Suplementos | La máquina del tiempo Entre cuarentones y veinteañeros Es hora de ir a la regadera, aplicar una cantidad abundante de shampoo y acondicionador Flex Por: EL INFORMADOR 25 de octubre de 2008 - 23:53 hs Es un sábado cualquiera, después de lavar el coche, encerarlo con esmero, pintar los headers en negro mate, ponerle glicerina a las llantas y quitarle los espejos “baby tornado” -esto es especialmente importante, si uno olvida quitarlos, nunca más los volverá a ver-, uno se prepara. Es hora de ir a la regadera, aplicar una cantidad abundante de shampoo y acondicionador Flex, entonces uno se enfunda sus pantalones Aca Joe, una camisa Polo color rosa y calza Top siders sin calcetines. Mientras tanto, Farrah Fawcett esboza su legendaria sonrisa colgada en la pared, en aquel memorable poster en donde posa vestida en un sugerente traje de baño rojo con un zarape de colores que hace las veces de telón de fondo. Entonces instalas los espejos nuevamente y sales de casa. Desayunas unos hot cakes en El jarro, más que un restaurante, un icono de la avenida Vallarta, ahí saludas a medio Guadalajara; aprovechando la vuelta, pasas a Polifonía, encontrarás los discos LP de Abba y Donna Summer en acetato que no podrás encontrar en ningún otro lugar, una pasada rápida por Chapalita, es extraño, pero muchos de los letreros están inglés, pero resulta imprescindible comprar root beer y cigarros More en un supermercado donde casi todo es gringo. Siguiente parada en Plaza del Sol, hay que pasar lista en Denny’s y jugar futbolitos, Pinball o Pacman en Diversiones Maravillosas. De ahí, directo al Guadalajara Grill a comer, para encontrarte con la otra mitad de Guadalajara, aquella que no viste en el desayuno. Hay una Sony Trinitron que proyecta sobre una pantalla de tela de última tecnología, transmiten algún partido de fut bol, no se alcanza a distinguir quién contra quién juega, lo que es inconfundible, es la voz de Ángel Fernández narrando el partido. Los meseros hacen los mismos numeritos de siempre, salen golpeando cazuelas, simulan una corrida de toros o salen a cantar las mañanitas a pesar de que todos sabemos que no es cumpleaños de nadie... Pero bueno, a ellos les parece muy divertido. Las Caribes y los Sakuras hacen fila en el estacionamiento. En la tarde hay que cortarse el cabello, ¿en donde más? En “El Sillón” de López Cotilla, el salón no tiene sistema de citas, así que habrá que hacer cola, en el fondo ese es el atractivo del lugar; mientras esperas, saludas a una mezcla de los que viste en el desayuno con los que estaban en la comida y unos cuantos que no llegaron a ninguno de los dos, finalmente llega tu turno, en realidad solo te suenan las tijeras alrededor del cabello, porque una cabellera de ese tamaño sólo se consigue sin ir a la peluquería en mucho tiempo, pero eso es, simplemente impensable. Y la noche viene, hay que estar bien preparados... Siguiente parada: Osiris o Plantation. No se la pierdan. Ricardo Santos Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones