Suplementos | Por: Jorge Zul de la Cueva El haragán culturoso Todo mal Por: EL INFORMADOR 21 de noviembre de 2009 - 05:20 hs El hábitat, las prioridades, las decisiones y por ende la ciudad. Pero más que el árbol de hule, gigante verde que talan bestialmente para salvar un cable de alta tensión, más que las decisiones equivocadas que llevan a la ciudad a hervir en múltiples sentidos; las famosas y tan gustadas navidades llegan a acalambrarme un poco más la vida. Algún timorato hijo de Eva decidió, en compañía de sus amiguitos, juntar en una época del año el compendio más recalcitrante de temas musicales habidos y por haber para retacarlos en todas y cada una de las partes de la tierra. En el elevador, en la oficina, en el abarrote y en la farmacia le machacan a uno el jingul bels, la noche de paz y otros tantos clásicos del hastío que sólo compiten en materia de mala leche con la música de espera en los viejos conmutadores. Y no es que todas las casas huelan a pino y que todo se cubra de una tela de cursilería rosada y que saquen un puerquito con un papel mal pegado que dice me da mi navidá lo mismo los taqueros, que las marchantas, los limpia parabrizas y todo aquel ejército de sudarios del hambre que pulula las calles como prueba innegable de que el neoliberalismo si funciona y funciona muy bien; y no es que ese espíritu sabor a chocolate tienda a invadir los corazones que escupen como resultado abetunadas frases de buena e inútil voluntad el motivo de mi actitud avinagrada. No. Es que la ciudad sigue estando ahí, sangrante, lacerada, furiosa. Y siguen, por más que los llenen de esferas de vidrio y de colores, las marañas de cables en todos lados como monumento al subdesarrollo y digo, por el amor al Jesusito Niño, ¿no habría manera de que en medio de este jolgorio de ponches y posadas nos trajeran los magos del oriente un proyecto de ciudad? Pues claro que no, porque la ciudad quiere, o así lo aparenta, seguir siendo fea, intransitable y disfuncional. A los que se portan mal no los visitan los Reyes ni el Niñito Jesús y la ciudad se porta tan inaceptablemente, que abre sus banquetas todas al mismo tiempo solo para volverlas a cerrar, adoquinadas, pero sin aprovechar las magnas obras para entubar el cableado eléctrico y dejarnos, de una vez y para siempre, de la onda de talarlo todo cada dos meses para que no nos electrocutemos. Es tan terca la ciudad que sin importar como nos portemos los ciudadanos nos van a regalar un proyecto tan recalcitrantemente querido como el Macrobús de mi alegría. Tengan su línea dos. Feliz navidad. Incluye atrio en Catedral. No incluye ciudadanía. Y así llegan las fiestas y se cantarán los villancicos mientras una ciudad sin brújula, en un país sin timón, se dedica a cantar hosannas en el cielo. Gloria in Excelsis Deo! Jorge “Grinch” de la Cueva. Personaje33@hotmail.com Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones