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Martes, 22 de Enero 2019

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Suplementos | La depilación del vello se ha convertido en una obligación social, lejos de la libertad

Entre el sufrimiento y el estereotipo

La depilación del vello se ha convertido en una obligación social, lejos de la libertad

Por: EL INFORMADOR

¿Quién dijo que quitarse el vello era una obligación para las mujeres y sinónimo de masculinidad en los hombres?. PINTEREST R. Salazar  /

¿Quién dijo que quitarse el vello era una obligación para las mujeres y sinónimo de masculinidad en los hombres?. PINTEREST R. Salazar /

GUADALAJARA, JALISCO (21/SEP/2014).- Guadalupe Hernández no quiere quitarse el bigote. A sus 51 años de edad dice que eso de la depilación no era moda ni preocupación en su juventud y mucho menos existían ceras y rastrillos especializados en el vello femenino.

Sus cejas también permanecen intactas, pero no sus piernas, que ante la presión de su adolescente hija accedieron a las navajas que, por primera vez en sus entonces cuatro décadas de vida, desaparecieron al vello que siempre las cobijó.

Las axilas son ocasionales, confiesa, pues sólo afeita cuando sabe que lucirá una blusa sin mangas. “Solamente las piernas porque la gente sí te llega a ver medio raro cuando sales con falda y tienes pelitos”, añade la señora que ni loca —asegura— pagaría por ser sometida a un tratamiento láser que la libere de rasurarse de por vida. Piensa que eso produce cáncer.

Guadalupe desconoce que 63 mil 597 mexicanos accedieron a la depilación con láser en 2013, según reveló la Encuesta Global Bianual de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS, por sus siglas en inglés). Los países que lideran esta técnica son Estados Unidos y Brasil.

El vello es un tema personal, pero bastante social y blanco fácil de críticas. Hay quienes consideran que una mujer con vellos en piernas, bigote y axilas es sucia, descuidada. Poco femenina. Incluso, fea.

Para los hombres su condición peluda no es tan alarmante. Por el contario, mientras mayor cantidad de vello se tenga en bigote, barba y pecho, es reflejo de que la hombría llegó a su madurez, de una virilidad incuestionable. De un mexicano bien mexicano.

El vello como identidad

¿Quién dijo que quitarse el vello era una obligación para las mujeres y un sinónimo de masculinidad en los varones? ¿En qué momento la mujer con las axilas y piernas peludas se devaluó? ¿Los genes deben condenarnos a comparaciones con el hombre lobo?

Para Elizabeth Vivero Marín, coordinadora del Centro de Estudios de Género de la Universidad de Guadalajara, la importancia que se le da al vello radica en la idea de evolución y separación que el humano tiene hacia los animales y, específicamente, al origen primate.

De ahí venimos, añade el doctor Julio Manuel Barba Gómez, jefe del Departamento de Cirugía del Instituto Dermatológico de Jalisco, al recordar que el vello permitió a los primeros pobladores protegerse de las inclemencias del clima, principalmente del frío.

Las vellosidades tienen un por qué esencial en el cuerpo, añade el especialista en cirugía estética y reconstructiva, aunque hasta ahora nadie se ha muerto por nacer o decidir ser lampiño.

En la nariz las vellosidades sirven para calentar el aire que ingresa y bloquean el ingreso de polvo a las fosas, también las cejas y pestañas actúan como protectores para el sudor y la evasión de agentes externos. En las axilas, el equilibrio de temperatura y la contención de sudor son las principales funciones.

A pesar de esta naturaleza corporal, en las leyes no escritas de las relaciones románticas y de atracción, para la mujer es determinante: si se viste falda hay que afeitar. Si se tiene bigote hay que rasurar. Si se tiene ceja tupida hay que delinear. Si se usa bikini hay que dar una “manita de gato” a la ingle. Imperdonable es ver a una dama con la axila peluda.

Es aquí donde se marcan estereotipos, argumenta la académica, Elizabeth Vivero, al señalar que en el tema del vello, la tolerancia a tenerlo o verlo en otro se relaciona a una cuestión de entendimiento y aceptación física.

“El discurso alrededor del cuerpo marca que para los hombres tiene que existir una determinada estética que demuestre agresividad, fuerza, dominio, no solo en actitudes sino a nivel físico. En la mujer se dicta que tiene que dar una imagen de debilidad, fragilidad o menor agresividad también en lo corporal”.

Industria lucrativa

Despojarse del vello corporal es un latigazo en la belleza. No sólo por lo doloroso y riesgoso que resulta el exponer la piel a irritaciones, cortaduras, alergias, infecciones y hasta quemaduras, sino porque es un golpe directo al bolsillo.

Depilar las cejas con cera cuesta 50 pesos por sesión, en tanto que por la pierna completa es de 250 pesos en diversas clínicas de belleza de la metrópoli tapatía. Si se quiere todo el paquete completo (piernas, bikini, axila, bigote) son al menos 400 pesos cada tres semanas.

A nivel mundial, un millón 440 mil 252 personas se sometieron a la depilación láser, recuerda la encuesta de la ISAPS, a lo que Vivero Hernández expresa que “dependiendo de los círculos en los que se conviven hay mayor aceptación o negación del vello corporal. En estas sociedades capitalistas te conviertes en una mercancía más y tienes que adecuarte a la imagen que se está demandando”.

No todo tiene que ver con la belleza, complementa la académica al explicar que existen profesiones en las que la ausencia de vellosidades es importante para un mejor desempeño físico, como es el caso de los nadadores. Pero hay otras en donde se decide la ausencia de éste, como en el caso de los fisiculturistas que depilan su piel para presumir y dar mayor proyección a su musculatura.

Existen otros ámbitos donde el estereotipo de belleza se relaciona con un prestigio o desprestigio intelectual. La artista mexicana Frida Kahlo no sólo saltó a la fama internacional por sus pinturas, sino que su ceja poblada pasó a ser un ícono de identificación de su persona a la belleza natural.

No obstante, la imagen cosmopolita y sensual que arraigó la actriz estadounidense Marilyn Monroe, es un modelo vigente para quienes optan por una ceja delineada y netamente simétrica.
“Si en la sociedad en general el prejuicio es hacia un ideal de belleza e imagen, en la academia se desprecia a quien está muy al pendiente de su imagen y físico, es visto o considerado como poco intelectual o poco crítico”.

La experta en estudios de género señala que a partir de la segunda mitad del siglo XX, la estética femenina adquirió latentes prototipos de belleza como la delgadez, la altura y la blancura de la piel, sumándose la piel de porcelana hace no menos de 15 años, cuando la depilación láser llegó como un nuevo lujo y acceso a la perfección.

“La industria de la moda ha favorecido en algunos momentos a que los cuerpos sean más libres y tengan mayor autonomía, pero también impide actuar con naturalidad”.

Para Jesús Fajardo Aceves la importancia del vello va más allá de una estética de belleza, pulcridad e higiene. Este mexicano es conocido como “el hombre lobo” a raíz de la hipertricosis que lo persigue de nacimiento.

En diversos testimonios Jesús narra su vida a través del acoso y la burla por tener este padecimiento que le llena el rostro de pelo y que solamente le permite tener trabajos como “fenómeno humano” en los circos. El “Circo de los horrores” de Inglaterra lo contrató.

“¿Qué tengo yo en común con los lobos? Los fui a ver al zoológico de Chapultepec y mi conclusión fue que ambos tenemos el rostro cubierto de pelo, ambos vivimos atrapados, ellos en el zoológico y yo en este cuerpo”, expresó Jesús en el documental realizado por Eva Aridjis.

Estilo porcelana


Si bien hay quienes luchan contra la genética de la alopecia (caída del cabello), la tendencia de la depilación es cada vez más constante y visto como “normal”. El doctor Barba Gómez destaca que la técnica y evolución del láser vino a impulsar el gusto por las pieles lisas ante la rapidez del procedimiento, la disminución de dolor y el retraso en el crecimiento del vello destruido.

Sin embargo, los riesgos que florecen con la depilación llegan a ser bastantes peligrosos y permanentes si los procedimientos no se realizan adecuada e higiénicamente. La enfermedad más común es la foliculitis, inflamación y/o infección del folículo piloso de la raíz del pelo, que tras el impacto con cera o navaja se producen abscesos, como una reacción normal a las bacterias.

En el caso del láser, si el paciente se asolea después del tratamiento —que destruye al melanocito, célula que produce el pigmento de la piel— puede dejar manchas blancas por un lapso de un año o de forma permanente.

El vello nunca deja de crecer, incluso aun después de fallecida la persona, pues al igual la uña el vello no es más que pura queratina, argumenta Barba Gómez. No obstante, existen periodos de descanso una vez que se aplica la depilación.

En el láser, el tratamiento se aplica cada mes con expectativa que en entre cuatro y tres años después la zona depilada solamente tenga entre 10 y 20% del vello. En la cera, el espacio entre las sesiones es de tres semanas, y con navaja cada tres días, aproximadamente.

Sobre la idea de que la depilación láser puede causar cáncer, el médico explica que a pesar de que el procedimiento ocasiona una quemadura controlada hacia los pigmentos negros del vello, lo cierto es que no es una radiación severa como la que se adquiere en la exposición solar.

REVOLUCIÓN DE PELOS


Siempre hay rebeldes a las  normas de la belleza. Madonna, la reina del pop, publicó en redes sociales —hace unos meses— una fotografía donde presume de su axila al natural: con vellos. La actriz Cameron Díaz es otra que se ha dedicado a promover el vello como un tesoro de la identidad, la aceptación y sobretodo, la comodidad.

La ilustradora española, Rocío Salazar, es una declarada activista “pro pelos”. A través de la serie gráfica “¿Y si no me depilo más?”, la artista ha expresado conceptos positivos sobre la idea de evitar la depilación como una exigencia social. Además, comparte dibujos en los que expone las diferentes circunstancias, frustraciones, sufrimientos y la felicidad que produce dejar intacto o depilar el vello en diversas áreas del cuerpo.

La autora señala mediante sus ilustraciones que la no depilación es un acto de activismo social que defiende la identidad, higiene y feminidad de las mujeres que han decidido desterrar a las ceras, rastrillos y lásers de sus rutinas cotidianas de belleza corporal.

En su página oficial http://rociosalazar.com, la ilustradora presume de la aceptación que sus trabajos han generado entre las seguidoras y defensoras de la naturalidad del vello.

LA BELLEZA EN SOCIEDADES LIBRES


 “Soy una mujer muy peluda, sí. Tengo la piel muy blanca y los vellos muy negros. Mis piernas y mis axilas son verdaderas selvas”, dijo Paloma Goñi, periodista española que en 2013 manifestó su desagrado por la depilación. Mayor conmoción ocasionó luego de publicar fotos en las que luce orgullosa su cuerpo no depilado por más de siete meses.

Lo mismo hizo Emer O’Toole, periodista inglesa que abogó por un cuerpo femenino al natural, alentando a personalidades de la farándula a dejar de fomentar la “perfección”. Así es como Julia Roberts, Drew Barrymore, Beyoncé, Hilary Swank o Mo’Nique, han desfilado por las alfombras rojas sin miedo a la crítica por su naturalidad peluda.

Francia e India son países en los que sus mujeres hacen caso omiso a los estereotipos de la depilación.

FRASE

"El vello es una reminiscencia de nuestro pasado prehistórico, entre menos vello se tenga menos cercanos estamos a esa parte animalizada o primitiva".

Elizabeth Vivero, investigadora del Centro de Estudios de Género.

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