Viernes, 10 de Octubre 2025
Suplementos | La respuesta es fácil, muy fácil: a Dios lo encontramos en la vida

¿Dónde encontrar a Dios?

Dios se hizo presente en nuestra vida como un niño pequeño, indefenso, pero vivo; desde allí quiso decirnos que Él tenía la oportunidad de comunicarnos vida

Por: EL INFORMADOR

La Navidad, el Año Nuevo, la situación actual, las profecías terroríficas y alarmantes que nos invaden, todo nos está planteando la urgente necesidad de encontrar a Dios.

Mientras tanto, nos seguimos preguntando: ¿Dónde encontrar a Dios?

Y la respuesta es fácil, muy fácil: a Dios lo encontramos en la vida.

Por eso Dios se hizo presente en nuestra vida como un niño pequeño, indefenso, pero vivo; desde allí quiso decirnos que Él tenía la oportunidad de comunicarnos vida.

Pero aunque la respuesta sea relativamente fácil y simple, llevarla a la práctica ya no es precisamente simple, porque, como seres humanos y como seres vivos, vivimos en sociedad, en comunidad, necesitamos unos de otros; y por encima de todos nuestros intereses y exigencias personales, está la responsabilidad de vivir bien el momento presente, dando nuestro aporte para construir la vida en sociedad.

La vida se vive en familia

La primera célula, dicen los entendidos, es la familia. Pero la familia como Dios la quiere es la que tiene como base el amor, la comprensión, la colaboración, el mutuo respeto y la dedicación al otro.

Un modelo de familia

Él: -Cásate conmigo.

Ella: -Me caso para ser amada.

Él: -Me caso para tener quien me sirva.

Ella: -Me caso para que alguien se preocupe por mí.

Él: -Yo soy el que manda, la ley la pongo yo.

Ella: -Quiero que me ames.

Él: -Haz lo que yo te digo, compláceme en todo.

Ella: -Hasta de tapete serviré, con tal de que me ames.

Él: -Más, más, más.

Élla: -Estoy cansada: trabajo en casa, trabajo fuera... ayúdame.

Él: -No, yo soy el rey.

Élla: -No puedo más, lo hago todo, te doy gusto en todo y ni siquiera así me manifiestas amor.

Él: -O lo haces por la buena, o a golpes...

Ella: -¡Basta ya!

¡Con familias como ésta, ¿vamos a construir un mundo nuevo, una sociedad mejor?

Y mientras tanto los hijos, las flores del jardín que juntos debían cultivar, aquellos que esperaban el amor en la vida, van cada quien por su lado, buscando llenar con drogas, con amistades turbias, con sexo irresponsable, el vacío interior que sus padres no han sabido llenar con amor.

Otro modelo de familia

Una familia como Dios la quiere, como Dios manda; una familia donde juntos colaboran para llevar adelante el hogar; donde juntos, como un solo ente, aprenden a volar, porque cada uno es un ala y entre los dos sincronizan el vuelo; donde los hijos van con sus padres de la mano, y de su ejemplo aprenden lo que es la vida hermosa, valiosa, llena de todo aquello que Dios regala como semillas que Dios regala como semillas que es necesario cultivar.

En este hogar los hijos son frutos de la vida y del amor, y los hijos aprenden de los padres a ser tan buenos como éstos o tratar de ser mejores; aprenden a dar y recibir amor como les enseñaron en su hogar.

Los hijos aprenderán ciertamente de los mayores, pero no de lo que simplemente les dicen, sino de lo que van viendo que éstos hacen cada día.

Una página hermosa

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y hemos tocado con nuestras propias manos, es la Palabra de Vida.

“Esta Vida se ha hecho visible y nosotros la hemos visto y hemos sido testigos de ella, y se lo anunciamos a ustedes para que, unidos con el Padre y su Hijo Jesucristo, se alegren y su alegría sea completa”.

Esto lo escribió San Juan en su primera carta, hace ya dos mil años, aproximadamente... y sigue siendo válido todavía.

María Belén Sánchez

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