Suplementos | La sombra de Giuliana Caleca Entre la depresión y el silencio En FILOS, la autora argentina da testimonio de sus días como una adolescente atormentada por el sobrepeso y la tristeza Por: EL INFORMADOR 10 de junio de 2011 - 01:46 hs ”Fea, inútil, loca, obesa y suicida”, así es como Giuliana se describía a sí misma. ESPECIAL / GUADALAJARA, JALISCO (10/JUN/2011).- Desde muy pequeña Giuliana se sintió diferente, las niñas que la rodeaban en su natal Buenos Aires, Argentina, sí podían sonreír. Su reflejo en el espejo parecía ser su peor enemigo: la obesidad que veía frente a ella traía consigo agregados ficticios que, sin embargo, le parecían muy reales: no sólo se sentía gorda, además se juzgaba fea e inútil, características por las que según su perspectiva, no merecía ser escuchada, respetada o amada. Acostumbrada a vivir con las lesiones que ella misma se provocaba (aquellas que servían como su forma de desahogo), Giuliana Caleca veía en cada día una oportunidad para dejar de existir. A los ocho años fue diagnosticada con una severa depresión y trastorno límite de la personalidad, también fue a esa misma edad cuando por primera vez intentó quitarse aquello que otros llamaban vida pero que para ella sólo significaba una tortura cotidiana. Desde pequeña y hasta concluir su etapa como adolescente, Giuliana sólo tuvo un gran deseo, dejar de sentir dolor. La comida se convirtió en su refugio y luego en su peor enemiga, comía y se sentía culpable, entonces deprimida, volvía a comer. Su sobrepeso la alejaba de la interacción social y aumentaba ese sentimiento que la acompañó durante años y que le hacía creer que nada tenía sentido: ni despertar, ni estudiar, ni jugar, ni vivir. Plasmar en papel esas sensaciones que resultan incomprensibles para muchos, fue parte de la salvación de Caleca, que hoy da testimonio de sus trastornos interiores en FILOS, un libro repleto de soledad y dolor. Despertar a la vida ¿Giuliana, cuándo comenzaste a sentirte mal, cuándo te diste cuenta que no estabas bien? “No comencé a sentirme mal, en realidad creo que jamás estuve bien. Desde que me acuerdo me dolía despertar, me dolía saber que comenzaba un nuevo –y vacío– día”. Salir de su padecimiento fue un reto que venció gracias al incesable apoyo de su familia; escribir lo que pasaba por su mente la ayudó a comprender y asimilar su padecimiento, asimismo, esta actividad que adoptó como una forma de liberación hoy la convierte un llamado que alerta a los padres de adolescentes que atraviesan por algo similar. Para Giuliana lo más complicado fue aceptarse como era y entender que había perdido más de una década sumergida en la tristeza, sin embargo, con el apoyo de sus padres, hermanos y su abuelo, encontró la fuerza para valorar los días venideros en los que estaba decidida a cambiar el llanto por las sonrisas. “Cuando nació mi hermanito fue cuando me di cuenta que estaba siendo muy egoísta, que no sólo me lastimaba yo (física y psicológicamente) sino que también estaba dañando a todos los que me aman. Decidí, un día, no hacerlo más”. A los 18 años, ya sin sobrepeso, publicó su libro en Argentina y con esto vinieron más muestras de cariño: gracias a las redes sociales conoció a cientos de jóvenes y adolescentes que en algún punto se vieron reflejados en su propia historia. Con la mirada en el futuro Entre terapias, dosis constantes de amor y un fuerte proceso que la hizo valorarse como ser humano, Giuliana se acercó cada vez más a la tranquilidad, hasta que hoy a sus 21 años y ya recuperada, por primera vez es capaz de decir que se siente viva y feliz. Cada vez está más cerca de entrar a la universidad, quiere ser “terapeuta o algo así”, en realidad aún no está muy segura, pero lo que sí tiene muy claro es que ayudará a otras personas que sufren depresión: quiere que su historia tenga una razón de ser. Actualmente trata de no pensar en los días del pasado, por el contrario, se fija metas y pretende mejorar, quiere sentirse bella por dentro y por fuera, sonreír y disfrutar del estrecho lazo que la mantiene tan cercana a su familia. “Hoy agradezco que a pesar de todo estoy bien, recién he comenzado a vivir. También sé que quiero escribir más”. El lado triste de la historia no lo es todo y está segura de que “lo que viene es mejor. Quiero hablar de cómo me recuperé y decirle a los adolescentes que no entienden el sentido de la vida que ésta es un regalo hermoso; quiero que quienes pasan por algo similar a mi historia se den cuenta de que pueden sentirse mejor, que pueden reír y dejar de llorar”. Giuliana, luego de una década de depresión, logró salir adelante y lo hizo gracias al cariño de quienes la rodean, pero principalmente, gracias a su esfuerzo constante y a sus ganas de disfrutar y conocer lo hay más allá de la tristeza. Temas Libros Calor de hogar Lee También Nubes y calor ligero marcarán el martes para Guadalajara Suben termómetros en Guadalajara y se espanta la lluvia este martes Así ha bajado la afiliación de trabajadoras del hogar en el IMSS "Lo que no quería era ser nadie": Premio Nobel de Literatura Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones