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El momento pesimista

México enfrenta en 2015 unas elecciones en un entorno económico complicado

Por: EL INFORMADOR

Los mexicanos somos así, fuegos artificiales que se levantan con ahínco. EL INFORMADOR / E. Barrera

Los mexicanos somos así, fuegos artificiales que se levantan con ahínco. EL INFORMADOR / E. Barrera

GUADALAJARA, JALISCO (28/DIC/2014).- Termina un difícil 2014. Ayotzinapa y la llamada Casa Blanca sacudieron las entrañas mismas del proyecto presidencial. Las encuestas muestran a un Presidente que navega entre un porcentaje de aceptación que se ha caído de los 40 puntos, perdiendo más de 20 puntos de aprobación de diciembre de 2012 a la fecha. Una economía que navega entre la mediocridad, un peso débil, el petróleo en caída libre y una reforma fiscal hundida en la impopularidad, son hechos que también han impactado en la aprobación presidencial. No es ser pesimista, decir que Los Pinos extrañan el fin del 2013 como su momento cumbre, cuando las reformas eran alabadas en todo el mundo y el optimismo empujaba el “Mexican Moment”. Pasamos del Momento Mexicano al pesimismo nacional.

Es cierto que los mexicanos somos así, fuegos artificiales que se levantan con ahínco, pero que se apagan con la misma fuerza (Octavio Paz, dixit.). Sin embargo, este cambio en el temperamento nacional en menos de un año no sólo es producto de nuestra muy particular cultura política, sino que también se puede ver en la prensa nacional y en la prensa extranjera. Es como si estuviéramos hablando de dos sexenios distintos. Uno el del Peña Nieto eficaz, atrevido y preparado, mientras que el otro el del Peña Nieto ausente, incapaz y sin credibilidad. ¿Cuál de los dos presidentes aparecerá en 2015?

Elecciones y el juego de poder

Medio país se juega en las urnas en 2015. Nueve gubernaturas, 500 diputados federales, 17 congresos estatales y más de mil presidencias municipales (40% de las alcaldías del país). Es decir, en 2015 se pondrán en juego más de dos mil puestos de elección popular. Las elecciones intermedias suelen ser un plebiscito sobre el Presidente de la República y sus resultados al día de hoy, que a juzgar por los estudios demoscópicos la labor de Enrique Peña Nieto está lejos de ser calificada con benevolencia. Las encuestas marcan una ventaja ligera del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aunque esa ventaja se ha reducido a la mitad desde el 26 de septiembre y los acontecimientos de Ayotzinapa. También, en el mismo sentido, la aprobación presidencial no sólo ha sido golpeada por los hechos en Guerrero o el posible conflicto de interés en la Casa Blanca, sino que presenta una disminución sostenida desde la aprobación de la reforma fiscal y el mal rendimiento económico del país. Sin embargo, también es importante decir que la crisis actual no sólo ha golpeado al PRI, las encuestas marcan un duro revés para casi todos los partidos políticos. Unos pierden poco y otros mucho, pero el efecto ha sido sistémico.

Los encuestadores más prestigiados del país, entre los que están Ulises Beltrán o Francisco Abundis, señalan que más que Ayotzinapa, la economía suele ser la “criptonita” del tricolor. El PRI utiliza la “eficacia” como su principal bandera política, por lo que la falta de crecimiento económico puede acarrear algún castigo en las urnas. El siguiente año, mucha de la agenda nacional se juega en las ciudades, aunque las 10 reformas en materia de seguridad y estado de derecho presentadas por la Presidencia devuelven cierto protagonismo a la Cámara de Diputados. Una economía que ha crecido por debajo de los dos puntos porcentuales en la primera parte del sexenio es uno de los pendientes que más factura le puede pasar al tricolor.

Solamente un escenario muy improbable y atípico le podría dar al PRI una mayoría absoluta a nivel de la Cámara de Diputados. Por el contrario, la presencia de muchos partidos políticos, y una posible fragmentación del voto, podría llevar al PRI a una mayoría relativa en un entorno de menos gobernabilidad que el actual. Un mecanismo como el Pacto de México es también improbable, por lo que el PRI tendrá que buscar acuerdos en los primeros meses del año y buscar coaliciones por tema tras la elección de la nueva Legislatura. El siguiente Congreso podría tener representación de ocho partidos políticos, con 180 o 190 diputados el partido con mayor peso legislativo. La fragmentación permite formar distintas coaliciones según la materia, sin embargo también puede llevar a parálisis.

Economía y finanzas públicas


Otra vez, como en 2014, el Gobierno Federal tendrá el presupuesto más grande de la historia de este país. La Federación tendrá 4.7 billones de pesos para gastar, de los cuales una octava parte provendrá de la deuda pública. Sin embargo, los pronósticos económicos para el próximo año tampoco son nada halagüeños. El crecimiento del país, según el Banco de México y otras instancias internacionales como el Fondo Monetario, alcanzará los 3.5 puntos porcentuales. Y aunque es un mayor crecimiento que los 1.1 y 2-2.5 de 2013 y 2014, en ambos años el crecimiento proyectado era de 3.9%, por lo que hubo ajustes durante todo el año. Esto quiere decir que comenzamos 2015 con un crecimiento menor al esperado en los años pasados. Si seguimos la tendencia de los últimos años, difícilmente México se podrá mantener por encima de los tres puntos porcentuales de crecimiento anual.

El petróleo es también una preocupación. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) proyecto que el “oro negro” oscilará entre 50 y 60 dólares en 2015, y aunque México tiene una cobertura que le ayuda a recibir el petróleo a 77 dólares por venta de barril, lo cierto es que tampoco tendremos los ingresos extras que ha registrado el país en las últimas décadas por cotizar el barril a más de 100 dólares. Todos esos recursos que recibía el país como excedentes se acabaron y, por lo tanto, el Gobierno Federal tendrá que apretar a estados y municipios, los principales damnificados por el descenso del precio del barril del petróleo. Veremos mucho gasto público en 2015, pero mucho de ello será presupuestado de 2014 que no se pudo ejercer el año que está por terminar.

El dólar sigue siendo una preocupación. En este año, el peso experimentó una de las devaluaciones más altas de su historia reciente. Tras años de control cambiario, el dólar alcanzó los 15 pesos, y aunque se estabilizó con la intervención del Banco de México, el dólar se quedó cuarenta centavos arriba de lo que especialistas como Raúl Feliz consideran óptimo para no dañar el sector de importación nacional y mantener nuestra competitividad en el sector de exportaciones. El tipo de cambio estará en el “ojo del huracán” en las primeras semanas de 2015. La inflación levantó algunas alarmas en 2014, pero cerró el año controlada y cerca de los objetivos trazados por el Banco de México en la materia.

La inseguridad


La crisis de Ayotzinapa ha ensombrecido otros indicadores en materia de inseguridad que han experimentado cambios en su comportamiento. Homicidios, por ejemplo. En dos años de la administración de Enrique Peña Nieto, los datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública y del Instituto Nacional de Geografía y Estadística muestran un descenso en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes. Una tendencia similar a la que muestra la consultora Integralia, en materia de ejecuciones. No sabemos si es un efecto estructural, pero la tendencia a la disminución viene desde 2011 cuando se registró el nivel más alto de homicidios en el país.

Sin embargo, existen focos rojos claros. Guerrero culmina el año con una mezcla de violencia que proviene del crimen organizado y la inestabilidad política tras los hechos de Ayotzinapa. Michoacán, por el otro lado, también vio crecer la violencia en las últimas semanas del año tras algunos meses en donde la intervención federal estabilizó la violencia. Es decir, el corredor que se extiende por el Pacífico también amenaza con contaminar de violencia a otras entidades que se encuentran cerca como Jalisco u Oaxaca. Incluso, los datos muestran que entidades como el Estado de México y Morelos ya registraron aumento desde 2013 en el número de homicidios y ejecuciones vinculadas al crimen organizado.

El próximo año será el periodo de aterrizar las 10 reformas anunciadas por Enrique Peña Nieto para responder a la crisis derivada de Ayotzinapa. Una serie de medidas, polémicas algunas de ellas, que aunque atienden problemas estructurales como la debilidad del municipio para enfrentar al crimen organizado,  tampoco están exentas de incertidumbres y posibles atorones judiciales.

México vivió en 2014 su año más turbulento en dos décadas. Sólo comparable con 1994, el año que en días termina constituye una señal de las decenas de pendientes que existen como país. Si bien en México hemos logrado dotarnos de un sistema con elecciones libres y auténticas, los retos son gigantescos en el futuro: estado de derecho, protección de los derechos humanos, una economía competitiva y que brinde oportunidades, redistribución de la riqueza. Es ya un punto común decir que entramos a una nueva fase de la transición del país de un sistema autoritario a un régimen democrático y de libertades. Dentro de este proceso, 2015 constituye una parada en donde muchas cosas se definirán.

Tapatío

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