Martes, 14 de Octubre 2025
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Ecos de la FIL 2013: dos personajes

El taxista lo dejó en la Expo, donde estaba el hombre de turbante que tronaba los huesos

Por: EL INFORMADOR

Multitud. A la 27 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara asistieron más 750 mil personas.  /

Multitud. A la 27 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara asistieron más 750 mil personas. /

GUADALAJARA, JALISCO (15/DIC/2013).- El taxista hiperquinético que conduce ha hecho quizá grandes esfuerzos en deducir que vas a la Feria Internacional del Libro. Primero, porque le dijiste que te llevara a Expo Guadalajara y, segundo, porque ha estado escuchando atentamente la conversación que tuviste con tu amigo que allá te espera. Si lo observaras desde afuera —si limpiaras parabrisas o vendieras ramos de rosas o semillas de calabaza— verías cómo parece un hombre montado en uno de esos carritos chocones de las ferias. Te imaginas que es gigante y que si vive en una de esas casitas de Tlajomulco que son como para muñecas, seguramente tocará el techo con su nuca. Vivirá incómodo y por eso se sale a trabajar más de 12 horas continuas. Eso te dice, que no le gusta estar en su casa y que aparte, si no trabaja así, no alcanza a sacar lo que necesita.

Y sin que te lo esperes, viene entonces el comentario sobre la FIL:

—Oiga, ¿y qué tal con el invitado de este año? Que es Israel, ¿verdad? ¡Nombre, el coraje que han de estar haciendo los gringos por tener a Israel aquí tan cerquita, imagínese!

Y su carcajada es intensa y prolongada, se ve que disfruta el chiste —su chiste— y tú piensas que no tienes corazón para venir ahora a aclarar las cosas y sacarlo de su error. Sonríes. Esperas que ahí acabe todo y decida conducir en silencio. Pero eso no sucede casi nunca. Y vuelve con otra:

—Yo, la verdad, sí tengo ganas de ir ahora que está Israel de país invitado, porque, mire: si invitan a países como España o Estados Unidos, pues… ¿eso qué?, si se pueden conseguir tantas chucherías de ellos en cualquier plaza. En cambio, de Israel, cuándo… A mí sí me gustaría ir a comprar chucherías de Israel a la FIL.

No hay tiempo para más: han llegado a la FIL y tú pagas, te despides y vas al encuentro de lo que ya sabes y conoces que no será de otra manera. Y mientras entras piensas que quizá hay otras FIL mejores en la cabeza de mucha gente que nunca ha ido, pero que sueña con ir.  

La FIL de Tarzang Guru Singh Khalsa


Hay una gran expectación en la FIL. Son decenas de personas las que lo siguen, le hacen círculo y lo observan. Pasa horas haciendo lo mismo y aún así la gente no se aburre de observarlo. El hombre es de estatura media, viste completamente de blanco, su piel es muy morena, rasgo acentuado por la gran barba negra hirsuta. Quizá lo que a muchos les dé pie para creer que es hindú sea el turbante que trae puesto. Y que no habla.

Si alguien quiere preguntarle algo, responde entregando una tarjeta. Y en la tarjeta hay una imagen que parece hindú, oscura y a la vez luminosa. Y sus datos de contacto, teléfono y página de Facebook.

Ahora está en el stand de la Universidad de Guadalajara y las decenas de personas que se acercan no van a ver los libros, van a verle a él en acción. Y lo que hace puede pasar inadvertido si no aguzas la mirada. Parecería un saludo, una especie de abrazo o apapacho milenario que va acompañado de una especie de sacudida y tronada de huesos. Porque eso es lo que el hombre de mirada adormilada hace: te truena los huesos.

Hay gente que se le acerca sólo con la intención de saludarlo o preguntarle si da consulta en algún lado o qué nacionalidad tiene o qué libros le gusta leer además de los de vegetarianismo y misticismo. Pero cuando alguien se le acerca él ya ha emprendido su tarea y sin que quizá lo hayas percibido, te está tomando de ambas manos y ha dado un paso atrás, para jalárteles y tú sólo sientes que truena la parte donde se conectan tus brazos y el cuello. Apenas vas a reclamar, a decir algo, a externar un dolor que no sentiste porque en segundos llegó el consuelo, cuando el hombre del turbante ya está haciendo algo con tus orejas: como si fuera aquel mago que saca monedas de ahí, lo que él ha hecho ahora no alcanzas a comprenderlo, porque rápido te ha sujetado la cabeza con la autoridad que tuviera tu padre y cual si fuera un melón, sin siquiera pedirte que te pongas flojito, ¡track! y ¡track! y en tu cabeza sonó como si hubieran caminado sobre hojas secas en estos días que parece que hay alfombras de eso en muchas calles.

Es un asalto enfrente de todos, se ha llevado algo de ti: quizá un dolorcito, quizá un malestar mayor. El descanso lo vas sintiendo conforme pasan los minutos. Y entonces comprendes por qué, niños, señores, viejitos, escritores y medio mundo, se acerca a dejarse tronar. Y el hombre del turbante parece de goma, no se cansa. Ni tampoco de entregar tarjetas luego de cada tronada. Fue, sin duda, el personaje que tuvo más admiradores y seguidores durante la FIL, ya fuera en un pasillo, en un stand o hasta en los baños, como si le pagaran a destajo por cada tronada. Pero no cobraba. O su pago es la música de los huesos tronando. Sin duda fue una gran sinfonía.

EL DATO

La número 28

Argentina será el invitado de honor de la Feria Internacional del libro en su edición número 28, que se realizará del 29 de noviembre al 7 de diciembre y que tendrá como figura central a Julio Cortázar.

david.izazaga@gmail.com

Twitter: @dizazaga

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