Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Las montañas que se encuentran al poniente de Guadalajara están retacadas de historias

En las serranías mineras de Jalisco

Todas esas montañas que se encuentran al poniente de Guadalajara están retacadas de historias y relatos de gambusinos y mineros

Por: EL INFORMADOR

Belleza. La Amparo Mining Co. se distinguía por sus hermosos y bien construidos edificios ahora en ruinas. EL INFORMADOR / P. Fernández

Belleza. La Amparo Mining Co. se distinguía por sus hermosos y bien construidos edificios ahora en ruinas. EL INFORMADOR / P. Fernández

GUADALAJARA, JALISCO (09/AGO/2015).- Todas esas montañas que se encuentran al  poniente de Guadalajara, además de estar cargadas de minerales… también están retacadas de historias y relatos de gambusinos y mineros que han recorrido sus caminos en busca de los preciados minerales. Los cuentos y leyendas, que desde siempre han cautivado a quienes gustan de meterse en los interminables vericuetos de la historia, de las narraciones, leyendas, mentiras y de los papeles supuestamente “escrebidos con veracidá”; y les inquieta tratar de averiguar sobre los hechos (¿reales?) que sucedieron en los cerros y barrancas de aquí cerquita… estoy seguro que ahí encontrarán una buena dosis de “tela donde cortar”.
 
En los chorros de tinta que se han derramado sobre el papel tratando de hablar sobre la tonta y fratricida Revolución (1910-1917); o de la inútil y sanguinaria Cristiada (1926- 1929); o bien, de los procesos sindicales que sucedieron en esos tiempos (algunos de ellos encabezados por el pintor David Alfaro Siqueiros), quizás podrán encontrar narrada -con más o menos realismo- la bonanza minera que sucedió en aquellos tiempos. Igualmente, quizás también se puedan encontrar algunos relatos sobre la vida (y muerte) de la Amparo Mining Co., que fue una de las grandes empresas que en aquellos  tiempos dieron vida a estas regiones tan remontadas en la sierra.

Desde aquellos tiempos en que los invasores españoles, armados con caballos y fusiles tronadores y una aterradora religión castigadora con la que amenazaban a los naturales a quienes dijeron que estas tierras eran suyas “porque ellos las habían descubierto” y que… “coopelan o cuello”, fue que estas montañas y sus ricas y prometedoras tierras -unas buenas para agricultura y otras para la minería- quedaron en manos de los extranjeros en detrimento de quienes ahí habían nacido y -a su modo- las trabajaban.

Por allá por los años del 1543, un tal Juan Fernández de Hijar “descubrió” varias minas de los alrededores que, según esto llegaron a producir… “dos millones -el documento no aclara de que- para su magestidad y por sus reales derechos”  ¡Órale…!

Casi cuatrocientos años después… gringos, ingleses y hasta los franceses fueron quienes, desde sus escritorios se disputaban los minerales de la región. “Bien aigan…”

La famosa Amparo Mining Co., con sede en Philadelphia, fue quien desde principios de siglo XIX explotó con gran éxito -y admirable administración- la veta que se extendía muy adentro del cerro, y que era… “de una admirable riqueza e inclinación y ¡libre de agua!”.

También; un gran complejo arquitectónico era el que se tenía instalado en la población de Las Jiménez, en donde se encontraba la estupenda planta de la “Cia Electrica e Irrigadora de Chapala” quien transformaba la energía que enviaba desde el poblado de Guevara (entre Tequila y Magdalena) para hacerla manejable y que así pudiera mover los motores, mazos, molinos, talleres, sierras, compresores, malacates, quebradoras y bandas, que con gran visión trabajaban en los intestinos de la montaña.

Plata, oro, plomo y cobre era lo que -con gran trabajo, riesgo e inversión- era extraído de aquellos cerros. Sin embargo, la Amparo tuvo que tomar nuevas y drásticas medidas cuando los problemas de la Revolución empezaron a suceder: asaltos, prestamos forzados, leyes dictadas sobre las rodillas, bilimbiques (billetes) acuñados a necesidad, descontentos salariales y laborales, inquietudes religiosas, surgimiento de los cristeros, creación de sindicatos, derechos de huelga… y todas esas cosas que revolvían, tanto a las multitudes descontentas como a las cabezas empresariales.

 Debido a las advertencias de James (Santiago) Howard, administrador de la empresa, quien opinaba que sus miras ya tenían que apuntar hacia otros horizontes, en 1939 la Amparo Mining Co. simplemente cedió sus derechos a la “Sociedad Cooperativa de Productores de Minerales de Amparo y Las Jiménez”… (que en paz descanse). Revoluciones, religiones, sindicatos, huelgas, políticas y las tonteras de siempre… Einstein dijo:  “Dos cosas sé que son infinitas… el universo y la estupidez humana; y del universo no estoy muy  seguro” aclaraba.

Pese a ello, vale la pena darse una vuelta por esos rumbos cargados de historia en donde aún se pueden encontrar personajes casi de leyenda con muchas cosas por contar.

PD: ¡Atención ciclistas…!

Ahí hay un padrísimo recorrido que empieza en Ahualulco; para subir al Amparo; luego Las Jiménez, y más tarde a Tiro Patria. Y luego -ya en lo parejo- correr hasta la carretera que va de Ameca a Etzatlán (donde esperan los remolques). Es retador pero muy bonito.

pfs@telmexmail.com

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