Suplementos | La existencia de un Dios bueno y poderoso es racionalmente posible El problema del mal La mayoría de las personas está de acuerdo con que la existencia de un Dios bueno y poderoso es racionalmente posible Por: EL INFORMADOR 27 de marzo de 2011 - 10:06 hs Durante días y semanas hemos sido testigos de la tragedia ocurrida en el País del Sol Naciente. Los acontecimientos han llevado a no pocas personas a pensar en señales apocalípticas. Muchas otras, en consonancia con el más puro ateísmo del siglo XVIII cuestionan la Misericordia Divina y arremeten blasfemando sin pudor contra aquello que no es posible conocer ni comprender con el pequeño y limitado entendimiento humano. Por su parte, es incuestionable que, como dijo el líder anglicano John Stott: “el hecho del sufrimiento indudablemente constituye el desafío individual más grande a la fe cristiana” y por consiguiente, no hay un obstáculo mayor a la fe que el de la realidad del mal y del sufrimiento en el mundo. Aun para el católico ferviente, de probada fe, no hay una prueba mayor que la aceptación de que el Dios que lo ama le permita sufrir, a veces en formas intolerables. Y para todas las personas, butizadas o no, la desilusión se ve alimentada en nuestro tiempo cuando las expectativas de salud y de prosperidad son coartadas por las enseñanzas de maestros ateos que basan sus furibundos ataques en la pregunta sin sentido: ¿Por qué permite un Dios bueno que sus criaturas, y aun sus hijos, sufran? A pesar de que la mayoría de las personas está de acuerdo con que la existencia de un Dios bueno y poderoso es racionalmente posible, muchos argumentan que es improbable debido al indiscutible mal en el mundo. Su conclusión es que si existiera Dios, entonces, ¿cómo es que permita la cantidad y la intensidad del mal que nos azota y que en ocasiones parece ser de una naturaleza tan absurda? Este argumento no puede tomarse a la ligera, pues la evidencia del mal en nuestro mundo es tan contundente, que resulta difícil comprender la función que podría cumplir. Si se tiene una mente abierta y se dejan por un lado ideologías contaminantes, una reflexión cuidadosa mostrará que hay soluciones razonables para este problema. Ciertamente es difícil entender por qué Dios podría permitir que ocurran desgracias. Es ciertamente posible que eso pudiera darse por razones que estén, no sólo más allá de nuestros conocimientos humanos, sino también de nuestra capacidad de comprender. Un niño no siempre comprende las razones que están detrás de todo lo que sus padres le permiten o le prohiben hacer. Sería irreal que nosotros pretendiéramos entender todas las razones que tiene Dios para permitir que las cosas sucedan. A la fecha, no entendemos plenamente muchas cosas del universo en que vivimos, como la naturaleza última de la gravedad, por ejemplo, y sin embargo, creemos en la realidad física de sus efectos. En el tema que nos ocupa, más allá de las realidades físicas, la Sagrada Escritura nos muestra razones para que Dios permita algunos de los males que ciertamente existen en nuestro mundo. Tal vez haya personas que nunca se darían cuenta de su dependencia total de Dios si no experimentaran el dolor intenso en la vida (Sal 119 (118), 71). O tal vez haya propósitos que Dios quiere lograr entre sus criaturas humanas por medio de la experiencia del dolor y la contrariedad (Job 1-2). También podría ser que el sufrimiento que experimentamos en esta vida sea una forma de preparación para nuestra existencia en la vida venidera (2 Cor 4, 16-18). Aún fuera de la revelación de la Sagrada Escritura con todas las razones posibles para la existencia del mal, la mayoría de las personas está de acuerdo con que hay la suficiente bondad en el mundo como para hacer que la vida valga la pena de ser vivida. Al enfrentar la fe con la existencia del mal, debemos tener en cuenta también toda la evidencia positiva que apunta a favor de la existencia de Dios, Padre bueno y misericordioso, como las maravillas evidentes de la creación y la evidencia histórica a favor de la confiabilidad de las Escrituras. No obstante, a la luz de la totalidad de la evidencia, ciertamente no podrían argumentarse suficientes razones para entender, con la pequeñez de la mente humana, que Dios permita la cantidad de mal que vemos en el mundo. Necesitamos la gran dosis de humildad y apertura que sólo poseen las personas emocionalmente maduras. Necesitamos pues crecer como personas para llegar al fondo del asunto del mal. Continuaremos con el tema. Que el Señor nos bendiga y nos guarde. Antonio Lara Barragán Gómez OMS Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara alara@up.edu.mx Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones