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Domingo, 17 de Noviembre 2019
Suplementos | Isla mágica en el Mar

Egeo Santorini y sus cúpulas azules

Es la segunda isla más visitada del mundo, después de Bali, y ofrece infinidad de lugares fabulosos y muy divertidos

Por: EL INFORMADOR

SANTORINI, GRECIA.- Las cúpulas azules de las iglesias dicen que se ha llegado a Santorini. Esta hermosa isla del archipiélago de las Cícladas en el mar Egeo es uno de los principales destinos turísticos de Europa y no es para menos, porque su espectacular belleza cautiva al visitante.

Sus casas blancas -blanquísimas- con ventanas y puertas multicolores de madera labrada, así como sus pintorescas callejuelas repletas de flores y las más de ¡300 iglesias!, son sólo algunos de sus atractivos.

Santorini es la segunda isla -después de Bali- más visitada del mundo. Su topografía es precisamente una de las particularidades de este paraíso griego.

La isla es un enorme peñasco en forma de media luna que emerge imponente del mar Egeo con acantilados que miden hasta 300 metros de altura. El terreno no es parte de la corteza terrestre, sino que está compuesto de roca lávica. Por eso, a primera vista se pueden ver las capas geológicas de sus acantilados en colores rojo y negro que muy bien contrastan con la blancura de los típicos pueblitos que se desplazan en el tope de las montañas.

Esto se debe a que la isla era un volcán cuya erupción hace alrededor de 3 mil 500 años fue de tal magnitud que el interior de la montaña se hundió y sólo quedó el exterior con una enorme roca en el centro (Nea Kameni, el cráter del volcán actual), otra más pequeña (Palea Kameni) y dos islas adicionales llamadas Tirasía y Aspronisi. La laguna que circunda el interior se le conoce como "La Caldera" donde las aguas son tranquilas, claras y de un azul intenso.


Cómo llegar
Una de las maneras más comunes de llegar a Santorini es en crucero.
Cientos de ellos anclan anualmente en las profundas aguas de la laguna interior con miles de pasajeros que se aprestan a descubrir el encanto de esta joya del Mediterráneo.

Una vez en tierra, la travesía hasta los pueblos es toda una aventura.

Se puede subir en funicular, en autobús, en carro, a pie (¡son cientos de escalones!) o en burro. Sí, en los tradicionales burritos que fueron el medio de trasportación de los nativos -y aún los utilizan.

Los turistas que optan por una excursión suelen subir en autobús. Son enormes guaguas conducidas por expertos choferes que conocen muy bien la zigzageante carretera bordeada de precipicios que los lleva hasta el tope de la montaña. Una vez en la cima, Santorini nos revela su magia. El mar se divisa por todas partes y sus pequeñas casitas incrustadas (scaftá) en las laderas de las montañas nos ofrecen un escenario único y espectacular.

Primera parada


Firá (Thira) es la capital y uno de los lugares más frecuentado por los turistas. Es precisamente una de las primeras paradas de los visitantes que viajan en crucero porque anclan cerca del puerto Mesa Yialós, situado en la base de la montaña. Esta ciudad fue construida al borde del precipicio a 260 metros sobre el nivel del mar y sus edificaciones prácticamente "cuelgan" de la montaña.

En sus concurridas y típicas calles hay restaurantes, hoteles, cafés, museos, tabernas, galerías de arte y tiendas. También hay iglesias por doquier. Los templos griegos de religión ortodoxa son muy comunes en Santorini y se distinguen por la clásica construcción bizantina con la cúpula azul y las paredes blancas.

La iglesia emblemática de Firá es la catedral de Ipapandí (Purificación) o Panagía (la Virgen) de Belonia, construida en 1827 por Markos Belonia.

Además de pasear por sus estrechas calles, otro lugar muy visitado en la capital es el Museo Arqueológico. Aquí se encuentran importantes piezas halladas particularmente en Mesa Vunó, la antigua Thera que quedó sepultada por la lava. El museo abarca un periodo entre el tercer milenio y la época romana.

Por último, la vida nocturna de Firá es muy popular por su intensidad. Durante la noche la ciudad se convierte en un verdadero centro de entretenimiento -con pubs, discotecas, bares- que abren hasta el amanecer.

Otro lugar muy visitado en Santorini es Oia (Ia), en el extremo Norte de la isla. Hay quienes dicen que es el pueblo más hermoso del Mediterráneo, particularmente al atardecer. Se distingue por su vida cultural y tiene entre sus atracciones un museo marítimo que guarda el legado de una época en la que esta población se distinguió por su importante actividad marítima. Sus estrechas calles son de mármol y cuenta también con las típicas iglesias.

Pero Santorini no es todo montaña, también posee playas. Una de ellas está en Kamari, de aguas cristalinas y una extensa franja de arena negra gruesa donde también hay restaurantes, tiendas y hoteles. Otras muy conocidas son las de Monolithos, de arena blanca, y Perissa de arena negra fina donde también se encuentra la iglesia más grande de la isla.

Un lugar interesante en Santorini es Akrotiri, en el extremo Sur de la isla. Aquí se encuentra la excavación más importante en la que han encontrado una ciudad casi intacta sepultada por la lava. En fin, no hay manera de no sentirse afortunado de tener la oportunidad de visitar y conocer un lugar tan bello y único como Santorini.
Definitivamente es un destino obligado en esta parte del mundo.

Un poco de historia
La historia de esta legendaria isla del Egeo ha estado marcada por la desgracia provocada por fenómenos naturales que van desde varias erupciones volcánicas, hasta devastadores terremotos y tsunamis.
Dicen que el cataclismo que hundió parte de la isla formó una ola gigantesca que acabó con toda la civilización minoica en Creta y llegó hasta las costas de África.

Asimismo, fue dominada por diversos pobladores -fenicios, francos, otomanos, bizantinos, turcos, venecianos, etc.- y en un tiempo fue asediada por ataques de piratas. Aún así, los nativos han sabido sobreponerse a la adversidad y hoy comparten con el mundo un lugar de belleza sin igual.

A pesar de que Santorini es una isla griega, su nombre actual es de origen italiano. Proviene de Santa Irini (Irene), llamada así por los mercaderes venecianos durante su dominio. Su primer nombre fue de origen griego: Stronguilí (Redonda); seguido por Kalisté (La Hermosísima) y, por último, Thera.

Siendo una isla griega es inevitable que su historia no evoque mitos y leyendas. Uno de ellos es el de Deucalión y Pirra, quienes sobrevivieron al cataclismo enviado por Zeus para castigar a la gente.

Asimismo, otro cuenta que fue la furia de Poseidón lo que cubrió de agua el Ática cuando perdió en el concurso que tenía con la diosa Atenea para la soberanía de Atenas. También relacionan la explosión del volcán de la Isla de Thera (Santorini) con la desaparición de la legendaria Atlántida.

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