Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | El fenómeno de la moda no se limita al ámbito de lo material; desafortunadamente se da, en los ámbitos intelectual y espiritual

¡Está de moda!

El fenómeno de aquello que se conoce como 'moda', ha incidido e incide substancialmente, llegando a marcar pautas de estilos de vida, y hasta de culturas completas

Por: EL INFORMADOR

     Sabemos que en todos los ámbitos de nuestra sociedad, tanto en el pasado como en la actualidad, el fenómeno de aquello que se conoce como “moda”, ha incidido e incide substancialmente, llegando a marcar pautas de estilos de vida, y hasta de culturas completas.
     Esto se da tanto en el vestir, como en la diversión o el deporte, en la alimentación, en los lugares de vacaciones, en la música, en la medicina, en la vivienda, en las carreras profesionales, etc., y así vemos cómo hombres y mujeres visten de tal o cual forma, diseñados por tal o cual modisto, sin muchas veces importarles el decoro o la modestia, porque lo marca la moda; cómo se reúnen los jóvenes en tal o cual discoteca o “antro”, como se ha dado en nombrarles, porque es la moda, aunque en ellos se den todo tipo de faltas a la moral, a las buenas costumbres; o bien, fuman de tal o cual marca, porque está de moda, no importando adquirir un nocivo vicio, que afectará seriamente a la salud, etc.
     El fenómeno de la moda no se limita al ámbito de lo material; desafortunadamente se da, y de forma extensa, en los ámbitos intelectual y espiritual.
     Así vemos cómo con frecuencia surgen corrientes de pensamiento que son puestas de moda por “intelectualoides”, sin un sustento sólido de investigación, o fundamentadas en sofismas, verdades a medias o auténticos engaños disfrazados.
     Y en lo que al espíritu y sus valores religiosos se refiere, lo cual es más delicado y trascendente, también se da el fenómeno de la moda en las creencias. Lo hemos observado con la invasión de corrientes pseudo religiosas, que con el engaño de la novedad, han desorientado y hecho “presas” a tantas personas carentes de criterio propio:  religiones, sectas, iglesias, etc., llámense éstas orientalistas, fundamentalistas, esotéricas, nueva era, gnósticas, etc.
     Pero lo más grave es lo que sucede al interior de la misma Iglesia que fundó  Jesucristo, la Iglesia Católica, en la cual también incide y afecta el fenómeno de la moda; ello, debido a diversas causas, entre las que destacan la falta de preparación y formación de muchos de sus miembros, lo que suscita un gran desconocimiento de la misma y su doctrina; así como los ataques bien orquestados de diversas organizaciones enemigas, que la utilizan como armas para desorientar y dispersar a sus integrantes.
     Así, frecuentemente son tomadas verdades inobjetables, tanto en función a la propia naturaleza humana, como a la revelación divina, y una vez distorsionadas, se infiltran, a través de todos los medios posibles, en el pensamiento de católicos faltos de una conciencia y un criterio sólidos, provocando serios y profundos conflictos en su fe y en sus conductas.
     Efectivamente, es triste constatar que verdades como el derecho inalienable a la vida de cualquier persona, desde el momento de su concepción, no importa el cómo ésta se haya provocado, se tergiversen con criterios egoístas, miopes, convenencieros, manipuladores y hasta maniqueos y malvados, ya que pretenden reparar un mal con otro peor, se conviertan en una forma de pensamiento que muchos asumen por moda; ¡sí, porque está de moda!
    De esa manera, encontramos que muchos católicos, sin saber el porqué, sus fundamentos bíblico-teológico, científico, psicológico, etc., sino simple y sencillamente porque  lo que escucharon y quizá lo reflexionaron --pero, insistimos, sin bases veraces y confiables--, rechazan el pensamiento y la doctrina de la Iglesia, que son el pensamiento y la doctrina de Jesús, y defienden el asesinato de inocentes.
     Qué bien encajan a este respecto, las palabras de Jesús que el Evangelio de hoy nos hace presentes: ¡“Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí! ¡Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos!  Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres(...)”. (Mc 7, 6-8).

Francisco Javier Cruz Luna
cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx

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