Suplementos | A Dios se lo conceptúa como un juez implacable, justiciero y hasta vengativo ¿En qué Dios creo? Es preciso conocer el verdadero rostro de Dios, aquel que Jesucristo vino a revelar al mundo con su propia vida Por: EL INFORMADOR 16 de octubre de 2010 - 07:59 hs Una de las razones por las cuales nuestra fe pudiera no ser auténtica, es la idea, el concepto, la imagen que tengamos de Dios. Si a Dios se lo percibe como un Dios lejano, entonces se pensará que, efectivamente, se trata de un Dios ajeno al ser humano, que es indiferente y hasta indolente ante las necesidades de éste, y que cuando a alguien le concede algo, es que “se trata de sus preferidos”; por ende, esa fe será superficial, lleva sólo a creer en que Él existe pero en una esfera extraña a la del ser humano, y por lo tanto, jamás se pondrá confianza en Él, y mucho menos llegará a ser el Señor de la vida de las personas, es decir, quien la dirija y mande en ella. O bien, si a Dios se lo conceptúa como un juez implacable, justiciero y hasta vengativo, que dedica su tiempo a fiscalizar y a llevar una cuenta detallada de los pecados, se vivirá albergando en el corazón un indebido y nocivo miedo a Él y a sus decisiones y mandatos. Esto impedirá que todas las acciones sean por amor y toda la conducta se tornará legalista, ya que al enfrentarse con un mundo en el que abundan la anarquía y la rebeldía, se terminará por darle la espalda y perder lo poco de fe que se tiene; y no sólo eso, sino que se caerá en una intolerancia y falta de caridad tales, que la vida será insoportable, tanto para los demás como para la propia persona. Otra forma de visualizar a Dios, es como un Dios comerciante, sagaz y ventajoso, el cual, a cambio de conceder lo que se le pide, exige un sacrificio, pagarle un precio muy grande, como puede ser la propia libertad, o hasta la voluntad. Nos convertimos por ello en personas interesadas, aprovechadas, “tranzas”, desprovistas de la más mínima caridad para con los demás, ya que se aman a sí mismas y nada más. Finalmente se pudiera tener la falsa imagen de un Dios mago bonachón, el cual debe proveer al ser humano de todo, sin que éste haga el esfuerzo y el trabajo que le corresponde realizar, lo cual produce una tremenda irresponsabilidad ante la vida y ante los demás; pero, eso sí, si no le concede sus peticiones, le reclama, reniega y hasta blasfema, terminando por de esa falacia que se tiene como Dios. Es preciso, pues, si se quiere que el Espíritu Santo conserve y acreciente la fe, conocer el verdadero rostro de Dios, aquel que Jesucristo vino a revelar al mundo con su propia vida, sus palabras, su obra y su coherencia, que lo llevó a entregar libre y voluntariamente su vida para morir y resucitar, para salvar a los seres humanos de todos los tiempos. “Él es el rostro visible del Dios invisible”, dice San Pablo en la carta a los colosenses 1, 15. Y si se quiere conocer el verdadero rostro de Dios, lo que significa el verdadero ser, o, dicho de otra manera, conocer cómo es y cómo actúa realmente nuestro Dios --para evitar las imágenes falsas y distorsionadas--, es preciso que se reciba y se acepte a Jesús como el único Salvador, Señor y Maestro, requisito indispensable para recibir al Espíritu Santo, a quien el Padre encomendó continuar la obra del mismo Jesús y quien en la oración constante y sin desfallecer, como nos enseña Jesús en el Evangelio de este domingo, nos lo revelara en verdad y a plenitud. Ahí se descubrirá que el verdadero Dios no es ni lejano, ni juez implacable, ni comerciante, ni mago; Dios es nuestro Padre, que nos ama infinita, incondicional y personalmente y que quiere lo mejor para nosotros, sus hijos; nos concede mucho de lo que le pedimos, reservándose aquello que definitivamente va en contra de nuestro bien y salvación. El mencionado Evangelio de hoy en el que Jesús narra la parábola del juez que no temía a Dios, nos refleja --haciendo la comparación con dicho juez que a pesar de todo hizo justicia-- el ser de Dios al señalar: “¿Acaso Dios no hará justicia a sus elegidos si claman a Él día y noche, mientras Él deja que esperen? Yo les aseguro que les hará justicia, y lo hará pronto”. Hoy se presenta la oportunidad de preguntarse en qué Dios se cree. Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj(arroba)yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones