fungió como editor gráfico de diversos productos de El Despertador (Día Siete, Tentación y Energía Hoy). Pero después de un periodo de aproximadamente cuatro años, decidió establecerse en un punto medio: la ciudad de Colima, donde instaló su propia agencia fotográfica (Foto Archivo Digital, www.fotoarchivodigital.com) y desde donde continúa sus proyectos artísticos. Entre estos últimos: Entreactos, hoy día montado ahí en donde nació, el Teatro Hidalgo de Colima. Por tanto, entrevistado al respecto, Aparicio cuenta que esas primeras fotografías tomadas en el vecino Estado durante 1993, fueron eventualmente expuestas en Guadalajara e incluso formaron parte de una muestra retrospectiva en Italia. Sin embargo, “estuvieron en muchos lados pero nunca en Colima y cuando llegué a radicar acá, el teatro estaba en restauración porque el terremoto de 2003 lo dañó”. Cerrado al público y convertido en lo que el artista de la lente califica como una auténtica “zona de guerra”, le fue abierto gracias a la autorización del secretario de Cultura colimense, Rubén Pérez Anguiano. Aparicio realizó entonces una segunda sesión de fotos, esto era julio 2007. “La idea era hacer una más cuando el teatro se reinaugurara, en marzo de 2008, para así tener las tres etapas: cuando estuvo en funciones antes del temblor, cuando estuvo casi destruido y en restauración, y cuando se reabrió”. Así surge este nueva colección de Aparicio, cuyo escenario idóneo no podía ser otro más sino el mismo que sirvió de escenario para el levantamiento de las imágenes. Los actos: escénicos y estructurales Esas tres etapas en las que el fotógrafo realizó las tomas, forman para el autor, tres actos. “Por eso se llama v porque es el acto primero, el segundo y el tercero. Es muy teatral y es como rendirle un homenaje (al recinto que ha sido restaurado completamente a iniciativa del estado de Colima)”. En las fotografías, está retratado el proceso evolutivo del Teatro Hidalgo: “Cómo fue cambiando, actualizándose para poder sobrevivir, no importa qué tan histórico sea el edificio, se tiene que ir adaptando a las nuevas necesidades. Por ejemplo: cuando tomé las primeras fotos en el 93, tenía un pasillo central como todos los teatros, ahora ya no. Le pusieron más butacas. Ahora tiene un escenario hidráulico que al mismo tiempo es fosa de la orquesta y extensión del escenario principal. O sea, le hicieron muchas adecuaciones, lo modernizaron, pero su fachada, su arquitectura, se conservó. Eso lo hace muy bonito y muy especial”. Musas y arquitecturas El Hidalgo colimense forma parte del circuito de edificios patrimoniales que con motivo de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, serán restaurados por el gobierno federal. Por eso, y un tanto adscrito al circuito de los teatros centenarios, Aparicio tiene la intención de llevarla a los más posibles. Y así, enmarcado en el proceso de las restauraciones, sería “una forma de mezclar la arquitectura humana con la divina”. Al preguntarle sobre lo anterior, el fotógrafo explica: “En su texto de sala, Avelino (Sordo Vilchis) hace una mención muy bonita sobre que nadie se debe de extrañar de que haya desnudos dentro de un teatro porque a fin de cuentas, el desnudo siempre ha estado ligado al teatro. Y que con este trabajo, es una forma de juntar y mezclar las dos arquitecturas... Me pareció una expresión muy bella. Yo, en mi texto de sala, hablo de otra cosa: de que las musas nunca se van de los teatros, pase lo que pase en ellos. Cuando el teatro está en función, la musa camina al escenario -y tengo una foto de una chica caminando al escenario-; cuando está en restauración, el teatro está en un letargo y las musas duermen en los pianos -tengo una foto de una chica dormida en un piano-; y cuando el teatro logra abrir sus puertas, las musas están en primera fila esperando que el telón se levante -y hay una foto que hace alusión a eso-. Son exactamente los tres momentos del tema”. La intención final del proyecto como tal es que la exposición pueda itinerar en el circuito de los teatros centenarios de México. Colima ha marcado la pauta y abierto la puerta para Entreactos, muestra que sin lugar a dudas deberá ocupar el Teatro Degollado, tan propio de Mariano Aparicio, tapatío de origen coahuilense. Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones