El “cuidado canguro” consiste en utilizar el calor del cuerpo de la madre para mantener a sus bebés calientes. Este método fue desarrollado originalmente en Colombia en donde la falta de acceso a las incubadoras representaba en los bebés que nacen antes de tiempo riesgo de hipotermia.Asimismo, aunque el concepto de “cuidado canguro” ha existido por décadas, un nuevo estudio es el primero en demostrar definitivamente que los beneficios físicos de esta terapia se pueden medir incluso 10 años después de su nacimiento. De esta manera, el contacto entre la madre y el bebé prematuro tiene efectos beneficiosos para el menor pasados los 10 años de edad, según mostró un estudio dirigido por el profesor Ruth Feldman, de la Universidad de Bar-Ilan, publicó la revista Biological Psychiatry.“En este estudio de una década de duración, se mostró por primera vez que el contacto piel a piel que las madres proveen a los bebés prematuros en el período neonatal mejora el funcionamiento de los niños 10 años después, en los sistemas que han demostrado ser sensibles a la privación materna temprana en la investigación con animales”, dijo Feldman.A los 10 años, los niños sometidos a esta terapia mejoraron su respuesta neuroendocrina al estrés. La evolución de los bebés del cuidado canguro se comparó con la de aquellos que también habían nacido en forma prematura, pero habían recibido los cuidados estándares y permanecido en una incubadora. De esta manera, lo que comprobó Felman y su equipo es que a mayor tiempo que pasaban los bebés en contacto con la piel de sus madres, el beneficio era también mayor.Tras analizar a 73 madres y a 73 bebés prematuros, los expertos comprobaron que durante el primer semestre del año de vida, los bebés que habían tenido contacto con sus progenitoras tenían unas mejores habilidades cognitivas y ejecutivas en las pruebas que realizaron entre los seis meses y la primer década. De esta forma, a los diez años los niños eran más organizados, mejoraron su respuesta neuroendocrina al estrés, el funcionamiento del sistema nervioso autónomo era más maduro y tenían un mejor control cognitivo.Por otra parte, las madres que participaron en este tipo de cuidado resultaron ser más sensibles y expresaban una conducta más maternal, mientras que los chicos mostraron durante casi una década tener mejores resultados en habilidades ejecutivas y en desarrollos cognitivos.Los bebés beneficiados con el contacto físico también mostraban patrones de sueño mejor organizados, una respuesta del sistema inmune y endocrino más adecuada al estrés, su sistema nervioso autónomo era más maduro y el control cognitivo era mejor.Los nacimientos prematuros son un problema de salud considerable en todo el mundo ya que aproximadamente el 12 por ciento de los bebés en el orbe nacen antes de tiempo, incluso en las sociedades desarrolladas, aunque dicha cifra es todavía más elevada en los países en desarrollo.Sinembargo.mx