Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Dodge Charger SRT-8

El demonio del camino

Con una imagen temible, sumado al ruido que produce su motor, el Charger SRT-8 es un verdadero rebelde a su paso

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO.- Quien sueña con tener un auto veloz, llamativo y con ese aire de rudo, en el Charger SRT-8 lo puede encontrar. La versión que tuvimos a prueba tenía la carrocería en color negro. No hay color más respetable que ese, en todos los sentidos. Tanto para circular en la calle como para limpiarlo. Y suena a broma, pero cuesta mucho mantener limpio este tipo de autos con lámina pintada de ese color.

Sin embargo, al mismo tiempo el coche luce elegante con los rines de aleación, que por fortuna no tenían el clásico brillo del cromo. Y decimos por fortuna, porque ya con su imagen impactante es suficiente y creemos que el cromo sería algo exagerado, pero habrá quién lo prefiera.

Debajo de los rines de aleación, de 20 pulgadas de diámetro, se encuentran las pinzas de freno pintadas en color rojo. Por otra parte, el coche cuenta con un alerón nada discreto, que viéndolo desde atrás hace buen juego con el logotipo SRT-8 que se ubica en la cajuela.

El Charger puede ser comparado incluso con rivales como el Ford Shelby, el Chevrolet Camaro SS, que llegará más tarde a México, e incluso con su “hermano” el Challenger SRT-8. Su único pecado es, para los puristas, que tiene cuatro puertas.

Sin embargo, lo que importa es que la ventaja de tener cuatro puertas permite lo que los anteriores coches no tienen. Transportar a cuatro o cinco pasajeros.

Por dentro, el color negro sigue prevaleciendo en los asientos y el tablero, que contrastan algunos insertos en aluminio. Los sillones llevan bordado el emblema “SRT-8”, por si a alguien se le olvida en que va sentado. Porque puede suceder por momentos, que el manejo deportivo que ofrece, con toda la concentración en el camino, nos hacen olvidar de que raza es el caballo.

El equipamiento es el que ya esperábamos con un buen sistema de audio, con caja de seis CD, conexión auxiliar para el iPod y una entrada USB. Además, de la eficiente pantalla táctil, que nos desplaza por una serie de menús de forma sencilla y sin necesidad de “pedirle permiso”, para tocar alguna canción, e inclusive para conectar el teléfono celular mediante Bluetooth.

En la parte posterior, los dos o tres pasajeros viajan cómodos. El ancho del auto es suficiente para todos y no hay queja alguna de ello. Sin embargo, atrás no se goza igual que adelante, porque no es lo mismo ir de acompañante, que estar al volante. Definitivamente.

Al abrir el cofre del auto, es como toparse con un tesoro. El monstruoso V8, de 6.1 litros de desplazamiento, HEMI, con 425 caballos de fuerza, hace su aparición. Hay pocos coches de los cuales podemos decir: “Esto sí parece un motor”. Ya que algunos parecen de juguete y otros están escondidos por capas de plástico. Obviamente las máquinas más poderosas quieren enseñar músculo y no dejan nada a la imaginación.

El coche se desplaza, en principio, suavemente, esperando la cacería de algún valiente que se atreva a “quemar llanta”. No fue necesario, porque su imagen impone respeto. Y más cuando se muestra el SRT-8 por todos lados. Pero cuando pisamos el pedal del acelerador a fondo, lo que era un Puma desplazándose sigilosamente, se transforma en un León, que corre con aplomo, que se siente y se ve algo pesado, pero al tomar vuelo, llega a mucha, realmente mucha velocidad en poco tiempo. Según nuestros datos, recorre de cero a 100 km/h en 7.5 segundos. Número muy parejo al Challenger, a pesar de su “gordura” de casi dos toneladas.

El convivir con el Charger SRT-8, para uso diario puede resultar agradable. Sus sillones son confortables, cuenta con el mejor equipamiento que Dodge tiene. Sin embargo, si uno se fija en los “bemoles” que ha padecido en éste y otros modelos de la marca, el crujido proveniente del tablero y las puertas, puede provocar que sus dueños lo guarden únicamente para los fines de semana. Pero el coche, hecho para la emoción, esconde sus defectos cuando lo llevamos a la carretera, subimos el volumen y aceleramos.

EL INFORMADOR/ MARIO CASTILLO

Ficha Técnica

Motor: Frontal longitudinal; ocho cilindros en V; 6.1 litros de desplazamiento; HEMI; 16 válvulas; con inyección electrónica de combustible secuencial multipunto. Potencia: 425 cv @ 6,000 rpm / Torque: 420 libras-pie @ 4,800 rpm.

Tracción: Trasera.

Transmisión: Automática de cinco velocidades (5+R), con modo manual.

Suspensión: Delantera – Independiente, de tipo SLA, de alto desempeño, con resortes helicoidales y barra estabilizadora. Trasera – Independiente, de cinco brazos, con resortes helicoidales y barra estabilizadora.

Frenos: De discos ventilados en las cuatro ruedas, con sistema antibloqueo (ABS) y asistencia de frenado de emergencia (BAS).

Dirección: De piñón y cremallera, con asistencia hidráulica.

Dimensiones y capacidades:

Largo / Ancho / Alto (mm)

5,082 / 1,891 / 1,466

Distancia entre ejes: 3,048 mm

Peso: 1,914 kilogramos.

Tanque- 72 litros.

Cajuela- 458 litros.

Resultados de la prueba realizada en el Autódromo Guadalajara:

Aceleración 0 a 100 km/h en 7.5 segundos

Frenado de 100 km/h a 0 en 44 metros

Cuarto de milla en 15.18 segundos a 154.9 km/h

Velocidad máxima observada: 230 km/h

Precio: 489 mil 900 pesos

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