Suplementos | El pasado lunes se celebró la fiesta de San Francisco de Asís El Santo Intemporal Sin pretender cambiar las estructuras sociales de su tiempo, San Francisco las revolucionó por medio de la renovación de la conciencia de los hombres Por: EL INFORMADOR 9 de octubre de 2010 - 07:38 hs El pasado lunes se celebró la fiesta de San Francisco de Asís, después de su tránsito de la vida terrenal a la vida eterna, acaecido a las 7 de la noche del 3 de octubre de 1226. Como se mencionó, Francisco llegó en momentos conflictivos para la Iglesia de Cristo a restaurar el orden y el espíritu evangélicos. Y sin pretender cambiar las estructuras sociales de su tiempo, Francisco las revolucionó por medio de la renovación de la conciencia de los hombres y del rostro de la sociedad. Dentro de su legado espiritual y doctrinal conformado en parte por sus escritos, la “Carta a las Autoridades de los Pueblos” cobra una actualidad admirable. En ella, el Pobrecillo no comienza censurando a aquellos que ejercen la autoridad ni indicándoles sus deberes, sino que les desea salud y paz, y en seguida les recuerda severamente que de todo se ha de rendir cuenta y hace la súplica: “con la reverencia que puedo, que no echéis en olvido al Señor”. A los gobernantes de su tiempo les recomienda con valentía que reciban devotamente la comunión y que envíen todas las tardes un pregonero para que anuncie que el pueblo entero rinda alabanzas y acciones de gracias al Señor Dios omnipotente. Esta carga evangélica de Francisco en el campo del ejercicio del deber va más allá de su Orden, y llega también a nuestro tiempo con un mensaje para todos los niveles de responsabilidad social. El mensaje central se puede resumir en que el poder no tiene ni puede tener sentido si no es servicio. En consecuencia, los graves y cruciales problemas de nuestro tiempo, como los referentes al derecho a la vida, la libertad de conciencia y la libertad religiosa, la paz, el hambre en el mundo, la moralidad pública, la autodeterminación política y la colaboración entre los pueblos, requieren hoy indudablemente la participación responsable de todos, pues el indiferentismo y el refugio en la vida privada, no son lícitos para nadie, y para los cristianos son pecado de omisión. En la lógica de San Francisco, cuantos tienen responsabilidad de guía de la sociedad son intérpretes atentos y servidores del hombre, de su vocación, de sus derechos y de sus aspiraciones espirituales. Lo que el franciscanismo propone a los gobernantes no va más allá de las enseñanzas evangélicas y lo podemos resumir en tres categorías esenciales: 1. Que donde hay violencia, lleven justicia y amor; donde hay mentira, sean operarios de la verdad y de las sanas costumbres morales; donde hay muerte, sea promotores de vida. 2. Que la rivalidad o el compromiso entre las partes no prevalezcan sobre el bien común, para que el orgullo del poder no mortifique a sus gobernados. 3. Que todos podamos ufanarnos ante el Señor de quien nos gobierna y podamos vivir en paz y armonía. Pero también se dirige epistolarmente a toda la gente. En su “Carta a Todos los Fieles”, dirigida a toda persona, nos hace ver que la vida humana, impulsada por la verdad, nos compromete a reconocer en las criaturas la obra y la gloria de Dios, a ver Su imagen en cada hombre y en cada mujer, y a encontrar el rostro de Cristo en los que sufren. Francisco nos enseña que vivir es impulso de libertad, pues al poner a “Dios sobre toda otra cosa”, nos salva de la esclavitud del pecado y del lastre que no sirve. Es entonces que no hay ídolo alguno frente a nuestro Dios: no el dinero, no el poder, no el consumo, no el bienestar, no la obra de nuestras manos, no nuestros vicios y ni siquiera nuestra sabiduría humana. A Él sólo debemos amar y servir y, además, al prójimo como a nosotros mismos. Francisco fue un gran santo y un hombre alegre. Su sencillez, su humildad, su fe, su amor a Cristo, su bondad para con todo hombre y toda mujer lo hicieron alegre en cualquier situación, porque entre la santidad y la alegría existe una relación íntima e indisoluble.Un escritor francés dijo que en el mundo sólo existe una tristeza: la de no ser santos, es decir, no estar cerca de Dios. Así, al mirar el testimonio de san Francisco, comprendemos que el secreto de la verdadera felicidad es, precisamente, llegar a ser santos, estar cerca de Dios. Que el Señor nos bendiga y nos guarde. Antonio Lara Barragán Gómez OFS Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara alara@up.edu.mx Temas Religión Fe. Lee También ¿Cómo llegar en camión o tren a la Romería 2025? La gran reunión mágica Romería: Los kilómetros al ritmo de la fe ¿Qué día es la Romería 2025 en Guadalajara? Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones