Suplementos | Pasajero en tránsito, región cuatro, opus 64 y otras chicas del montón El haragán culturoso Jorge Zul de la Cueva Por: EL INFORMADOR 4 de septiembre de 2009 - 21:28 hs Estoy sentado en el café del Aeropuerto JFK de Nueva York y una llanta de grasa que se ha apoderado de mi abdomen me da la no deseada información de que ya estoy en mis treinta. Quiero matar a esa llanta. La llanta y yo estaremos en este aeropuerto muchas horas, mirándonos, odiándonos. Esta mañana salí temprano rumbo al aeropuerto, sólo que llegué al aeropuerto equivocado, La Guardia. Tomé un taxi velozmente, llegué a JFK a tiempo y mi boleto estaba mal. Pasé dos horas entre terminales investigando qué diantres y hablando con toda clase de indiferentes y adormiladas operadoras y algunos turistas, y dos afanadoras y un vendedor de caramelos para descubrir que lo que estaba mal con mi boleto ya no estaba mal y podía regresar al pasado y tomar mi vuelo. O podía salir a la Ciudad de México a las cinco de la tarde para llegar a las once de la noche, dormir en una banca y salir a Guadalajara a las seis de la mañana. Chale, de por sí me encanta volar. Así que debo esperar varias horas para que un mal pagado, sobre trabajado y subapreciado orangután revise cada una de mis pertenencias, confisque mi pasta dental (porque con un tubo de dentífrico, aparentemente, uno puede secuestrar un avión) y otras 100 mil pavadas que usted, querido lector, conoce de sobra para que yo aquí lo aburra enumerando las vejaciones que un mortal tiene que sufrir para poder volar como los dioses. ¡Hasta los zapatos le revisan a uno! ¡joder, ni en la Penal de Oblatos! Inserto un DVD en la computadora para matar el tiempo y descubro que mis dichosos platillos color platino son región uno y yo soy región cuatro. Hora de renegar: A ver, a ver, a ver: si México, Estados Unidos y Canadá son América del Norte, grandes amigos, los tres alegres compadres y socios y todo eso ¿porqué en nombre de las 11 mil vírgenes, no tenemos la misma región de DVD? Además se supone que los DVD’s regionales son para evitar la piratería pero resulta que los piratas son los únicos que funcionan, que son grabados multirégionalmente y entonces, a mi juicio, ofrecen un beneficio al consumidor superior a los caros DVD’s originales. Que se pudran los que se quejan de la piratería, eso me pasa por comprar originales. De esta biliosa manera me preparo para abordar el avión que me llevará a otra espera donde podré pensar más tonterías para finalmente abordar un avión que me llevará a la sin igual Perla de Occidente con su Mercado Bola, su monumento a la cloaca y tantas, tantas otras cosas que la hacen tan especial. Al llegar al DF me recibe cara a cara el surrealismo. Frente a la terminal de mi aerolínea está un grupo de personas rodeadas de maletas y carritos, pernoctando con una botella de ponche, una guitarra y una voz aguardientosa cantando a José Alfredo. Naturalmente me integro al grupo. Su líder, Ana, me informa que ellos son pasajeros en lista de espera, sus boletos son especiales y sujetos a cupo y han dormido en la terminal desde hace cuatro días. Al principio nos agandallabamos, explica, pero ahora somos más organizados, tenemos una lista y la respetamos y nos cuidamos nuestras maletas mientras vamos al baño. Hay gente de diferentes partes de la república que se turnan pernoctando y cuidándose. Como nuevo integrante del grupo, aunque yo tenga boleto seguro, me toca la siesta de dos a tres de la mañana; nada mal. Habiendo visto, de entrada a la Patria, que la Patria sigue siendo mágica y sorprendente, no estoy ahora más seguro de que el martes ya haya yo llegado a Guadalajara y pueda ir al Colectivo a escuchar los tamborazos del cuasi mítico y legendario Emiliano Huerta, duende semi-importado de la madre patria capaz de decir extravíos de fantasía tales como “De verdad, Zul, te lo digo sinónimo de ofender”. Esta vez también ha prometido tocar, a ritmo de waltz framenco anti neo post rococó esa dulce melodía intitulada Bonita Finca de Adobe opus 64. Tal vez, si las aerolíneas no deparan más sorpresas, estaré ahí para atestiguarlo. Dudas, quejas y sugerencias personaje33@hotmail.com Temas Tapatío Lee También Samuel Kishi y su cine que cruza fronteras y generaciones Un museo vivo: Experiencias y arte en el Cabañas La gran estafa que nos hizo “americanos” El río Lerma: un pasado majestuoso, un presente letal Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones