Jueves, 09 de Octubre 2025
Suplementos | Tercera Parte

El Nacimiento de N. S. Jesucristo

Con anterioridad he discutido el asunto de la virginidad de María Santísima como un hecho categórico. ¿Cómo, entonces, pudo darse el Nacimiento Virginal de Jesús nuestro Señor?

Por: EL INFORMADOR

Con anterioridad he discutido el asunto de la virginidad de María Santísima como un hecho categórico. ¿Cómo, entonces, pudo darse el Nacimiento Virginal de Jesús nuestro Señor? La respuesta a esta pregunta tiene dos vertientes, una histórica y otra científica. Abordaremos aquí la primera de ellas.

En el mundo ancestral se sabía que los niños eran el resultado de que el hombre inyectaba un material fluido dentro del vientre de la mujer. La cuestión en esa época era: ¿qué era exactamente tal fluido capaz de generar un hijo? La forma de ver la concepción está en total desacuerdo a nuestra forma moderna de explicar que el material genético viene por partes iguales de la madre y del padre. Los antiguos creían que el “material” genético sólo venía del padre, de manera que si el hijo o hija se parecían a la madre, era solamente resultado de efectos medioambientales. En consecuencia, como el hijo se generaba esencialmente de la sustancia paterna, la descendencia era “paterlineal” y el hijo o hija se consideraba propiedad del padre; esto es, para los ojos ancestrales, los hijos estaban relacionados únicamente con el padre.

En varios pasajes bíblicos encontramos la palabra “semilla” para referirse al material masculino, y el significado era “semilla fertilizada”, como metáfora de las semillas de plantas que contienen todo el material genético. Era la manera en que el lenguaje antiguo expresaba cómo operaba la reproducción, y daba la principal razón por la que la virginidad de la mujer antes del matrimonio fuera tan importante, pues la imagen de la semilla y la siembra se aceptaba literalmente. Esto es, si una mujer tenía trato carnal con un hombre que no fuese su futuro esposo, entonces el amante contaminaría permanentemente el vientre de la mujer con su semilla, así como sembrar un campo con la semilla de hierba mala contaminaría ese campo, al menos por mucho tiempo.

Por otra parte, la filosofía aristotélica –que predominaba en todo el mundo de habla griega, en el que habitaron Pablo y los evangelistas– proporciona algunos indicios más. De acuerdo con Aristóteles, el hombre era la causa eficiente y formal del hijo, mientras que la mujer era la causa material. Esto quiere decir que el hombre iniciaba el proceso (causa eficiente) y proporcionaba el material (causa formal), mientras que la mujer proporcionaba el alimento, tal como la tierra proporciona lo necesario para que la semilla se convierta en planta; por consiguiente, el niño era engendrado por el padre y solamente llevado por la madre.

La teoría de Aristóteles se expresa en el Evangelio de san Juan (1, 14): “Aquél que es la Palabra se hizo hombre… Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre”. Esto es, Dios Espíritu Santo impuso su forma (la causa formal) en la materia en el vientre de María (la Encarnación), y sólo si María fue virgen antes de la Encarnación podría asegurarse que Jesús es realmente el Hijo de Dios. Con referencia a este pasaje debe aclararse que Ignacio de Antioquía (110 d.C.) fue el primer Padre de la Iglesia no Apóstol, que utilizó explícitamente la frase “Nacimiento Virginal”.

Por su parte, la teoría ancestral de la reproducción es completamente consistente con la preexistencia de Jesús. La Forma de Jesús viene enteramente de Dios, quien existía antes de la creación del universo, lo que indica que Jesús era necesariamente preexistente, al menos en Forma, ya que su composición material, que vino de María, no existió sino hasta que existiera María.

San Marcos evidencia la implantación de la Forma de Dios en el vientre de María en 14, 61-64, cuando el sumo sacerdote le pregunta: “¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios Bendito?, Jesús le dijo: Sí, yo soy”, con lo que fue condenado por blasfemia. Este hecho indica que el sumo sacerdote interpretaba –al igual que san Marcos– tal afirmación como el Nacimiento Virginal de Jesús. Además, san Pablo se refiere a Jesús en sus cartas como el Hijo de Dios, cuarenta y un veces, y ahora entendemos que él presuponía la teoría ancestral de la reproducción para afirmar la realidad del Nacimiento Virginal (por ejemplo en Rom 1, 3-4). Teológica y filosóficamente el hecho es incuestionable; pero física y biológicamente, ¿cómo pudo ocurrir un hecho semejante en este mundo? En el siguiente artículo exploraremos una respuesta plausible. Que el Señor nos bendiga y nos guarde.

Antonio Lara Barragán Gómez
Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
alara(arroba)up.edu.mx

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