Viernes, 24 de Enero 2020
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El piercing, una moda entre los tapatíos

Historia y detalles sobre esta nueva tendencia entre la juventud y los no tan jóvenes

Por: EL INFORMADOR

Tenía apenas 15 años de edad cuando Sairi decidió hacerse el primero de los tres piercings (perforaciones) que a la fecha ornamentan su cuerpo. Las piezas metálicas brillan en su ceja derecha, otra transversal atraviesa el cartílago de su oído izquierdo y la última se asoma desde la lengua cada que abre la boca.

Nunca ha tenido ninguna infección dermatológica ni cualquier otro problema de salud ocasionado por las perforaciones, pues, como ella misma afirma, sigue al pie de la letra las indicaciones que le dan después de cada nueva horadada.

Además, dice que esta práctica estética nunca le ha resultado molesta y niega sentir algún tipo de afición hacia el dolor. Ahora Sairi tiene 22 años y sobre los piercings que ya tienen años en su cuerpo, explica que en aquel entonces lo hizo por convicción propia y no por un arranque de rebeldía típico de la pubertad.

Lo cierto es que los piercings, llamados así por la palabra inglesa que significa perforación, tienen una historia que poco tiene que ver con el sentido estético (y hasta masoquista) que en estos días se les atribuye.

Un poco de historia

El rito, pues de esta forma es como nació, tiene sus orígenes hace miles de años en los pueblos indios de diferentes culturas, cuando los miembros de éstos, en base a sus creencias, se incrustaban piezas de materiales varios y hasta huesos de animales en diversas partes del cuerpo como una forma de protección hacia los espíritus malignos y de las tragedias. La venia de los dioses dependía en qué zona y cuántos se pusieran.

Los que siguieron en orden cronológico, según datos históricos, fueron los famosos piratas, quienes comenzaron con el uso de las perforaciones ya con la intención meramente ornamental con el que ahora se les conoce. Siglos después y en lo que corresponde a la época contemporánea, el gran alcance que lograron los medios masivos de comunicación hicieron de esta práctica un elemento más de la cultura de masas.

Personalidades públicas (de la música, la literatura, el cine y demás) empezaron a llevarlos, a lo que los miembros de las sociedades respondieron con la infalible teoría de la imitación social. Ante los miles de adeptos que se contaban (y la cuenta sigue creciendo) en las comunidades urbanas, tuvieron que nacer aquellos que, profesionalmente, traspasaran la piel de los humanos como una forma de subsistencia.

Y lo que se ha dicho de las perforaciones

Para los psicólogos, especialmente para Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, este tipo de conductas obedecen a lo que en la infancia es conocido como la pulsión escópica, que consiste en el placer que experimenta el individuo de ser observado por los demás y a su vez el observar a otros.

Freud cita en su obra: “El problema económico del masoquismo tres tipos de dolor, y para este caso sobresale el erógeno, que consiste en el placer por recibir dolor o autoflagelarse”.
Muchos han sido los que señalan que las perforaciones corporales son una forma masoquista de infligirse un castigo. Pero, en definitiva, más del 85% de los que llevan un piercing no lo ven de esta manera.

Por otro lado se encuentran los gnósticos. Ellos señalan que cada orificio natural en el cuerpo humano es una fuga energética, por lo que los pìercings son, pues, energía desperdiciada inútilmente.

Los piercings entre los tapatíos

En Guadalajara la historia de los piercings es relativamente joven. Max es uno de los que a diario atienden a los cientos de tapatíos que se perforan en los locales ubicados en avenida Hidalgo, el sitio más concurrido cuando se piensa en incrustarse una pieza metálica en el cuerpo.

La moda, pues de esta manera la define el perforador, llegó a la capital jalisciense hace aproximadamente una década, y por aquellas fechas, el lóbulo de la oreja era el lugar por antonomasia para hacerse un piercing. Max se dedica profesionalmente a esto desde hace seis años y en su experiencia afirma que la zona corporal va cambiando con el paso del tiempo, siendo unas veces la nariz, la lengua, el cuello y así hasta llegar a los rincones anatómicos menos pensados.

“Todavía hace 10 años al que traía una perforación lo tachaban de delincuente o de paria. Y ahora, si nos ponemos a analizarlo, todo mundo puede tener una perforación”, explica Max, y agrega que contrario a lo que pudiera pensarse, el mayor temor que experimenta el que se va a perforar es el antes y no el después: la mala cicatrización provoca más preocupación que el rechazo social.

“Los primerizos nunca tienen la información adecuada con respecto al piercing, entonces se acentúa el temor a una infección; hasta que están aquí se dan cuenta de lo que verdaderamente es una perforación”, dice Max.

Todos los perforadores en Guadalajara, al igual que Max, se han hecho en el también llamado body art a través de la enseñanza empírica, ya que en la ciudad no hay un sitio específico que instruya el oficio. Los cursos de primeros auxilios, la capacitación ofrecida por las compañías proveedoras de materiales y el recopilado de información que concierna al trabajo, es lo que conforma el currículo de la mayoría de los perforadores.
Sin embargo, sí hay una dependencia pública que regula el quehacer de todos ellos. La Secretaría de Salud Jalisco, por medio de Salubridad, hace constantes visitas a los establecimientos y a los responsables para verificar que realmente sepan hacer su trabajo y que el material sea el adecuado.

Cejas y labio, dice Max, son los sitios predilectos por los tapatíos en esta temporada para hacerse una incrustación y pronostica que lo que sigue son las orejas, pero no de la manera tradicional, sino en lo que él llama “piercings extremos” (transversales y expansiones).
El costo que hay que pagar por un piercing es de 200 pesos aproximadamente, aunque depende del establecimiento al que se acuda, el tipo de material de la pieza (titanio o acero quirúrgico) y el sitio donde se quiera colocar la incrustación. Pero sobre todo, estar consciente de lo que se va a hacer, que el establecimiento donde se va a realizar sea el adecuado y finalmente, como dice Max, tener en cuenta que “una perforación no te hace ser mejor o peor persona”.

Recomendaciones previas

• No padecer enfermedades o infecciones el día que se va a realizar la perforación, ya que una simple gripa debilita el sistema inmunológico.

• Estar vacunado contra el tétanos.

• En México, la primavera es la época menos recomendada para hacer un piercing, puesto que son los meses en que más se suda y pueden aumentar las posibilidades de infección.

• Comprobar que en verdad el centro esté autorizado para la realización de esta actividad.

• Cuidar que la zona de piel donde se hará esté libre de imperfecciones dermatológicas (raspaduras, quemaduras, infecciones).

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