Suplementos | Buceo, una experiencia histórica Diversión a 40 metros de profundidad Un buque que naufragó es el atractivo para iniciar la aventura en las profundidades de las playas de Tehuamixtle, Jalisco Por: EL INFORMADOR 23 de enero de 2016 - 23:51 hs Los buzos podrán conocer un buque que naufragó hace 20 años. ESPECIAL / I. Beltrán GUADALAJARA, JALISCO (24/ENE/2016).- Buceé por primera vez en la bahía de Tehuamixtle hace más de 20 años. La parte interesante de esta zona para un buzo como yo, es un pecio a 40 metros de profundidad. Un pecio es un buque inutilizado o naufragado, ya sea por accidente o para convertirlo en una atracción turística para el buceo. En este caso se trata de un camaronero que se encuentra ahí desde 1920, según cuentan los nativos del lugar y que hoy sirve solo para el disfrute de buzos con experiencia que descienden a esa profundidad. La idea de sumergirnos de nuevo hacia el barco, era emocionante; así es que organicé un viaje con un par de amigos buzos, para recordar las imágenes que tenía en mi memoria de aquella embarcación yacida sobre la arena. Para llegar a Tehua como también se le llama, manejamos en carro desde Guadalajara hasta Puerto Vallarta, dormimos en este puerto turístico para que el viaje no fuera muy cansado y planeamos dirigirnos al lugar a la mañana siguiente, muy temprano. Tehuamixtle está situado a 26 km de Cabo Corrientes en el Estado de Jalisco, a 75 km de boca de Tomatlán. Desde puerto Vallarta tomamos la carretera rumbo a Chamela/Manzanillo y en aproximadamente dos horas, llegamos al poblado de El Tuito. La señalización está muy clara; llegando a la desviación nos dirigimos hacia la playa y después de 44 km de brecha, pasando por poblados como Llano Grande e Ipala, llegamos a Tehuamixtle. La mayor parte del trayecto desde El Tuito a Tehua, está en muy buenas condiciones. Cuando estuve allá la travesía era más larga por las condiciones del camino; aquello estaba medio virgen, no había ni restaurantes ni hoteles y era toda una aventura llegar. Teníamos que dormir en casas de campaña, porque no había ningún servicio. En esta visita, me di cuenta que todo ha cambiado para mejorar, porque el poblado ya cuenta con pocos, pero muy buenos restaurantes y hotelitos, limpios y cómodos. Salimos un día festivo y los lugares de la zona donde se puede comer, tenían bastantes clientes esperando disfrutar los ostiones de piedra que aquí son famosos, así como los camarones que llegan en los barcos camaroneros para vender a los pobladores que, se acercan en sus pangas, a comprar el producto, a tan buen precio, que les deja buena ganancia en sus restaurantes. Aunque nosotros éramos los únicos buzos, no faltaron los turistas extranjeros que llegaban en motocicletas o cargando su kayak para disfrutar del día; dándole a este singular lugar, un ambiente diferente. Nuestro objetivo además de gozar el buceo, era hacer una inmersión en el barco, para después promocionarlo por medio de nuestra escuela de buceo Im Diving. Así que después de ponernos de acuerdo con el lanchero más experimentado de la zona, nos dimos a la tarea de preparar el equipo SCUBA. Subimos a la lancha con los tanques de aire, computadoras y el resto del equipo; organizamos la estrategia en cuanto al tiempo de inmersión y todos los “sis”: “si” pasa esto, entonces hacemos esto, “si” a alguien se le acaba el aire más rápidamente, entonces procederemos de ésta manera; y así sucesivamente. A 40 metros y utilizando aire comprimido, existe la probabilidad de una narcosis, es decir, verse afectado por el aumento de la presión parcial del nitrógeno, que se traduce en un mareo, ya que este gas es inerte y no es metabolizado por el organismo, causando efectos narcóticos, existiendo la posibilidad de que el buzo pierda el control si no tiene bien “puesta su cabeza”. Estábamos emocionados por llegar al barco y aunque todos somos buzos con experiencia, no pudimos evitar sentir la adrenalina correr por nuestro cuerpo. El recorrido hacia el barco es de 20 minutos en lancha. La triangulación para ubicar el barco es elemental, ya que no hay un punto de referencia en el agua, como una piedra o una pared submarina; la caída es continua a 40 metros sin ningún obstáculo. En esa ocasión había bastante corriente de superficie y el descenso tenía que ser directo hacia la profundidad requerida, porque de otra manera la corriente nos arrastraría a un punto donde seguramente, no encontraríamos el barco. Casi al mismo tiempo, mis amigos buzos y yo caímos desde la lancha hacia la superficie y en segundos, desinflamos los chalecos, encontrándonos a los primeros cinco metros de profundidad; esperábamos una excelente visibilidad, porque el capitán nos había asegurado que el agua estaba muy limpia, pero no fue así, había demasiadas partículas en suspensión y pequeños y delgados organismos que nos picaban las únicas partes de la piel que no nos cubría el wet suit o traje de neopreno que usamos los buceadores para protegernos del frio; el ambiente era semi obscuro. Solo queríamos seguir descendiendo. Llegando a los 30 metros, la temperatura del agua bajó varios grados; los organismos que nos quemaban quedaron a menor profundidad y la visibilidad se volvió tan buena, que desde ahí pude ver el barco; era magnifico. El camaronero se ve completo de proa a popa, un poco ladeado, descansando y sirviendo de hogar a miles de colonias de organismos como pequeñas esponjas, antozoos, que son animales que parecen flores como anemonas y flores de mar; invertebrados marinos microscópicos, que forman colonias musgosas, anélidos, crinoideos y muchos más. También se ven las redes que sirvieron para la pesca de aquellos que trabajaban en el barco. La quilla y el mástil se veían claramente; alrededor y pegado al buque miles de pequeños peces; de verdad, era todo un espectáculo. Terminamos el buceo a 40 metros; hice varias tomas con mi cámara e iniciamos el ascenso antes de vernos obligados a hacer una parada de descompresión para desalojar el nitrógeno del cuerpo. Llegamos a los 15 pies y nos detuvimos para hacer la parada de seguridad de 3 minutos que nos marcaban nuestras computadoras. Después de 45 minutos de haber iniciado el buceo, llegamos a la superficie felices y emocionados por la experiencia. Para verano y en las lluvias, la visibilidad es mejor; hay peces más grandes; así es que estoy lista para invitar a buzos certificados a gozar de esta maravillosa experiencia en el barco hundido de Tehuamixtle, orgullo jalisciense. ¡Aprende a bucear!¿Quieres practicar buceo SCUBA? La escuela Im Diving ofrece cursos avalados por la agencia SCUBA DIVING INTERNATIONAL, que te garantiza que recibirás una formación profesional. Teléfono: (33) 1769 8849 Página web (imdiving.mx) Sede: Centro Acuático Scotiabank (Av. Ecónomos 6600, Zapopan) Temas Pasaporte Lee También Un viaje por el tiempo en Cuitzeo, Michoacán Abrazo otoñal en la Riviera Nayarit Pasaporte: la vocación de contar el mundo Cuatro imperdibles para tu primera visita a Madrid Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones