Lunes, 27 de Enero 2020
Suplementos | La lectura del evangelio del día de hoy, en el capítulo 15 de Juan, nos entrega el legado de las palabras siempre maravillosas de Jesús

Escogidos por el Maestro

Entre esta invaluable enseñanza con respecto al amor, Jesús menciona unas palabras con profundo significado: 'No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure'

Por: EL INFORMADOR

     La lectura del evangelio del día de hoy, en el capítulo 15 de Juan, nos entrega el legado de las palabras siempre maravillosas de Jesús, donde habla del amor que debemos tener por los semejantes como un reflejo del amor que Dios tiene por nosotros. Entre esta invaluable enseñanza con respecto al amor, Jesús menciona unas palabras con profundo significado: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure”. Sobre estas palabras quisiera compartirle algunas reflexiones.
     En los tiempos de Jesús, era habitual ver a los rabinos o maestros acompañados de seguidores o discípulos, quienes viajaban con ellos aprendiendo las enseñanzas e interpretaciones de su señor. No había salones de clases para estos discípulos, sino que vivían “a los pies” de su maestro, aprendiendo a vivir exactamente como éste lo hacía. El punto importante de este tipo de escuela, es que no se trataba de que los discípulos conocieran la teoría de la enseñanza del rabino, sino que aprendieran a vivir esa enseñanza en cada área de su vida, de la misma manera que su maestro lo hacía.
     Este punto era vital para el rabino: tenía que asegurarse de que sus alumnos verdaderamente estaban aprendiendo su manera de vivir, de manera que cuando el maestro muriera, sus enseñanzas se perpetuaran a través de sus discípulos de una manera clara y sin contaminación; por eso era tan importante que los discípulos “vivieran” las enseñanzas de su maestro. Esto dio lugar a las llamadas “escuelas de pensamiento de los rabinos”.
     Dado lo anterior, el proceso de selección de los discípulos era muy riguroso, porque de ello dependía que las enseñanzas no se terminaran o no se corrompieran. Lo que el rabino hacía con aquellos aspirantes que le buscaban para ser sus discípulos, era someterlos a un riguroso escrutinio para poder determinar si eran la clase de personas que podían llegar a vivir tal y como el maestro lo hacía. No evaluaban tanto su capacidad intelectual, como su capacidad de llegar a ser exactamente como su maestro.
     Muchas mentes brillantes fueron rechazadas por el rabino como discípulos, porque no tenían la capacidad o la disponibilidad de llegar a ser tal y como su maestro era. El punto culminante de este proceso era cuando el maestro escogía de entre sus seguidores a quienes habrían de vivir con él para llegar a ser sus discípulos.
     Cuando entendemos lo profundo e importante que era para un rabino escoger adecuadamente a sus discípulos, nos damos cuenta del impactante mensaje que Jesús estaba dando a sus discípulos cuando les dijo: “No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido”.
     Eso significa que Jesús, habiendo visto el interior de sus seguidores, escogió a aquellos que serían capaces de aprender a vivir como Él, reproducir sus enseñanzas, y a su vez formar nuevos discípulos para que esta escuela no tuviera fin. Nos maravilla que hubiera escogido a hombres sencillos y del vulgo como Pedro y Juan, pero la experiencia y los resultados nos confirman que el Maestro escogió bien.
     Creo que en este tiempo, Jesús sigue buscando en el corazón de los hombres, para elegir a aquellos que sean capaces de seguir sus enseñanzas en su vida diaria, transformando su cotidiano vivir en la mejor de las lecciones para los demás. ¿Responderá usted al llamado del Maestro? Que así sea.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

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