Suplementos | De viajes y aventuras En la cima del Everest Conquistar la enorme montaña resulta una travesía memorable por los riesgos que presenta Por: EL INFORMADOR 10 de noviembre de 2012 - 20:52 hs RECUERDO. En el Everest, finalmente la cumbre. / GUADALAJARA, JALISCO (11/NOV/2012).- En días pasados le hablé a Sobina para preguntarle por su hijo Alejandro, para que me platicara sus impresiones de su ascenso al Everest y podérselos narrar a ustedes con lujo de detalles. “¡No…!”, me contestó, “creo que no te podrá atender porque anda ocupadísimo con lo del torneo de Lorena”. “Pero, tú nomás ponle que… ¡Subir el Everest está ca…ñón! Eso dice todo; así acabas pronto con tu artículo”. Con una carcajada a cada lado del teléfono, recordamos algunas escenas chuscas que nos pasaron cuando, valientes, nos animamos a acompañar hasta Campo Base a los excursionistas de la Mexican-Canadian Expedition (cuatro mexicanos y cuatro canadienses) que intentarían alcanzar la cumbre. (N.B.Cosa curiosa es que; si se hace la medición desde el centro de la tierra y no del nivel del mar, el Chimborazo en Ecuador sería dos kilómetros más alto que el Everest. Y si comparamos cimas y simas del mundo, al sumergirlo en la fosa de las Marianas, también le faltarían dos kilómetros para salir a la superficie. Además; como la Placa de la India, lo está girando cinco milímetros hacia el Noreste, y disminuyendo su altura cuatro milímetros anuales, nuestro querido cerro no tiene nada que presumir). Pero sea como sea, les platicaré de los esfuerzos insólitos que se tienen que hacer para escalar esta vapuleada montaña. Desde el “Campo Base” (cinco mil 364 metros sobre el nivel del mar) habrá que partir -de preferencia entre abril y mayo, antes de los monzones- por cualquiera de las dos rutas: el “Collado Norte” en territorio del Tibet, o el “Collado Sur” en Nepal. Reinhold Messner subió en tres días, solo y sin oxígeno por la primera; y Hillary, hace más de 50 años, por la ruta sur. De esta será que platiquemos, ya que fue la que siguieron nuestros compañeros. Uno de los tramos más peligrosos es tan sólo al salir de Campo Base. Las inestables formaciones de hielo (morrenas) de la cascada Khumbu con impresionantes abismos entre cada bloque, tendrán que ser franqueados caminando sobre los escalones de las escaleras de aluminio que los increíbles sherpas han colocado a manera de puentes. Una vez librado este glaciar, se llegará al “Campo Base Avanzado” a los seis mil 65 metros sobre el nivel del mar (msnm). -Las técnicas usadas para subir con equipo y alimentos a cada campo; dejarlos ahí y regresar al anterior para volver de nuevo al día siguiente, es sumamente complicado y lo pasaremos por alto-. Cruzando el Cwm Occidental (valle, en galés), de ligero ascenso pero plagado de grietas, se llega a la base del vecino Nupse, para llegar sobre el Lhotse al “Campo II” a seis mil 500 msnm. Posteriormente; ascendiendo por la pared norte del primero, ayudados por cuerdas fijas se llegará al “Campo III” a los siete mil 470 msnm. Tan sólo unos 500 metros adelante, y una vez superadas la enorme roca negra (el Espolón de Ginebra) y una banda de arenisca, con ayuda de unos larguísimos 100 metros de cuerda, se alcanzará el “Campo IV” en el “Collado Sur” a siete mil 920 msnm, ya en la “zona de la muerte”. Desde ahí tan sólo se tendrán dos o tres días para -si el tiempo está despejado y poco viento- intentar los asaltos de cumbre: de no ser así, tendrán que bajar irremediablemente El ascenso se inicia a la medianoche para, en 10 o 12 horas llegar a la cima después de haber superado “El Balcón” a ocho mil 400 m, en donde se observa el estupendo amanecer entre las montañas; y luego, con la nieve a la cintura y amenazas de avalancha, llegar a la “Cima Sur” (ocho mil 760 msnm); después caminar por el filo de una aguda cornisa con caídas de dos mil 400 metros a un lado y tres mil 50 por el otro, en donde un paso en falso será mortal. Más delante, el “Escalón de Hillary” a los ocho mil 760 metros, una imponente pared de roca de 12 metros de altura, se deberá de trepar con la ayuda de cuerdas previamente instaladas; y arriba de ella una peligrosa maraña de cuerdas abandonadas será el preludio de la “fácil y moderada” pendiente que llevará a los ocho mil 840 metros de la “Cima del Mundo”. Tan sólo una media hora después de celebrar la victoria, los montañistas -en riesgo inminente- deberán de bajar, para poder regresar a Campo IV antes del anochecer. Mi querido Ale Ochoa, realizó esta hazaña el mismo día que Lorena ganaba su primer torneo de golf profesional. Desde la cumbre se felicitaron mutuamente con un teléfono satelital. Esta foto parece relatar toda la aventura. Toma nota Largo viajePara alcanzar la cima, tendrás que volar a Katmandú vía Los Ángeles, Hong Kong, Nueva Delhi, Katmandú. La guía En Katmandú, la agencia Khumbu Travel Tours se encarga de todos los detalles de guías, campamento, sherpas, yaks. Detalles en el sitio www.khumbutravel.com. 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