Domingo, 12 de Octubre 2025
Suplementos | Una adaptación de la llamada “Parábola del sembrador”

El Sembrador contemporáneo

Una adaptación de la llamada “Parábola del sembrador”

Por: EL INFORMADOR

     Permítame por esta ocasión, amable lector, hacer una adaptación de la llamada “Parábola del sembrador”, a un contexto actual, con el propósito de tener una aplicación que nos aliente para sacar el mayor provecho posible de la misma.

     Jesús contó esta parábola, narrando que el sembrador salió a sembrar. La semilla cayó en el camino, en terreno pedregoso, entre zarzas y en buena tierra. Cada semilla tuvo un final de acuerdo al lugar donde cayó: la del camino fue comida pronto por las aves; la del terreno pedregoso creció pronto, pero sin raíz, por lo que se secó en cuanto los rayos del sol la quemaron; la de las zarzas pudo brotar, pero las zarzas también crecieron y la ahogaron; y la de la buena tierra produjo fruto, de manera que de un solo grano se recogieron treinta, sesenta y hasta cien granos por cada uno.

     Después de contar esta parábola, el Señor dio la interpretación a sus discípulos, para que pudieran entender el asunto. La historia da a conocer los posibles resultados de aquellos que escuchan la palabra de Dios. Es aquí donde quisiera hacer una ampliación de la historia:

     Usemos el ejemplo de aquellos que, de alguna manera, separan  un día (preferentemente el domingo) para escuchar la Palabra de Dios, ya sea porque van a la iglesia, o porque se juntan con otros para leer, o de plano lo hacen a solas. El caso es que estamos ante la situación de alguien que ha hecho la decisión de escuchar o leer la Palabra de Dios.

     El primer caso es de aquellos que leen, pero no entienden, es decir, que al leer la Biblia les parece confuso o aburrido y de plano nada más leen por leer; al final de su lectura, no sólo no entendieron, sino que no hacen el esfuerzo por leer más o investigar qué es aquello que no comprendieron, y se conforman con quedar así. Otro caso es el de aquellos que en un servicio religioso escuchan la lectura de la Palabra, pero por estar distraídos e indiferentes, su aprovechamiento es nulo y se van a la casa peor que como llegaron. El resultado de este grupo es que olvidan todo y no tienen el mínimo aprovechamiento; asistir a la iglesia (si ese fue el caso) no produjo ningún beneficio o cambio en su vida.

     El segundo grupo es el de aquellos que escuchan con interés y gozo. Ellos comprendieron algunas verdades de la Palabra de Dios y las guardan en su corazón, pero al paso de los días llegan los problemas y no se dan cuenta de que esas verdades que escucharon eran la respuesta en su carga, y la Palabra deja de hacer efecto en ellos. El propósito de que leamos o escuchemos la Palabra de Dios cada semana, es para nutrir nuestro corazón y para ayudarnos a enfrentar la vida durante los demás días; pero tristemente hay un grupo como este, el cual pierde la fe en Dios en cuanto llegan las dificultades.

     El tercer grupo también escucha con interés y aprende, pero hay otras verdades equivocadas dentro de su corazón. Quieren amar a Dios, pero confían en su propia prudencia, creyendo que mentir o defraudar es válido mientras no sean descubiertos, o que pequeñas desobediencias a los mandamientos de Dios pasarán desapercibidas. Esta gente gusta de escuchar o leer la Palabra, y hasta llega a conocerla profundamente, pero ese conocimiento no produce cambios permanentes y benéficos en su vida, porque al mismo tiempo creen en conceptos contrarios a lo que la Biblia dice.

     El último grupo escucha o lee la Palabra, y cree que Dios le está hablando a través de ella. Incluso si no entiende algo, trata de investigar, o lo guarda en su corazón hasta el día en que lo entienda más claramente. No se afana por las partes de la Biblia que no puede entender, sino que se compromete con Dios por aquellas cosas que sí entiende, y trata de obedecerlas. Le demuestra a Dios que le ama, poniendo atención a su Palabra. Si esta persona asiste  una reunión en una iglesia, no le importa si los demás está atentos o no, ya que su principal interés es aprender de lo que Dios le está hablando a través de su Palabra.

Angel Flores Rivero
iglefamiliar@hotmail.com

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