Lunes, 20 de Octubre 2025
Suplementos | Aunque tomado como moda, el yoga da a muchos una verdadera conexión con lo superior

El camino de Luis, entre posturas y meditación

Aunque la práctica del yoga se ha convertido en una moda, hay quienes realmente encuentran en ella la conexión con el ser superior

Por: EL INFORMADOR

Luis Pernigotti comenzó su andar en el yoga primero con las posturas, después se trasladó a Ananda Marga y volvió al origen.  /

Luis Pernigotti comenzó su andar en el yoga primero con las posturas, después se trasladó a Ananda Marga y volvió al origen. /

GUADALAJARA, JALISCO (27/ABR/2014).- Luis Pernigotti tenía 17 años cuando comenzó a hacer posturas de yoga. En aquel entonces, hace más de 25 años, resultaba raro que alguien recurriese a esa práctica que, aunque conocida, aún no tenía la popularidad de la que hoy goza; ahora, quien no se ejercita con yoga se convierte de inmediato en un bicho raro… o algo así. El yoga se ha puesto de moda y nadie puede negarlo.

Numerosos estudios (salones, ¿gimnasios?) de yoga que se asoman en la ciudad lo demuestran, así como los accesorios —el clásico tapete en color— que se ven por aquí, por allá y acullá.

El yoga está incluso en las pláticas, porque es “cool”, porque supone un mejor “estilo de vida”, porque quienes lo practican están más cerca de su espíritu y del cosmos; porque suena muy cosmopolita.

Sin embargo, son pocos los que asumen el yoga como una filosofía… hay que decirlo, es mucho más que un “estilo de vida” si se pretende ser un verdadero yogui, y algunos de los que siguen la ruta se encuentran con otros niveles de la práctica, más allá del estiramiento y la posibilidad de bajar de peso o adquirir una buena condición física con las posturas.

Así sucedió con Luis. Se sentía como pez en agua. Desde que era un niño tenía fascinación por ciertas posturas; se ponía de cabeza, se estiraba, levantaba las piernas. Había algo en él que lo ligaba al yoga.

Tal vez fue por esa conexión que se puso a investigar más; comenzó a leer diversos libros de la filosofía; es decir, dejó de ver el yoga como un “ejercicio” y empezó a trazar su camino con base en esta filosofía.

“Hice mucho tiempo posturas yo solo, me gustaba mucho esa onda y empecé a leer libros de meditación; me fue interesando cada vez más, hasta que un día encontré un centro de yoga, pero era más de meditación, y me gustó. Al principio me sentí un poco raro con ciertas cosas de la práctica de la meditación, era más devocional, entonces el canto de mantras me resultaba muy extraño, pero como que me gustó la onda de la meditación, de profundizar un poco más y de entrar en el uno mismo; entonces seguí ahí, estuve muchos años en ese centro. Eso fue como en el 91”, recuerda Luis.

Las lecturas continuaron y aunque las posturas siguieron siendo básicas en su desarrollo, ya sus alcances iban más allá. Los libros no dejaron de circular. Poco a poco comenzó a inmiscuirse de lleno en el yoga; el todo, el que realmente es y —quizá— desconozcan algunos.

Hacia el maestro

Uno de los libros que Luis leía por aquellos años decía que cuando el alumno estaba preparado, entonces llegaría el maestro. Para él era difícil entender aquello, ¿cómo llegaría el maestro, si los maestros viven en India y eso está muy lejos de Argentina (su país de origen)?

La duda lo siguió un rato, lo que no lo limita en comentar con amigos aquello que había leído. “Una vez estaba platicando con un amigo de que estaba leyendo un libro sobre la reencarnación y que estaba muy fascinado y me dijo que vio un programa en la televisión donde salieron unos monjes y, decía, ‘están a tres cuadras de la casa’. Yo nunca había pasado por ahí. Al día siguiente fui y ahí me enteré. Se dio así, yo estaba preparándome, estaba muy entrado en esa materia y ahí lo conocí”.

Era Ananda Marga, una organización espiritual fundada en 1955 en Jamalpur (Estado de Bihan, India) por Srii Srii Anandamurtii (1921-1990). Se trata de una doctrina para el desarrollo personal y el servicio social a la humanidad.

La organización se ha instalado en diversos países de Occidente, incluso hay en una aquí en Guadalajara, lo que al final resultó en la manera en que Luis llegó a esta ciudad para instalarse y hacer su vida.

“Se podría decir que es (un grupo) devocional, por el sentido de que hacen más meditación, práctica de mantras, el maestro es muy importante. Es un estilo diferente. A mí me gustó mucho la filosofía, pero también había cosas que no me gustaban, por ejemplo la cuestión con los monjes, la cuestión de poder, pero la verdad estoy muy agradecido porque fue parte de mi camino también”.

Luis adquirió su nombre espiritual: Rudranath (el amo de las tempestades, el que controla las tempestades), y por un tiempo se convirtió en el representante del grupo en la ciudad, pero al final decidió salir de la organización y regresar a sus orígenes: “Siempre uno encuentra caminos. Ahora estoy en otra parte del yoga, pero finalmente sigo en el yoga; no es que me haya separado, por lo mismo que te decía, el yoga solo es uno.

“Tiende a ser un grupo sectario. En algunos lugares no ha pegado mucho, en México no está muy difundido, en Sudamérica estaba más, pero ahora ya no sé bien, porque ya no estoy.

Finalmente todos somos humanos, el maestro murió en el 90, luego de eso los monjes empezaron a dirigir la organización, entonces como que se dividieron en la India y eso también afectó en muchos lugares, son cosas que pasan y creo que pasan en todo lados”.

Lo mismo podría ocurrir cuando muera Iyengar (tiene 96 años), pero quién sabe que pase cuando muera. Pero por lo pronto todo sigue igual y Luis mantiene la filosofía. Las clases que imparte son con base en la filosofía de ese maestro, y ahí —en su estudio— también hay quienes acuden para aprovechar al 100% el yoga, o sólo con el fin de ejercitarse.

“Yo empecé hace muchos años, pero ya estaba difundido el yoga, de alguna manera sí había gente que le parecía raro, pero ahora sí está más de moda, sí hay más difusión también, pero también tiene que ver el hecho de que en Estados Unidos se hizo más popular y algunas estrellas dicen que hacen yoga y eso alcanza a influir en otros. Es una cuestión de moda, pero muchas personas no lo hacemos por eso”.

La filosofía del yogui

“El yoga es sólo uno”, dice Luis Pernigotti, quien actualmente se dedica a la enseñanza de la técnica.

Pero aunque sólo es uno, hay diferentes formas de verlo, lo que lleva a distintos estilos, pero al final, la idea de la práctica, más una filosofía que una religión, es “sólo una”: llevar a la conexión del individuo con “el ser superior”.

“O sea, al ser individual con el ser cósmico, pero claro que hay muchos métodos diferentes, algunos se enfocan más a las posturas, otros en la meditación, e incluso los que se enfocan en las posturas también tienen diferentes estilos; los que se enfocan en la meditación también trabajan diferentes formas”, explica Pernigotti.

Luis practica el yoga de Iyegar (India, 1918), que establece que no te puedes liberar de lo físico ni separar lo físico de lo mental y de lo espiritual: “A veces se queda uno en lo superficial, pero la idea es tratar de profundizar en las posturas, y profundizar en las posturas es profundizar en la conciencia. Sobre todo, el yoga es un ejercicio de conciencia”.

Iyengar se enfocó mucho en las posturas y con éstas viene el despertar la conciencia corporal, de hacer que la conciencia vaya desde afuera del cuerpo hacia adentro y desde adentro hacia afuera.

“En el yoga existen diferentes pasos, tal como lo describe Patanjali (siglo III a.C.) que escribió un tratado del yoga que se llamó Los yoga sutras. Él describe el yoga en ocho pasos consecutivos y los tres últimos pasos son la concentración, la meditación y la fusión con el ser”. Para llegar a esto tienes que lograr los cinco pasos anteriores, “entre esos están las posturas, la respiración, las reglas de moralidad o de conducta que debe tener un yogui”.

Para Iyengar, “si tú quieres lograr la concentración, es muy difícil a veces sentarse y lograrla, pero puedes lograr la concentración en una postura si aprendes a trabajarla desde ahí, y ahí empiezas a trabajar en la meditación; la meditación es como la conciencia que fluye continuamente hacia un punto determinado. Entonces lo logras a través de las acciones que realizas en las posturas. De hecho el yoga es una filosofía, no puedes separar el yoga de la filosofía que viene detrás”.

Y aunque la práctica de esta filosofía está lejos de ser una religión, como ésta pretende una conexión con Dios o con el cosmos o con el ser superior, pero desde uno mismo.

“En el yoga se habla del macrocosmos y del microcosmos, o sea, uno también es un microcosmos y por dentro tiene todo lo que existe por fuera, entonces, si vas hacia adentro también puedes encontrar al ser superior, pero dentro tuyo, porque la conciencia pura finalmente es la misma, es una sola. Entonces el camino del yoga es un poco diferente en ese sentido, que no está solamente en un ritual externo, puede tener ciertas cosas ritualísticas, pero el yoga es un camino de ir hacia el interior para saber qué es uno y cuando uno llega al interior descubre que es la conciencia pura y el todo”.

Tapatío

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