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Lunes, 14 de Octubre 2019
Suplementos | Jacques Cousteau sigue siendo el referente en las exploraciones marítimas

Desde las profundidades del océano

A 20 años de su muerte, Jacques Cousteau sigue siendo el referente en las exploraciones marítimas; su legado va más allá de documentales, libros y tecnología sobre lo que hay en el fondo del mar

Por: EL INFORMADOR

Inconfundible con su gorro color rojo y sus lentes, la figura del explorador francés se instaló en la cultura popular. EL INFORMADOR / J. López

Inconfundible con su gorro color rojo y sus lentes, la figura del explorador francés se instaló en la cultura popular. EL INFORMADOR / J. López

GUADALAJARA, JALISCO (25/JUN/2017).- De la superficie de la Tierra, cerca de un 70% está cubierta por agua. Exploradores de todas las épocas enfocaron sus esfuerzos en llegar a tierra firme, usando los mares y océanos como un medio para alcanzar su destino. Los peligros que se esconden debajo del agua han cautivado la imaginación, y apenas se comenzaron a descubrir a profundidad durante el siglo pasado. Entre los investigadores que centraron su objeto de estudio en el agua intercontinental estuvo un francés, Jacques Cousteau, un icono de la divulgación científica gracias a sus documentales en los que exploró las aguas de nuestro mundo.

Hoy es su vigésimo aniversario luctuoso. Nacido en 1910, Cousteau fue miembro de la Academia Francesa, escritor, cineasta, investigador y fotógrafo, entre otras actividades que desarrolló siempre confluyendo en el cauce de los mares.

En su historia de vida profesional, Cousteau se enroló en la Marina francesa luego de declinar su interés por la aviación. Fue allí donde profundizó en las aguas: su actividad en el buceo y la posición dentro de la Marina de su país le permitieron colaborar en la invención de un regulador que reduce la presión del agua en los tanques de aire comprimido, facilitando la respiración bajo el agua. Para ello trabajó con Émile Gagnan: el resultado impactó no sólo el medio profesional y de investigación acuática, pues el sistema ha sido también utilizado con fines lúdicos. Es decir, si usted ha ido a bucear, lo más probable es que haya usado la tecnología de Émile y Jacques Cousteau. Dicho avance tecnológico sucedió poco antes de terminada la Segunda Guerra Mundial, pero Jacques no permanecería mucho dentro de la Marina. Antes de terminar la década abandonaría sus filas, para realizar de tiempo completo la labor por la que ganaría popularidad.

El legado

Durante sus años de servicio empezó su amplia filmografía, con grabaciones en donde se daban cuentas de las pruebas del equipo que inventaba. Pero no fue sino hasta 1950 donde pudo dar rienda suelta al rollo de filmación: recibió en una especie de comodato el barco Calypso, que adecuó para fungir como un laboratorio flotante, una embarcación destinada a la investigación marítima, el buceo y la filmación de esas aventuras.

A bordo del Calypso, Jacques emprendió la tarea de darle la vuelta a la Tierra a través de sus mares, y documentar visualmente todo el recorrido y los hallazgos de la vida acuática. Promotor del género documental, sus producciones superan el centenar, entre cortometrajes, series y cintas individuales. Aunque su acercamiento al Séptimo Arte era más por la investigación y divulgación, Jacques y su equipo pronto alcanzaron éxitos. Ganador de tres premios Oscar, dos como mejor largo documental (1957 y 1965) y uno como mejor cortometraje (1969), su filmografía también mereció un premio de BAFTA (1975), un Emmy (1985) y dos galardones en Cannes (1946 y 1956).

A la par de la cinematografía, Cousteau legó sus experiencias de forma escrita. Su primer libro publicado fue “El mundo del silencio” de 1953, en coautoría con Frédéric Dumas. Su siguiente par de libros fue igualmente a cuatro manos, con James Dugan. “Un mundo sin Sol” fue su cuarto libro, éste sí individual. Al igual que con las series documentales, en su bibliografía incluyó publicaciones seriadas, como “Los descubrimientos submarinos de Cousteau” (ocho volúmenes), o “El mundo oceánico de Cousteau”, con 21 entregas.

De entre sus vasto acervo fílmico, es inevitable destacar “El mundo del silencio”, la adaptación de su ópera prima en las letras. Con él ganó en Cannes y en la Academia estadounidense. En el periplo, el equipo del Calypso viaja por el Mediterráneo, el Golfo Pérsico, el Mar Rojo y el Océano Índico, una pequeña muestra de la geografía que visitaría el resto de su carrera, casi medio siglo de actividad. Rodeado por dos océanos, México fue uno de los múltiples destinos de este viejo lobo de mar (murió a los 87). En particular, sobre el Mar de Cortés se expresó con elogio por su ecodiversidad, al calificarlo como “el acuario del mundo”.

Estilo único

Inconfundible con su gorro color rojo y sus lentes, la figura del explorador francés se instaló en la cultura popular en los años setenta y ochenta, cuando la pantalla chica adoptó sus documentales como parte de su programación. Sin embargo, hacia el final de su carrera y tras su muerte, el legado de Jacques se ha puesto en duda por el supuesto poco cuidado hacia los animales que dejó ver en las grabaciones. Algunos capturados, otros retratados al ser atacados por otros animales… para juzgar la obra de Jacques habría que juzgarla en su situación histórica, en un contexto en donde aún no se popularizaban las posturas animalistas (prueba de ello es la escasa respuesta negativa que tuvo en su momento). Algunas anécdotas al respecto están plasmadas en el libro “Mi padre, el capitán Jacques-Yves Cousteau”, de uno de sus hijos, Jean-Michel. También un documental con el mismo título (del 2011), el hijo muestra otra faceta del ser humano que muchos vieron surcar los mares en la televisión. De este libro semibiográfico cortesía de su hijo, hay versión en español (publicado por Planeta). De la obra del padre es más frecuente encontrar ejemplares en inglés: lo más recomendable es comprarlos en línea.

A favor de Jacques está su preocupación por el planeta: entre sus miles de páginas escritas hay que resaltar su “Carta de Derechos de las Generaciones Futuras”, un texto breve pero conciso sobre los usos de los recursos naturales. Ahora llamado “desarrollo sustentable”, la idea central es que los bienes naturales no se agoten ni se dañen de tal manera que las generaciones venideras carezcan de ellos.

Más allá de su obra, su legado radica también en la Sociedad Cousteau, fundada en 1973 y que en la actualidad cuenta con unos 50 mil miembros alrededor del mundo. Su objetivo es pregonar el cuidado del medio ambiente y divulgar la diversidad de vida en el planeta, con énfasis en la vida marina.

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