Suplementos | Una travesía a unos pasos El Diente, maravilla vertical Ubicada rumbo al Bosque del Centinela, el área natural es ideal para escaladores Por: EL INFORMADOR 11 de marzo de 2012 - 02:57 hs En ascenso. Lo más difícil es llegar a la cima, pero es el reto más importante a vencer. / GUADALAJARA, JALISCO (11/MAR/2012).- Situado a menos de 40 minutos de la ciudad, está este paraíso de rocas que ofrece sólo retos y miedos a vencer. Perdido en el mapa, olvidada por las autoridades y cercada por el crecimiento urbano, se encuentra una de joyas naturales más particulares de Jalisco: El Diente, una zona ecológica que ha seducido a los fanáticos de la escalada, el rappel, el montañismo, bulder, senderismo e incluso quienes buscan hacer un día de campo en un lugar con un escenario de fondo majestuoso. “El Diente ha sido semillero de grandes escaladores, de campeones mundiales e incluso aparece como uno de los destinos de escalada más renombrados a nivel internacional, con todo y que aquí lo hemos ignorado y descuidado muchos años”. Quien habla es Manuel Gómez, “Chanoc”, un escalador que con más de 25 años de experiencia, conoce cada gruta, hueco, imperfección y piedra que constituyen al Diente y que para este paseo hará el papel de guía. “Es mejor llegar temprano para escalar o simplemente admirar el paisaje con comodidad. Ah, ¡y traer agua y un desayuno ligero!”, agrega con una sonrisa. Poco antes de las 10:00 de la mañana la vista que ofrece la zona ecológica es fantástica. Las gigantescas piedras en tonos ocre, negro y amarillo, acomodadas de forma caprichosa por la naturaleza, se levantan recibiendo a los visitantes que busquen conquistarlas, y a esa hora ya hay quien está escalando. “Los madrugadores están aquí desde las 08:00”, agrega Chanoc, que debe su apodo al popular personaje de historietas mexicanas, amante de la vida salvaje y las emociones extremas. Gracias a que la temporada de lluvias ha terminado, el área natural está retomando su actividad los fines de semana, que son los días en que mayor afluencia de visitantes presenta. ¡A subir… Cada piedra en El Diente tiene un nombre (Diente, Dientito, Paredes del paraíso, Colmillo, Frixiones pascal, Calavera, Castillo Pulpo, Dinosaurio, Gorro de chef), muchas veces bautizada con base en la forma que le ven los escaladores y visitantes. Al subir una roca se dice que se está siguiendo una “ruta”, “pero no todas las rutas terminan en la cima, de hecho escalar no se trata de ganarle a la piedra, sino de ganarse a uno mismo”, asegura Chanoc. Estas rutas también tienen nombres, eso sí, de carácter bastante pintoresco. “Hay más de 100: Harakiri, Mujer perfecta, Murciélagos empanizados, Desierto verde, Ojalá estuvieras aquí, La gran ilusión, Masacre digital, Hamacas, Brisa tropical, Ritmos místicos. Quien sube primero la ruta la bautiza, ¿en base a qué? A lo que tenga en la mente o lo que esté de moda (risas)”. El equipo básico para escalar, según Chanoc, es “arnés, pies de gato (zapatos para escalar), bolsa para magnesia, mosquetones, casco, anillas y en ocasiones un crash pad (una especie de colchón de espuma endurecida)”. Ya con eso, es mejor elegir rocas pequeñas para comenzar. “Por ejemplo, aquí hay una que se llama la Escuelita, no es muy alta y sirve para ir practicando dinámicas y despertando al cuerpo”. …y a sufrir! Lo primero que uno aprende al estar sobre la piedra es a despertar los músculos “dormidos”, aquellos que usualmente no usamos en el día a día y que se vuelven trascendentales para poder subir. “Los de los dedos se encuentran en el antebrazo y los usamos muy poco. De hecho, es allí donde se sienten los primeros efectos de la escalada”, señala Chanoc divertido ante los esfuerzos de los novatos que intentan subir, aunque siempre con un consejo: “Es importante tener siempre tres puntos de apoyo bien fijos en la piedra. Las rutas más complejas a veces no permiten tener más de dos puntos de apoyo. Incluso hay rutas en la escalada deportiva donde todo el peso para subir lo llevan los dedos y las manos. Los pies sólo sirven para conservar el equilibrio, pero no de impulso”. Un inexperto se caerá (o se bajará por su propia voluntad, en el mejor de los casos) muchas veces antes de lograr completar una de las rutas, pero el resto de los asistentes a El Diente, incluyendo los más veteranos, siempre tendrán palabras de aliento. “Aquí no compite nadie contra nadie. Subir es un reto físico y mental, donde se conquistan las dudas personales, a liberar adrenalina, jamás se va tras una marca. Los que venimos somos una familia; se han formado relaciones de amistad de décadas, siempre habrá alguien dispuesto a echarte la mano u ofrecer un consejo”, señala y anota que lejos del mito de que es un deporte de élite, la escalada convoca lo mismo a alfareros, ingenieros, profesores, bohemios, profesionistas, gerentes e incluso niños. En el recorrido igual aparecen “viejos lobos de las montañas” con décadas de experiencia y más de 60 años de edad, que pequeños de cinco a quienes sus papás ya buscan inculcarles el amor por las actividades al aire libre. “Este tipo de escalada lo que hace es activar tu cerebro para que aprenda nuevos movimientos. Cómo mover los dedos, girar las piernas, contorsionar los hombros. Los movimientos comenzarán a fluir conforme se adquiera más experiencia”. Eso sí, al final de la primera escalada no se espere a que los movimientos sean muy fluidos. “La práctica hace al maestro”, remata Chanoc con una carcajada. Belleza efímera Las rocas de El Diente son de origen sedimentario; alguna vez el terreno fue un lecho marino, por lo que el suelo en ciertas zonas luce en forma hueca. Fue en esos lugares donde se erosionó el mar, dejando el aspecto que actualmente tiene, uno que fue esculpido a lo largo de miles de años. Aunque los fines de semana no hay mucha fauna a simple vista, lo cierto es que la zona presenta una rica diversidad. Hay zorros, ardillas, serpientes de cascabel, falso coralillo, alicante (una culebra inofensiva), iguanas negras, halcón cola roja, de alas blancas, calandrias, aguililla y pequeños murciélagos. Si bien parece que El Diente estará allí por los siglos de los siglos, lo cierto es que es un ecosistema amenazado. La urbanización de la zona se aproxima cada vez más al área natural protegida. Además, durante la visita de este diario a la zona brillaron por su ausencia las autoridades. Ni policías, vigilantes o guardabosques se hicieron presentes, donde para colmo, se cobra la entrada de 30 pesos por parte de un particular cuyo terreno hay que atravesar para acceder al lugar. Los grafitis también han dañado las rocas, por lo que los practicantes de la escalada luchan para que El Diente figure claramente en los mapas y sobre todo en la mente de las autoridades competentes. PARA SABER¿Cómo llegar? En Periférico Norte toma el boulevard del Bosque de San Isidro (a la altura de Plaza San Isidro) en dirección del Fraccionamiento las Cañadas. Rumbo al Bosque Centinela, medio kilómetro antes, hay una desviación a Río Blanco, sitio que debe atravesarse para llegar a El Diente. Una parte del camino continúa como brecha, por lo que no se recomienda llevar autos compactos. Consulta www.jaliscovertical.com para más detalles. ANÓTALO Glosario básico: * Bulder: es la escalada de rocas sin mayor protección que un “crash pad”. De trayectos más cortos, aunque puede ser más demandante, pues a veces se avanza de forma horizontal la roca, * Pies de gato: zapatos para escalar; permiten apoyarse con más firmeza en las rocas. * Mosquetones: sirven para sujetar las cuerdas y arneses. Deben ser profesionales. Sin duda son elementos clave en la seguridad de los escaladores. Temas Turismo Pasaporte Lee También MC busca equilibrio turístico con regulación de hospedaje digital en Jalisco ¿Cuánto cuesta entrar a la zona arqueológica de Tulum en 2025? León, Guanajuato la ciudad perfecta para el turismo de reuniones Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones